Penúltima salida

 

               

 

Para un hombre que se ha quedado

solo de repente

 

Hoy te has quedado aparte

haciendo por los dos,

sabiendo que eres uno,

y tu mano habituada

se tiende al lado huérfano

aletea y desmaya.

 

Nadie vendrá. Nada tendrás

si no se lo quitaste

con golpes y zarpazos.

Esa es la ley:

hay que golpear, hermano,

con sentido las cosas

que por suerte o desgracia

te han tocado.

Y ser bueno,

y ser malo

como debiera un hombre

que lo golpeó la nada

desde el primer relámpago.

 

Das a la calle

y entregas tu pregunta

a los espacios.

La insaciable marea

te sorprende

--es tu fuerza interior--

y como al mar sucede,

en ella encuentras

sosiego y desamparo.

 

--Todo está bien-- te dices.

Ante  ti aparece la noche,

surgiendo y diluyéndose,

una isla en un lago.

--Todo está bien--,

pero... ¿y mis manos

por qué buscan su forma

y su contorno,

y Dios arriba, dentro,

en algún lado,

todo lo que hemos querido

y deseado,

hasta cuándo

podremos posponerlo,

como la confesión

que los niños guardábamos

en un rincón muy tímido,

para alguien

que alguna vez vendría

y sin saberlo,

amábamos?

 

¡Todo lo que perdimos...!

--¡Vamos, a qué viene esa cara,

grandísimo llorón,

si al fin y al cabo

tienes la vida por delante,

aunque no sabes para qué,

ni a qué lugar

te llevarán tus pasos!

 

Nueva York, 1968

 

 

Sonetos de la soledad        

                             I

Un día como hoy yo estuve cerca

del esplendor maduro y la tersura

de un ser mío tallado en la penumbra

del cuarto familiar y la cocina abierta.

                                                                           

En donde la caricia fabricada

era de luz, de colmenar ¡dulzura!

de abeja alucinada de ternura

que en el darse crecía y aumentaba.

 

¡Oh, alero de quietud, árbol de sombra!

que en la torpeza del buscar fue destruido.

¿Dónde persistes tú?, ordenadora

 

de mi espacio disuelto, torbellino

que inútilmente busca su reposo

y en su ir y venir recobra el giro.

 

 

El extraño es el mar

El extraño es el mar indiferente

fuerza ajena invasora que llega y me reduce

a esta mirada frágil molusco temeroso

animal evasivo de sí mismo las olas

del pensamiento llegan golpean me recogen

en la roca interior

por un ojo de agua

la caída hacia el fondo

hay ramajes ocultos flores desconocidas

el ángel el demonio y sus formas posibles

la belleza que hala y desconcierta

las ganas de vivir el apego a la vida

 

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