Entrevista a Antonio Cabán Vale, El Topo
Reproducida de la revista
RESONANCIAS La revista
puertorriqueña de música, año 1,
núm.2, octubre de 2001 Instituto de
Cultura Puertorriqueña.
Esta valiosa entrevista fue realizada por Jorge Medina el 9 de diciembre de 2000, en su programa Cantar América, Radio Universidad de Puerto Rico, WRTU, 89.7. [*Derechos Reservados] En la foto: Ali,Jorge Medina y El Topo en Radio Universidad de Puerto Rico. Foto: Maribel Aponte
Jorge: Queremos darle la bienvenida a esta edición de Cantar América. Bienvenido Antonio Cabán, "El Topo".
Topo: Saludos, Jorge, a ti y a Cantar América y a la audiencia del programa.
Jorge: Es grato tener a un ex universitario de nuevo acá en este Recinto y compartiendo la obra, diríamos didáctica, que de cierta manera comenzó aquí.
Topo: Bueno, yo he cumplido los cinco años de "servicio militar obligatorio" de la universidad. Cinco años necesarios de formación académica, de preparación, de experiencias básicas de la juventud. Quiere decir que la juventud mía se conforma aquí en Río Piedras. En Río Piedras están las caídas y las alzadas de los años más intensos de la persona, ¿no?, que es la juventud que se está formando como adulto. Estuve hasta los veintitrés años aquí. Pues dentro de esos años estuve brincando de colegio en colegio porque no tenía la certeza. Empecé en Farmacia y me colgué en el primer examen de química, entonces no sirvo para farmacéutico. Pasé a Ciencias Sociales e hice un Bachillerato General. Y luego me cayeron unos chavitos, los derechos de veterano del viejo mío. Me quedé un año y estudié lo que me gustaba que era literatura, treinta créditos. Fue el año mejor de todos, al que más provecho le saqué. Tanto provecho le saqué que al finalizar el verano hice un seminario, escribí Verde Luz en una tarde en Santa Rita en el redondel de la Humacao.
Jorge: Mira eso, historia a los veintitrés años. Al inicio del Programa, tratamos de hacer un invento con relación a tu apodo, a tu nombre artístico. Vamos a aclarárselo al público, ¿quién te puso "Topo" como apodo y por qué razones?
Topo: Bueno ya para el 1962 yo me había integrado al Grupo Guajana, grupo literario de jóvenes poetas de ese entonces. Y nosotros acostumbrábamos los viernes por tardecita, después que salíamos de clase ir a la Plaza de Recreo de Río Piedras y entonces allí estaba el "barrio chino, como le nombran. Había una cafetería colmadito y allí vendían vino "El pavo". El vino el Pavo costaba a peseta, caliente la botella, y si la enfriaban cobraban diez chavos más. ¡Friíto, friíto! Y entonces nosotros nos metíamos en la Plaza, debajo de los árboles comenzábamos a leer poemas, a comentar las cosas que a uno le interesaban ¿no? La cuestión es que una tarde de esas cojimos una "rasqueta" del "Pavo" y José Manuel Torres, el poeta de Guayanilla, se me quedó mirando así, en la nota que teníamos, y dijo: ¡ay mira un topo! (se ríe) y ahí se quedó el nombre. Yo por no tener garata todos los días con él, porque entonces todos comenzaron...
Jorge: Es mejor aceptarlo que resistirse.
Topo: No, claro. Figúrate yo no iba a durar la batalla esa de todos los días, ¿entiendes?
Jorge: Topo, ¿qué has traído con este proyecto?, ¿qué le presentas a tu público con Noches Sagradas?
Topo: Fíjate, yo veo la producción desde dos intenciones, por esta canción que la hice especialmente para la grabación, pues yo lo que retomo es una temática que creo que el mejor que la desarrolló fue Felipe Rodríguez. Es una canción bolero que se acercaba al asunto navideño desde dos ángulos de la celebración: del festejo que es la Navidad y por otro lado de ese tiempo de nostalgia, de añoranza, del tiempo, pensar en las cosas perdidas, el amor, una amistad, el hogar que se perdió, las cosas buenas que se lleva el tiempo. Por eso la canción tiene un nitmo un poquito serrasgaíto, para que coja lo sabroso del acento y la clave del bolero; rítmico. Por otro lado, la letra, pues, es un texto doliente, de añoranza, de quejumbra y de ahí sale. Además se necesitaba un puntal, un eje para poder mover el disco. Porque este disco está hecho por temas que yo pensé que eran necesarios. De cosas que yo grabé del 76 al 78. Empiezo con una selección que es necesaria porque estas grabaciones estaban en el formato llamado "long playing" como decíamos nosotros, plásticos. Esos estaban echados a perder, estaban rayados o se rompieron y hay una generación posterior que son los muchachos de veinte, veintipico de años que no tienen este material.
