1   Inventario
2   Tratado de impaciencia No. 10
3   Tango del Quinielista
4   1968
5   40 Orsett Terrace
6   Romance de la Gentil dama y el R�stico Pastor
7   Donde dijeron digo decid Diego
8   Canci�n para las manos de un Soldado
9   Palabras como Cuerpos
10 Mi vecino de arriba
Inventario
INVENTARIO

Las cosas que me dices cuando callas,
los p�jaros que anidan en tus manos,
el hueco de tu cuerpo entre las s�banas,
el tiempo que pasamos insult�ndonos,
el miedo a la vejez, los almanaques,
los taxis que corr�an despavoridos,
la dignidad perdida en cualquier parte,
el violinista loco, los abrigos,
las lunas que he besado yo en tus ojos,
el denso olor a semen desbordado,
la historia que se mofa de nosotros,
las bragas que olvidaste en el armario,
el espacio que ocupas en mi alma,
la mu�eca salvada del incendio,
la locura acechando agazapada,
la batalla diaria entre dos cuerpos,
mi habitaci�n con su cartel de toros,
el llanto en las esquinas del olvido,
la ceniza que queda, los despojos,
el hijo que jam�s hemos tenido,
el tiempo del dolor, los agujeros,
el gato que maullaba en el tejado,
el pasado ladrando como un perro,
el exilio, la dicha, los retratos,
la lluvia, el desamparo, los discursos,
los papeles que nunca nos unieron,
la redenci�n que busco entre tus muslos,
tu nombre en la cubierta del cuaderno,
tu modo de abrigarme el coraz�n,
la celda que ocupaste en una c�rcel,
mi barca a la deriva , mi canci�n,
el bramido del viento entre los �rboles,
el silencio que esgrimes como un muro,
tantas cosas hermosas que se han muerto,
el tir�nico imperio del absurdo,
los oscuros desvanes del deseo,
el padre que muri� cuando eras ni�a,
el beso que se pudre en nuestros labios,
la cal de las paredes, la desidia,
la playa que habitaban los gusanos,
el naufragio de tantas certidumbres,
el derrumbe de dioses y de mitos,
la oscuridad en torno como un t�nel,
la cama navegando en el vac�o,
el desmoronamiento de la casa,
el sexo rescat�ndonos del tedio,
el grito quebrado, la madrugada,
el amor como un rito en torno al fuego,
el insomnio, la dicha, las colillas,
el arduo aprendizaje del respeto,
las heridas que ya ni Dios nos quita,
la mierda que arrastramos sin remedio,
todo lo que nos dieron y quitaron,
los a�os transcurridos tan deprisa,
el pan que compartimos, las caricias,
el peso que llevamos en las manos.
TRATADO DE IMPACIENCIA NO. 10

Aquella noche no llovi�,
ni apareciste disculp�ndote,
diciendo, mientras te sentabas,
"perd�name si llego tarde".
No me abrumaste con preguntas,
ni yo trat� de impresionarte
contando tontas aventuras,
falsas historias de viaje.
Ni deambulamos por el barrio
buscando alg�n tugurio abierto,
ni te bes� cuando la luna
me sugiri� que era el momento.
Tampoco fuimos a bailar,
ni tembl� un p�jaro en tu pecho
cuando mi boca fue pasando
de las palabras a los hechos.
Y no acabamos en la cama,
que es donde acaban estas cosas,
ardiendo juntos en la hoguera
de piel, sudor, saliva y sombra.
As� que no andes lamentando
lo que pudo pasar y no pas�.
Aquella noche que fallaste,
tampoco fui a la cita yo
TANGO DEL QUINIELISTA

