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Aunque
estos principios pueden parecer muy generales son la base de la disciplina y de
su extrapolación y perfecta comprensión permite resolver cualquier casuística
concreta:
Facilidad de
Navegación:
Todo sitio debe contar con un menú de navegación o estructura bien elaborado
para que el usuario no se pierda.
Rapidez al
cargar páginas y gráficas:
Reduciendo los contenidos de las páginas, evitando usar muchos gráficos e
imágenes para que el usuario tenga una mayor rapidez de conexión con la pagina.
Tomar en
cuenta las actualizaciones:
Un sitio o página de Internet nunca está realmente terminado. Tomando esta
frase en cuenta hay que diseñar todo sitio Web pensando en el futuro y dejando
espacio para agregar nueva información o secciones.
Eficiencia del usuario:
Los sitios Web se deben centrar en la productividad del usuario,
no en la del propio sitio Web. Por ejemplo, en ocasiones tareas con
mayor número de pasos son más rápidas de realizar para una persona que
otras tareas con menos pasos, pero más complejas.
Autonomía:
Al identificar una sección de información referida al usuarios es
la autonomía, los usuarios deben tener el control sobre el sitio Web.
Los usuarios sienten que controlan un sitio Web si conocen su
situación en un entorno abarcable y no infinito.
Reversibilidad
Un sitio Web ha de permitir deshacer las acciones realizadas. Un sitio Web
debe proveer de un feedback a los usuarios, de manera que éstos siempre conozcan
y comprendan lo que sucede en todos los pasos del proceso.
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