Jorge: Jamás han tenido acceso a un tocadisco y a un disco de pasta.
Topo: ¡Es la cosa! No saben lo lindo, lo lindo que es oírlo con guayacitos.
Jorge: Oye, ¿y es una selección entonces tuya? ¿Un repertorio general que tú tienes; que consideras tus trabajos indispensables?
Topo: Es la cosa. Esta producción en su formato, en su contenido, viene a ser una segunda antología. Hice el año pasado una que se llama Primera Antología. Esta es la segunda y con esta yo le doy término a este empeño de traspasar ese material a los oídos jóvenes. Ha venido un tipo y me dijo: "Topo, que sea la última antología. Lo que quiero es cosas nuevas, no vengas con refritos y cosas". Valen por sus... que sé yo, porque los temas que yo toco tienen vigencia. Tocan asuntos que todavía están vivos, que todavía nos afectan.
Jorge: Y, ¿por qué no reconocerlo?, a veces hay temas que hemos hecho hace veinticinco, treinta años atrás y tienen plena vigencia, plena belleza y no hay manera de superarlos.
***
Jorge: Sí, amigos, aquí estamos escuchando el tema La tierra baldía un tema que nos da pie para continuar con la plática con nuestro invitado de hoy, Antonio Cabán Vale, "El Topo". Antonio, ¿cuán importante es ese "lar nativo", cuán importante para tus orígenes, para tu poesía, para tu canto, ha sido nacer en Moca, nacer en la tierra adentro, en el campo de Puerto Rico?
Topo: Bueno, yo pienso que la presencia, la preocupación por nuestra tierra, por nuestra Patria, viene de que yo, me crié en Moca en la calle abajo. Se llama calle Barrio Pueblo, pero yo estaba a media hora de la finca de abuelo, que eran dieciséis cuerdas. Y mi abuelo tenía seis cuerdas, en plena función, tú sabes, a "to' jender'... allí había de to': había cerdos, tenían ganados, tenían tres yuntas de bueyes, tenían caña, había café. Allí en casa tenían una despulpadora; allí se secaba el café. Entonces, yo participé de toda la vida campesina que está presente, como tiene que ser en las reflexiones. A veces, uno se tira por ahí a caminar la Isla y tú ves terrenos que son preciosos, bonitos, fértiles, una tierra hermosa y tú los ves echados a perder, olvidados, llenos de malojes.
Jorge: Mal cuidados. Eso encierra un simbolismo grande.
El Topo: Eso implica muchas cosas: primero, el indicativo de tú darle la espalda a lo esencial, donde tú pisas, donde tú caminas, es tu Patria, tu País. Es lo que te da el alimento, es la belleza natural. Por eso es que en este País hay mucha negación de la Patria, porque no hay, no hay la valía, el tacto, ese del amor a lo propio, el cariño a la tierra. Y por eso este tema es en base a eso; por eso habla del abuelo. Del abuelo, que sabe Dios las que pasó para tener media cuerda y entonces eso pasa a los hijos. Los hijos no tienen el conocimiento, ni el interés, ni la conciencia, ni el cariño que implica tú pasarle un pedazo de tu País a un hijo. Y esas generaciones, pues, son generaciones perdidas; que no cumplieron. Por eso nosotros, los que amamos la patria, tenemos mucho que hacer. Tenemos que saltar sobre esa hendidura histórica, ese espacio que quedó hueco de los que no cumplieron con el amor a la tierra; y salvar la Patria.