Esta es la historia de un hombre cualquiera
que una tarde marchita de domingo
pegado al transistor, sufre y espera
a que den el resultado del partido.
Suena un tango que aflora
entre las equis, los unos y los doses traicioneros
del equipo local
que con mas clase sin embargo ha perdido
demoliendo tanta terca ilusi�n
dinamitando tantas torres de naipes, tantos sue�os
del quinielista pobre que tendr�
que volver a la fabrica de nuevo
el lunes a las ocho
como cada semana renunciando
de momento, a la entrada del piso y a la boda
por culpa de un bal�n y de un portero,
de un penalti cabr�n y de un defensa
por culpa de un maldito delantero
desenga�os, que asaltan las murallas del invierno
cuando se va la tarde del domingo y no le queda al hombre
m�s consuelo que esperar el vaiv�n de la fortuna
rescatar del ba�l el traje nuevo
ir con la novia al cine donde explora
con in�til pasi�n sus blandos senos
y mientras Marlon Brando en la pantalla baila un tango en Par�s
vuelve el recuerdo del arbitro traidor
�c�mo es posible que un penalti desaga tantos sue�os?
Y a las ocho,
se acostar�n por fin en aquel viejo cuartucho de pensi�n
la misma cama de la manta amarilla
el mismo miedo a manchar el colch�n
donde abandonan arrugados los �ltimos esfuerzos
de la tarde marchita de domingo
que abre la oscura puerta del silencio
como una mano blanda y taciturna
cuando los verdes dedos del invierno
hayan ido cerr�ndose cansados
sucios, ajados, turbios, polvorientos
hasta llenar de fr�o las papeleras
donde agoniza el coraz�n
del tiempo.
1968

Aquel a�o mayo dur� doce meses
t� y yo acab�bamos de nacer
y un se�or muy serio mor�a del disgusto
en la primera p�gina del ABC
los claveles mord�an a los magistrados
Par�s era un barrio con acorde�n
Marx prohibi� a sus hijos que llegaran tarde
a la dulce hoguera de la insurrecci�n
la poes�a sali� a la calle
reconocimos nuestros rostros
supimos que todo es posible
en 1968
Jean Paul Sartre y Dylan cantaban a d�o
jugaban al corro Lenin y Rambo
los relojes marcaban 40 de fiebre
se hablaba de sexo en la empresa Renault
dos y dos ya nunca m�s sumaron 4
sufri� mal de amores hasta Degault
en medio de Praga crec�an amapolas
como un reto rojo al gris hormig�n
la poes�a sali� a la calle
reconocimos nuestros rostros
supimos que todo es posible
en 1968
Pero no pudimos reinventar la historia
mascaba la muerte chicle en el Vietnam
pisaban los tanques las flores de Praga
En M�xico lindo tiraban a dar
mientras Che cavaba su tumba en Bolivia
cantaba Masiel en Eurovisi�n
y mi padre llegaba puntual al trabajo
con el cuello blanco y el traje marr�n
si ahora encuentro aquel amigo
leo en el fondo de sus ojos
que ya se secaron las flores
de 1968.
Los cuadros hicieron huelga en los museos
Par�s era rojo, San Francisco azul
un vagabundo fue elegido alcalde
y la Sorbona estaba en Catmand�
sobreviva imb�cil! es el rock o la muerte
beba coca-cola, cante esta canci�n
que la primavera va ha durar muy poco
que ma�ana es lunes y anoche llovi�.
si ahora encuentro aquel amigo
leo en el fondo de sus ojos
que ya se secaron las flores
de 1968.
40 ORSETT TERRACE

Me levanto, bostezo, vivo, almuerzo,
me lavo, silbo , invento, disimulo,
salgo a la calle, fumo, estoy contento,
busco piso, hago g�rgaras, calculo,
me emborracho, trasnocho, llego tarde,
duermo de lado, hablo conmigo, lloro,
leo un libro, envejezco, voy al baile,
sudo tinta, suspiro, me enamoro,
llueve, me abrazan, no doy pie con bola,
anochece, me compro una camisa,
este verso no pega ni con cola,
de consejos me rasco, tengo prisa.
Tengo granos, discuto, me equivoco,
busco a tientas, no encuentro, me fatigo,
me olvido de quien soy, me vuelvo loco,
hace fr�o, amanece, sumo y sigo,
escupo, voy al cine, me cabreo,
escribo, me suicido, resucito,
afirmo, niego, grito, dudo, creo,
odio, amo, acaricio, necesito,
te recuerdo, te busco, te maldigo,
digo tu nombre a voces, no te veo,
te amo, ya no se lo que me digo
te deseo, te deseo, te deseo,
te deseo..
ROMANCE DE LA GENTIL DAMA Y EL RUSTICO PASTOR

