COMUNICACIÓN ORAL Y ESCRITA

 
 
 
ORATORIA
 
El hombre es un ser social y político por naturaleza, por lo tanto, ha formado y desarrollado un sistema de comunicación en el cual ha logrado captar señales, gestos y sonidos, y por medio de ellos se relaciona. En toda comunicación necesitamos de dos elementos, uno de ellos el emisor (el que envía) y el otro receptor (quien recibe); pero no pueden existir ambos sin haber un motivo que origine un mensaje. Ese motivo se define como necesidad, la cual a su vez es denominada como causa, no importando el efecto que pueda sufrir. La base de la comunicación es la misma que establecen las relaciones públicas o humanas, y en su avance está sujeto a la vida en grupo.

La oratoria es el arte de hablar elocuentemente, de persuadir y mover el ánimo mediante la palabra. Aquí usamos el término oratoria en su acepción y uso más amplio, no meramente el de hablar ante grandes auditorios, sino estableciéndolo como sinónimo de expresión oral de una persona.

La oratoria se lleva a cabo con la palabra, de modo que entendamos con claridad, impacto, persuasión y entretenimiento el mensaje que el orador quiere transmitir a su auditorio. Aunque comúnmente se dice que cualquier persona que improvisa en público está practicando la oratoria, en mi opinión, se convierte en arte cuando se aplican las técnicas o procedimientos para exponer. De esta manera se puede afirmar que la oratoria queda manifiesta por sus características:
Desde el punto de vista intelectual y emocional: Clara y entendible, Impactante y fácil de recordar, conmovedora y persuasiva y no aburre al auditorio.

Desde el punto de vista físico: Respecto a la voz, suficientemente fuerte, no es apresurada ni exageradamente pausada, refleja un tono de voz agradable al auditorio y manifiesta una excelente pronunciación.

Respecto al cuerpo del orador:  Refleja equilibrio, orden y limpieza, comunica seguridad, estabilidad emocional y aplomo en su postura y desplazamiento. Permite la expresión natural de sus ademanes sin exageraciones.

Respecto a sus apuntes personales: La introducción está claramente definida, la conclusión del discurso es específica y motivadora,  el desarrollo del contenido es lógico y ordenado desde el  comienzo hasta el fin.

Otro de los objetos que nunca debe perder de vista el orador, es dar variedad a su discurso para que no resulte todo él con la misma entonación y con igual colorido.

El conocimiento de la oratoria, a través de la fonética nos proporciona una visión de la importancia que revisten las normas de pronunciación, en concordancia con las reglas establecidas, como herramienta para el logro de una comunicación efectiva. Saber cuales son los defectos que se producen en la pronunciación y las formas de corregirlos, nos permite una mejor utilización del lenguaje y la preservación del mismo, aunque éste sea un proceso, y como tal, en cambio continuo, pero dentro de las normas establecidas.



 
 

 

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