Jorge: Y nos hablabas también en la participación tuya anterior de tus primeras andanzas en la Universidad. Tus primeras andanzas también fueron con la música más querida, diríamos, para esa época de tu entorno juvenil. Ahí estaba la música de trío, la música de sentimiento, ¿verdad?, mucho de ese sentimiento que observamos en tu trabajo nos parece que lleva el sello indeleble de compositores y compositoras que fueron maestros en darnos lecciones de cómo expresar el sentimiento a través de la música y ahí vemos mucha de esa influencia. ¿Qué te parece a ti?
Topo: Sí, eso es cierto. Moca pertenece a un área de Puerto Rico donde abundaban los tríos. Buenos tríos, buenos compositores. Tanto es así que Moca produjo, -que por cierto es primo-, primo tercero mío, a Tatín Vale, uno de los compositores más sublimes, que fundó un estilo de segunda voz que es una escuela; que eso es lo mejor. Dios lo cuide.
Jorge: Y ahí también están presentes Plácido Acevedo, Pedro Flores.
Topo: Todos esos. En Moca, fíjate, la tradición, por ejemplo, de serenata. Yo muchachito yo canto por eso, porque yo me crié en un ambiente musical. Las sobrinas de mi abuela tocaban guitarra, acordeón, cuatro, cantaban bien; y de toda esa atmósfera uno se impregna de ellas. Yo ya a los 12 o 13 años cantaba en los tríos. Yo tenía un trío con Papo Rosa Vale, que ayer le fallé; debe estar medio enconchao. Valga ¿no?, la indicación de que lo voy a llamar y vamos a hablar, para hacer una nueva fecha para cumplir mi faena. Me concierne decirle al público por qué es que canto, por qué son mis canciones. (Pausa)
Jorge: Le tenemos unas sorpresitas al Topo y son sus primeras andanzas allá en Río Piedras y en el Viejo San Juan en los café teatro, y vamos a escuchar un poquito del joven Topo, Antonio Cabán Vale, cantando a capella en el café teatro La Tea allá, a principios del año setenta. ¿Qué te parece, Topo, escucharte ahí después de todos estos años por el medio?
Topo: Han mediado unos años ya.
Jorge: ¡Plácido Acevedo, La vida es así!
Topo: ¡Unos treinta años! Ese es de los temas que dan esa sazón terrible, ¿verdad?, del amor cuando se pierde; desgarrador. Sin embargo, es un texto simple, llano, pero trágico, de la muerte de un amor. Y para esa época yo oía mucho a los Beatles y entonces, al final, ahí yo le hago un rabito, inusitado, pero que mi idea era de ponerle algo de lo mío. Es una de las canciones más hermosas y más sentidas.
Jorge: Y definitivamente una referencia para las cosas que tú haces. Tenemos que buscar, ¿verdad?, orígenes, referencia y encontramos en estas cadencias, en esta hermosura en la forma de expresar los sentimientos de antecesores como Plácido Acevedo y otros grandes maestros. Topo, háblanos de tu encuentro con la poesía, o mejor te pregunto: ¿qué te sientes primero, poeta o cantautor, o hay una combinación mágica entre esas dos cosas?
Topo: Hay una aleación, pero pienso que yo fundamentalmente soy un poeta, un escritor. Esa fue la vibración natural, mi temple espiritual. Y mi formación fue en literatura. Yo no estudié música, nunca,,, Yo no sé escribir ni clave de sol; yo no sé ni cómo se dibuja. Sí siento la música y tengo la facultad, el don de tener una fuga melódica natural. Yo me siento con la guitarra y hago unos acordes y eso prende, suscita una idea inmediata musical. También creo por el hecho de que yo de niño canto, yo canto desde nene, y el contacto posiblemente con la naturelaza musical, con la formación mía como escritor, pues dieron como resultado a "El Topo", al cantor.
Jorge: Se aglutinaron todos esos elementos que llevaron a lo que tú eres y a lo que es tu obra. Fíjate, esa primera escuela de la naturaleza que tú nos hablabas anteriormente. Juan Antonio Corretjer nos hablaba de que independientemente de la educación oficial, colonizante, diríamos, de la escuela; que la a escuela era la naturaleza. Era la de la escuela que te llevaba a ver el cielo, las nubes... y esa es la escuela primaria. Entonces, una segunda escuela formal que es tu formación en la literatura y demás y te pregunto: ¿cuán importante para un cantautor de hoy y de siempre lo es una buena formación cultural, una buena base cultural y humanista?