Pastor que estas en el campo
de amores tan descuidado
escuchad una gentil dama
que por ti se a desvelado
" conmigo no habeis hablado ", respondi� el villano vil
" tengo el ganado en la sierra, con mi ganadico me voy a ir "
Pastor que estas alejado
a dormir en la retama
si te casaras conmigo
tendr�as placentera cama
" vete a otra puerta y llama " respondio el villano vil
" tengo el ganado en la sierra, con mi ganadico voy a dormir "
M�s es que la de la nieve
de mi cuerpo la blancura
rostro de leche y coral
delgadica en la cintura
" mucho bueno poco dura " respondio el villano vil
" tengo el ganado en la sierra, con mi ganadico voy a dormir "
el cuello tengo de garza,
labios dulces como la miel,
las teticas saguditas
que el brial quieren romper
" no me puedes retener por mas que tengas ahi,
tengo el ganado en la sierra, con mi ganadico me quiero ir "
Amala ya el vil pastor,
que dama gentil no am�
y no requiebre de amores
y el se vaya aunque lo llame
" El buey suelto bien se lame " respondio el villano vil
" y por mas que me dijeres, con mi ganadico voy a dormir "
" y por mas que me dijeres, con mi ganadico voy a dormir "
DONDE DIJERON DIGO DECID DIEGO

Nos ense�aron a tener paciencia
nos ense�aron a no andar descalzos
nos ense�aron a morir de viejos
nos ense�aron a vivir a plazos
nos ense�aron a guardar silencio
nos ense�aron a temer la noche
nos ense�aron que el placer es malo
nos ense�aron a crecer a golpes
nos prohibieron las cosas m�s hermosas
ir al campo a robar brevas
ba�arnos en el verano con las mozas en la alberca
y crecimos enfermizos faltos de aire y de besos
llena la piel de preguntas que contestaba el silencio
pero apareci� la vida cuando mor�amos de sed
era una fuente su cuerpo que invitaba a los sedientos
a beber, a beber.
probamos la dulzura de la carne
supimos que a�n est�bamos a tiempo
nos hartamos de besos, de manzanas,
declaramos la guerra al sufrimiento
nos quitamos la vieja piel a tiras
renegamos de todo lo sabido
prometimos pecar a manos llenas
nos hicimos m�s tiernos y m�s ni�os
ahora, cada d�a tiene su fruto
cada noche su secreto
y el tiempo es una mentira
que han inventado los viejos
al arrancarnos las vendas
que nos negaban el cuerpo
descubrimos el presente
que es lo �nico que tenemos
y cantaremos la vida y no abriremos la puerta
a la muerte mientras dentro del cuerpo quede una gota
de deseo, de deseo.
CANCION PARA LAS MANOS DE UN SOLDADO

El labrador de mi pueblo
lleva una azada en la mano
que grandes tiene las manos
el labrador de mi pueblo
cavando de sol a sol
con lluvia, nieve o calor.
El parado de mi pueblo
llena de angustia sus manos
que tristes tiene las manos
el parado de mi pueblo
dando vueltas a la noria
sin jornal y sin historia.
El alcalde de mi pueblo
lleva un bast�n en las manos
que finas tiene las manos
el alcalde de mi pueblo
con su orgulloso bast�n
preside la procesi�n.
El obrero de mi pueblo
no est� en mi pueblo
ha emigrado,
sus manos amasan pan
para otros pueblos lejanos,
que lejos est�n las manos
del obrero de mi pueblo.
El soldado de mi pueblo
antes ha sido alba�il
ahora ya no tiene pala
lleva en la mano un fusil
que fr�as tiene las manos
alrededor del fusil.
El cacique de mi pueblo
no vive tampoco all�
con el sudor de mi pueblo
se compr� un piso en Madrid
con lo que su mano tira
cu�ntos podr�an vivir.
Soldado, si alguna vez,
el labrador de mi pueblo
se levanta, y el obrero
se levanta, y el parado
�qu� vas ha haces tu soldado
que antes has sido alba�il?
�qu� vas ha hacer con tus manos
y tu fusil.
PALABRAS COMO CUERPOS

