
Oración a la vida
Vida,
te debes al acento
que tiene la palabra muerte,
te debes a lo humano
que tú y yo
y todos
colgamos en la percha cada jueves,
te debes a la espiga
que nace sin la flor
entre dientes
y al dolor
que muere sin el cristo
en la cruz.
Vida,
aún hay cirineos
con las manos en sangre,
aún se le pueden sumar
siglos a la indiferencia
y al camino
que no tiene su centavo
en la virtud de los bolsillos traseros,
aun la mayoría de edad
es un lujo
en la oración de los beatos,
y la luz
un grito de dolor
que lanza el infinito,
aun tiene tiempo
de llegar cansado el saludo
de los obispos
al recuerdo de las moscas,
pero todavía no es el momento
de llegar tarde
al sermón de las diez
y no conviene
trenzarle al recuerdo
su barba y su usted,
porque los lirios
aún tienen atada su inocencia
a la sonrisa
y el temblor de las rosas
todavía le añade penas
al silencio.

(Dibujo del autor por José R. Alicea incluido en su libro anterior: Presencia en el tiempo)