Topo: Claro. Yo creo que sí. Primero, el intrumento que se utiliza para el verso, para la canción es la palabra. Entonces, la palabra es un resultado de ese misterio inmenso que es la inteligencia, el pensamiento. Así que el estudio de la palabra, de lo clásico, del aspecto demotécnico formal es esencial si uno quiere ser un buen escritor. Y si quieres ser un buen compositor, pues tienes que hacer buenos textos, que estén bien escritos. Cuando tú estabas hablando de la ventana, me vino una reflexión, que nunca la había tenido, que es que yo pienso que cuando tú estás conectado en la niñez, como tú eres una criatura natural, pues la conexión con el paisaje no es reflexivo, es más bien de visión, no es pensamiento, lo que hay es deleitación. Yo pienso que cuando se pierde la conexión con el paisaje, lo natural es que empieza la reflexión del paisaje interior. Son dos estados de la percepción. Quizás la pérdida del paraíso. La pureza del paraíso de la niñez es lo que fundamenta el clamor, el intento de recobrar, por la palabra, el paraíso perdido.
Jorge: Bueno, perdiste ese paraíso e inmediatamente te enfrentas a la crudeza de la ciudad. Cuando partes hacia la ciudad a estudiar acá. Ya en la zona urbana, escribes un tema que se tituló Barrio Obrero y que es parte también de esta producción Noches Sagradas. Allí rescatas ese antiguo tema, que se encontraba únicamente en disco de pasta, y que nos parece a todos un himno de la marginalidad, diríamos. Háblanos del contexto de ese tema.
Topo: Pues, fíjate, para una persona, un muchacho de diecisiete años que viene de una raíz sencilla, de un pueblo pequeño de cuatro calles, donde a veinte minutos, media hora, estaba metido en la quebrada bañándome. Estaba esnú, "en pelotas", bañándome en el charco y estaba comiendo frutas, robando guayabas, brincando el cercado. Todo ese mundo. Pues, cuando tú vas a la ciudad, haces un ajuste a eso, ves un mundo extraño, un mundo más complicado, un mundo más peligroso, de más incitaciones, de más seducciones, de más entrampamientos vitales. Tuve que pasar por ese proceso. Yo sufrí mucho. Primero fue tratar de separarme de mi casa, de mi madre, eso me causó mucho dolor. Yo la veía en la calle, loco al fin, alucinaba; yo la veía llamándome: "¡Luis" Y yo miraba hacia atrás. Eso fue un caso fuerte para mí. Pero, poco a poco, aprendí a separarme. Entonces cuando tú tienes que separarte, como dice la canción A puro dolor, pues tú lo que haces es que te endureces, para no sentir. Así me fui separando del pueblo mío, pequeño. Pues, y aquí estoy.
Jorge: Y ahí está Barrio Obrero.
***
Jorge: Aclarando a mis amigos que este Barrio Obrero es uno muy particular de Arecibo. No deja de tener las características de un barrio de los trabajadores, de los obreros; pero no es el Barrio Obrero de acá, del área metropolitana, que todos conocemos.
Topo: Eso es así. Yo acostumbraba en las tardes ir a Barrio Obrero, de Arecibo, un barcito a darme cervecitas. Por allí pasaba Odilio González, pensando yo... Recordando ese barrio, ¿no?, es cercano a la costa, a la brisa fresca, a la tarde. Como te decía, toda ciudad grande tiene un área que es de los trabajadores, que es e! Barrio Obrero. Tarnbién las imágenes que ejemplificas, las memorias, del recuerdo de Barrio Obrero, pues es la memoria de todos los niños; se da en todos los barrios. Un niño jugando en la calle ¿entiendes?, bailando el trompo, perdiendo el tiempo, jugando a hacer nada, que es el juego de la vida. Pero a uno se le olvida cómo jugar ese juego. Te dicen que hay que trabajar; entonces, si no trabajas te sientes mal, se te daña el precioso juego de no hacer nada.
Jorge: Sí, señor. Topo, ¿qué se siente casi haber perdido la paternidad de una composición, verla convertida en un canto colectivo, que a su vez, ese canto colectivo, la gente, tu pueblo la convierte prácticamente en un himno nacional de su patria? Estamos hablando de Verde luz en particular.