Recuperar de nuevo
los nombres de las cosas
llamarle pan al pan
vino llamar al vino
sobaco al sobaco
miserable al destino
y al que mata llamarle
de una vez asesino
nos lo robaron todo
las palabras, el sexo
los nombres entra�ables
del amor y los cuerpos
la gloria de estar vivos
la cr�tica, la historia,
pero no consiguieron,
robarnos la memoria
Ellos tienen tambi�n
cuerpo bajo la ropa
piernas, u�as, sudor,
vientre, mocos, colmillos,
manos que no acarician,
dedos que no se tocan
S�lo saben firmar
y apretar el gatillo,
nosotros que quer�amos
vivir sencillamente
hermanos de la lluvia,
del mar, de los amigos,
pronunciar las palabras que
vencen a la muerte
buscar bajo tu falda,
alimento y abrigo.
Nosotros que quer�amos
nombrar las amapolas,
decir viento amanece,
rabia, fuego, decir
que si tu quieres costa
mi lengua es una ola
nosotros que quer�amos
simplemente vivir
nos vimos arrojados
a este combate oscuro
sin armas que oponer
al acoso enemigo
m�s que el dulce lenguaje
de los cuerpos desnudos
y saber que muy pronto
va a desbordarse el trigo
y saber que muy pronto
va a desbordarse el trigo.
MI VECINO DE ARRIBA

Mi vecino de arriba
es un fulano de tal.
Es un se�or muy calvo,
muy serio y muy formal
que va a misa el domingo
y fiestas de guardar
que es una unidad de destino
en lo universal,
que busca en esta vida
respetabilidad,
que predica a sus hijos
responsabilidad.
y llama libertinaje
a la libertad.
Ha conseguido todo
menos felicidad.
Mi vecino de arriba
hizo la guerra y no
va a consentir que opine
a quien no la gan�.
Mi vecino es un recto
caballero espa�ol,
que siempre habla ex c�tedra
y siempre sin raz�n.
Mi vecino de arriba
es el lobo feroz,
que va el domingo al f�tbol
y ve televisi�n,
que engorda veinte kilos
si le llaman se�or,
que pinta en las paredes:
"rojos al pared�n".
Al vecino de arriba
le revienta que yo
deje crecer mi barba
y cante mi canci�n.
Mi vecino de arriba
es m�s hombre que yo,
dice que soy un golfo
y que soy maric�n.
Mi vecino de arriba
se lo pasa fatal
y que yo me divierta
no puede soportar,
cuando me mira siente
ganas de vomitar;
si yo fuera su hijo
me pondr�a a cavar.
Mi vecino de arriba
en la barra del bar,
cuando se habla de sexo
dice que es Superman,
es una pena que su mujer
no opine igual.
De sexo, las mujeres
no deb�an de opinar.
Mi vecino de arriba
un d�a me pesc�
magreando a su hija
dentro del ascensor.
Del trabajo volv�a
cuando reconoci�
la voz que me dec�a:
"qu�tate el pantal�n".
A�n estoy corriendo,
no quiero ni pensar
lo que habr�a sucedido
si me llega a alcanzar.
Como hay ni�os delante
no les puedo contar
lo que con su cuchillo
me quer�a cortar.
Me he cambiado de casa,
de nacionalidad,
pero, a pesar de todo,
todo ha seguido igual;
los vecinos de arriba
inundan la ciudad,
si tu vives abajo,
no te dejan en paz
<<Atras>>
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