Después

 

 

todo es un campo alegre de batalla.   

 (Rafael Alberti)

 

DESPUES

nos queda un leve asunto de pecado,

una pequeña sombra impertinente

como un jazmín crucificado.

 

Ha salido como de lastre,

desplazado

por la fuerza del amor triunfante.

 

(Esto es como una hermosa

dialéctica

de lo que nos reúne...)

 

Quisiéramos barrer sus índices

quemantes,

pero tiene su ancestro

en estirpes celestes,

y nos afirma humanos,

como su mismo origen.

 

Y pasa,

como todo lo pasado.

 

 

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