Topo: Bueno, fíjate, Verde luz como te dije orita, pues yo la compuse en el verano del 66; y lo que fundamenta, le da razón a la canción, es que al terminar el bachillerato, pues estaba yo pensando qué iba a hacer. Si me quedaba en Puerto Rico, si me iba para afuera, yo no tenía una especialidad. Yo dije: "bueno, pues tendré que..." Yo busqué un método de enseñanza del español de la escuela secundaria y dije: "bueno, pues trabajaré de maestro". Pensando en estas cuestiones y en la posible partida, no, alejarme de la patria, pues hizo que yo escribiera esta canción. Claro, por eso está hecha desde una esquina, una perspectiva de distancia, de lejanía, de ausencia, pero era una prefiguración, el poder ese que uno tiene de adelantarse al presente.
Jorge: De visionario.
Topo: Sí, de visionario, que es un rasgo de una persona soñadora, como yo. Yo soy un loco, bueno y soñador. Entonces, me fui para Estados Unidos, estuve allá un tiempo. Claro, Verde luz además de que tiene rasgos sencillos, clave, el paisaje de la costa, de nuestra tierra y el monte, se apoya en una reflexión político-histórica, ¿entiendes?, que es la condición de colonia, ¿no?, de nuestra Patria. Y eso la hace ser la canción que tiene un gancho, un agarre.
Jorge: Una trascendencia.
Topo: Tiene un agarre en la conciencia y no te suelta. Tú sabes, porque se fundamenta en una realidad que no se ha resuelto; pues la canción tiene vigencia siempre.
Jorge: Y la perdiste de las manos. Ya es incontrolable es de todos ahora.
Topo: Sí, fíjate, en cierta medida es así porque yo he conversado con personas que son del extranjero. Hijos de un continente, son continentales o de islas lejanas y el sentimiento que provoca en nosotros, ellos también lo tienen: "No sé lo que tiene esa canción que me recuerda a mi país. Me acuerdo de la costa de tal sitio, que sé yo, de allá".
Jorge: Será todavía porque habrá anhelos de libertad en todas partes del mundo y ese anhelo es universal.
Topo: Sí, eso es universal.
Jorge: Hay un género muy bien trabajado y elaborado por "El Topo" que es el de la sátira picaresca, como él lo llama. No es otra cosa que aquellos temas que tienen que ver más con los elementos histórico-sociales de su Patria, donde vive. En particular, le preguntamos a Antonio sobre un tema que tiene que ver sobre su visión de la conmemoración, diríamos, de los cien años de relación entre los Estados Unidos y Puerto Rico. Visiones, ¿verdad?, encontradas; algunos lo ven de una manera, otros lo interpretan de otras, ha habido manifestaciones, inclusive, musicales sobre ese tema y ahí está la propuesta de Antonio Cabán Vale. Explícanos tú mismo, Antonio, los Bárbaros trucutú.
Topo: Unos lo ven como un abrazo, otros lo ven como una camisa de fuerza, pero es una relación histórica presente. Es un sello puesto ahí, que es difícil de borrar. Hay que tratar de sacarse ese tatuaje histórico. Y, pues, pensando en esas cosas, se me ocurrió hacer este tema que es un tanto caricaturesco, que son los Bárbaros trucutú; la invasión norteamericana por la parte sur de la Isla.
Jorge: Hablábamos anteriormente del campo, de la naturaleza, de los orígenes de uno, pero también de una manera de refugiarse. Antonio, nos parece que para las épocas navideñas, también nos refugiamos en la puertorriqueñidad, en nuestras raíces, en nuestras memorias, en nuestros recuerdos, ¿verdad? Como tú decías, muchos de ellos perdidos, y recuperamos durante ésta época también, aquellos aires, más genuinamente tradicionales puertorriqueños, como lo son las cadenas que tú también incluyes en tu repertorio musical. ¿Cómo eran y cómo son las navidades de Antonio Cabán Vale "El Topo?"
Topo: Bueno, en Moca había una tradición, como en todos los pueblos, de la época navideña, que era bien sabrosa y bien de nosotros. Pero, que de esa época lo más que yo recuerdo y lo más que me impactó y que quedó en mi pensamiento y de presencia en mis cosas, en mi obra de trabajo, se llamaban los... eran unas parrandas, era un compromiso que había, con un santo, una virgen.
