Soledad

 

Las antenas que tienen los poros

a flor de piel

se han roto oyendo el paso

de la soledad de las sombras.

 

Se hanido cayendo

internando sus cabezas

extrañamanete enfermas.

Se hanido cayendo,

ahogando distancias despavoridas.

 

Yo siento el crujir de sus pasos

violentando sonidos

que se ausentan sollozando,

atrapando misterios que huyen,

escondiendo bocas rasgadas

por los gritos descuajados

de los mártires que sufren.

 

Yo siento sus ojos alargados

resbalando

sobre interminables planos

llenos de herrumbre,

como si fueran troncos cayendo

sobre surcos entreabiertos

que se escurren.

 

Yo siento los horizontes cargados

con lejanías que se espesan

en las mareadas gargantas

de los serafines ahogados.

 

Yo siento que se rompen

las vidrieras del silencio

para dar paso a la soledad,

a la soledad, rumiando sombras.

 

 

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