DIARIO CLARÍN - Domingo 10 de febrero de 2002
UNA
MULTITUD AGOTO LAS ENTRADAS DE LA SEGUNDA EDICION DE COSQUIN ROCK
Cosquín: la legendaria plaza
del folclore vibró al ritmo del rock
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El festival convocó a
más de 30 bandas nacionales. Los hoteles y campings de la ciudad se llenaron. Y
los jóvenes buscaron alojamiento en escuelas y canchas de fútbol. Hoy es el
cierre.
Ernesto Martelli. ENVIADO ESPECIAL A COSQUIN
Sol. Paisajes serranos. Tradicional
escenario folclórico. Esta vez, la tranquilidad pueblerina de Cosquín y la
estirpe telúrica de la plaza Próspero Molina quedaron alteradas por una
multitud de jóvenes que, literalmente, "tomaron" la ciudad para
participar del Festival Cosquín Rock, el evento que este fin de semana convocó
a más de 30 bandas nacionales sobre el escenario Atahualpa Yupanqui.
Las imágenes que devolvió la ciudad desde el viernes mostraron a miles de
jóvenes rockeros que no sólo agotaron la capacidad hotelera y de campings de
esta ciudad de Punilla, sino que obligaron a convertir en alojamientos
económicos a escuelas y hasta canchas de fútbol que se reciclaron de
improviso. Lo que se veía era: remeras negras con un un sinfín de nombres de
bandas estampados que durante el día descansaban al sol y en la noche se
apiñaban en el centro de la ciudad.
Es que la convocatoria de esta segunda edición del festival (la primera fue en
febrero de 2001) superó hasta los cálculos más optimistas. Este
"seleccionado" del rock argentino logró que las primeras dos noches
se agotaran 14 mil entradas y que haya, además, varios miles de jóvenes sin
tickets de acceso en las inmediaciones del predio. Justamente en esa zona,
comenzaron los incidentes del viernes. La Policía decidió enfrentar a un puñado
de jóvenes que pugnaban por entrar (con y sin entradas).
Como saldo de esos incidentes, represión con balas de goma incluidas, fueron
detenidas 77 personas (58 por causas de ebriedad) y tres policías
recibieron heridas leves, según informó a Clarín el inspector Miguel
Martínez, titular de la Unidad Regional 3.
Ayer, para que no se repitan estas aglomeraciones fuera del bautizado
"rockalito" (el predio donde se ubica el público asistente) los
organizadores tomaron medidas: pusieron una pantalla gigante, de 6 x 4 metros,
en la plaza San Martín, e instalaron un sistema de video por circuito cerrado
mediante el cual los bares de la ciudad pudieron reproducir las escenas del
festival, filmado por 5 cámaras.
Ayer, en el escenario principal, fue el turno del rock más poderoso: Divididos,
la banda de Ricardo Mollo, flamante esposo de Natalia Oreiro (quienes están
alojados en una quinta en La Falda), Catupecu Machu y Pappo, quien se presentó
con sus dos formaciones históricas: Pappo''s Blues y Riff. El desfile de bandas
comenzó hacia las 18.30 con los mendocinos Vacas Sagradas, puntapié inicial de
una lista que incluyó también al blusero Botafogo, a una mixtura tanguera de
los cordobeses Navarros, junto a Rubén Juarez y al trío MAM.
La noche del viernes, la primera, tuvo a Los Piojos como número central y su público
(fueron la banda de rock más convocante del 2001) aprovechó al máximo el
"pogódromo", la parte central de la Plaza a la que se le sustrajeron
las butacas para darle más espacio a la multitud.
La banda de Andrés Ciro dio un show largo y contundente que terminó bien
pasadas las tres de la mañana del sábado y tuvo en el tema "San
Jauretche", homenaje al político argentino, su esperado climax exaltado.
Antes había sido el turno del punk de Attaque 77 (otra performance contundente)
y 2 Minutos, de los ascendentes El Otro Yo y de los santafecinos Cabezones,
como números centrales.
El estado de conmoción rocker tuvo su contraparte económica en tiempos
de crisis. No sólo por las entradas agotadas. Sino por la mueca sonriente de
algunos comerciantes de la zona. Como María Corciari, dueña de un maxiquiosco
de la céntrica calle San Martín: "Aún con éstos líos, en una sola noche de
rock, recaudamos el doble que en una de folclore".