Poema
Isla
La poesía es un arma cargada de futuro
Gabriel Celaya
Vamos,
levántate poema.
Hace tiempo que esperamos tu presencia
tu presencia poderosa de palabras,
de raíces de palabras;
de palabras como troncos,
fuertes troncos nacidos en la tierra.
Vamos compañero
realicemos el milagro de semillas,
el milagro cada día contemplado.
Entiérrate en el fondo de la isla,
bien profundo,
allá
donde sientas palpitar su corazón de tierra.
Confúndete con ella y abrázala mi amigo,
abrázala con brazos de raíces,
fuertes brazos de savia, de poesía y de madera.
¡Ay que corra la savia por tus venas vegetales
¡Ay de la blanca savia,
sangre de naturaleza!
Ahora,
ya que estás bien aferrado compañero,
ya que tienes mil tentáculos raíces,
y tu carne de madera se alimenta de la Tierra Borinqueña.
¡Crece poema!
¡Crece!
Tu misión es titánica ante el mundo,
álzate ya por fin ante los hombres,
levantando por siempre de la tierra
su más íntimo dolor en voces.
Tus voces,
tus ramajes de voces,
nos dirán de las noches y la luna,
nos diran del rocío que lloran las estrellas,
de la ola que bate y se desploma,
de la tierra que sufre,
de la tierra,
Nos dirán de las tímidas montañas,
de los ríos que cruzan las praderas,
de palomas que enfrentan con el cielo
de la tierra que sufre,
de la tierra.
Nos hablarán quizás del llanto de los niños
o del viento que se arrastra entre las hierbas,
de las cosas más simples y mós grandes,
de la tierra que sufre
de la tierra.
Oyeme bien poema de mi Isla,
poema Isla,
la humanidad te espera.
Levanta de una vez tus brazos ramas.
Alza tu tronco cuerpo ante nosotros.
Háblanos duro con palabras fuertes,
háblanos libre frente al mundo tierra.
Alza tu blanca savia junto a tu blanco grito,
grito de mar y cielo que estremezca las estrellas;
un grito que repique más fuerte que campanas
¡Un grito que levante!
¡Un grito que estremezca!
¡Un grito que despierte,
poema,
que despierte!
¡Las almas de los hombres van dormidas por el mundo
quítales Tú, su sueño y su sordera.
1963