Jorge: Las promesas.
Topo: Las promesas. Entonces, yo me acuerdo que al lado de casa vivía doña Anastasia; la familia Acevedo, que hacía unas habichuelitas muy buenas, blancas. Yo me fugaba de casa y me las comía. Porque en casa no querían que yo comiera en casa de nadie, "usted come en su casa". Pero yo me fugaba y ¡muchacho! y le daba para abajo a aquellas habichuelitas tan buenas...
Jorge: A las habichuelitas de doña Anastasia no había quien se resistiera.
Topo: ¡Chacho, se comían solas! Entonces, esa familia tenía una promesa. Ellos venían de Las Marías, del barrio de Las Marías, venían cantando. La usanza era venir cantando a las puertas de las casas, se daban unas ofrendas y se continuaba. La gente se iba pegando y pegando a la parranda. Empezaban seis, ya cuando llegaban a tu casa eran quince y yo me pegaba también. Yo era un rabito, quizás ocho años tendría y cuando llegaban a casa me decían: "ahí esta la parranda, Luis". En casa sabían que yo era loco con esas cosas.
Jorge: Habrás aprendido aguinaldos, cadenas, cuánta cosa hay.
Topo: Muchas cosas. Fíjate no tengo la memoria de las palabras, pero sí de los aires. Esas son las cosas que yo hago. Rememorando, integrando al presente que yo tengo. Al viaje mío de cantor y de mi imaginación melódica, el invento mío. Pero que sí recuerdo que eso se quedó en mi mente siempre. Como te decía, yo me pegaba a ellos. Terminaban, íbamos entonces, se volteaban, salíamos de allí, subíamos por la calle, entonces pasábamos por el frente del cafetín de Monserrate, de Justo Méndez, que ahí fue que yo aprendí a perder el tiempo, ¡más todavía! Entonces, llegábamos a la casa de Sergio, que era el hijo, y ahí terminaba. Se cantaba. Ahí te daban dulces, te daban queso, galletas, un refresquito. Esa era la cuestión.
***
Topo: Jorge, como te decía que estas cadenas vienen a ser un homenaje a Ramito y a los Morales, que son principales en los ejercicios de la trova nuestra, de la tradicional. Un saludo a Luisito; de los Morales, queda ese vástago.
Jorge: Esa estirpe de los Morales, que le ha dado gloria a la música de campo adentro. Amigos y las cosas buenas, a la verdad, pues el tiempo se nos agota rápido y estamos concluyendo este espacio en el que hemos tenido, el gran privilegio, el gran honor, de tener con nosotros a uno de nuestros compositores contemporáneos más distinguidos: Antonio Cabán Vale, "El Topo", como cariñosamente le llamamos todos y que ha estado trayendo a consideración nuestra la producción Noches Sagradas, una producción donde además de temas nuevos que prepara Antonio, también nos brinda el beneficio de todos aquellos clásicos de siempre. El repertorio del Topo, que ha sido rescatado, para que ustedes puedan tenerlos todos juntitos. Antonio, muchas gracias por tu plática, muchas gracias por arrojar tanta luz sobre tantas cosas de tu trabajo y de Puerto Rico. También, en este espacio, espero que estés con nosotros más adelante.
Topo: Claro. Agradezco la oportunidad a ti, al técnico que esta aquí con nosotros, a estas instalaciones, a Radio Universidad. Tan bien hechas, tan sabrosas. Así es que se hacen las cosas. Y quiero terminar con una especie de reflexión y es de lo siguiente: Yo pienso que este momento que estamos viviendo lo que es esencial y lo que nos va a dar la dirección, es la puertorriqueñidad. Claro, siempre va a estar en el fondo, ¿no? la bandera de la libertad nuestra como pueblo. Pero nosotros, todos los puertorriqueños, de todas las tendencias somos responsables de esta Patria. Y si la perdemos somos culpables todos. Tanto los unos como los otros. Así que todos tienen que volverse... echar hacia un lado ciertos intereses, que son hasta cierto punto de vista mezquinos, y entrar a ese territorio grande y amplio que es la nobleza del que ama lo propio.
Jorge: Gracias, Antonio Cabán Vale. Y de esta manera, amigos, nos despedimos de otra edición de Cantar América.

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