"Punto de Vista"
"El regreso del Paragua Cerquatti"
Vuelve a las canchas la implacable Torre goleadora Mariano Cerquatti y promete goles de todos los colores
Uno de los mejores jugadores en la historia del f�tbol, Mariano �el paragua� Cerquatti (el Campe�n), volver� a vestir la casaca del equipo de sus amores luego de varios a�os de ausencia. En sus piernas, lleva el peso de la gesta futbol�stica del Toro Jalil, llena de alegr�as y decepciones. Le vi por �ltima vez en el 2003, vend�a cerveza en un termo durante los festejos carnavalescos de la capital provincial, en aquel entonces, su imagen se desvanec�a en el olvido, como otros tantos buenos jugadores. Jugaba al f�tbol interbarrios y volver a un evento nacional resultaba una quimera. �No cre� que regresar�a a un campo de f�tbol para representar a mi pueblo. Si he vuelto, es porque amo este deporte y por la ilusi�n de poder jugar al lado del Toro y bajo las �rdenes de Maceda. Al final de la campa�a, dir� adi�s para siempre�. Con el t�tulo de 1994 en sus manos, sufri� en carne propia la frustaci�n de la p�rdida de la supremac�a nacional dos a�os despu�s, en que la tropa de Balangero al mando del Gallito de Mor�n cay� (0-2) en el cl�sico ante el Cambaceres de F�siko y del Osito Arias, en un abarrotado estadio de Juan B. Justo arriba, que tal vez nunca volver� a sentir la pasi�n, el orgullo y el dolor que experiment� aquella tarde de diciembre de 1995. Un remate suyo de cabeza peg� en el larguero, sent�a rabia e impotencia, los minutos pasaban y nada pod�a hacerse ante la debacle. Al final del encuentro, sus ojos se humedecieron, jam�s una derrota cal� tan hondo en los corazones del gallito. �Fue una experiencia inolvidable. Despu�s del disparo que dio en el palo, tuvimos dos ocasiones m�s, pero todo estaba perdido, el tiempo corr�a en nuestra contra y jug�bamos m�s con el coraz�n que con la cabeza. Fue algo lindo ver ese estadio lleno de aficionados, era un �xito del f�tbol. L�stima que no pudimos devolverles el regalo con el t�tulo. Tal vez por eso la mayor�a lloramos al t�rmino del mismo�.
Alto, delgado, de casi nula melena y prominente calva, una depurada t�cnica formada en los pasillos de Mor�n, en los que se dedicaba a hacer jugarretas con peque�os pedazos de l�piz o alguna piedrecita que encontrara, y una profunda visi�n de juego, hac�an que se asemejara mucho al �dolo paraguayo  de la �poca, Jos� Saturnino Cardozo. Su excelente actuaci�n le vali� para integrar la preselecci�n paraguaya que se preparaba rumbo a las eliminatorias de Francia 1998, sin embargo, solo de ello guarda malos recuerdos, al igual que muchos de sus compa�eros. �Parec�a m�s bien un cumplido. Nos llevaron al concentrado dos o tres meses, nos quemaron al tope y luego nos dieron el regreso a casa. Sentimos que no se nos daba la misma atenci�n que les brindaban a futbolistas de otras provincias. No lo digo solo por m�, sino tambi�n por Caba�as y por Barijho merecieron tambi�n por su calidad m�s oportunidades. A muchos nos choc� aquello y terminamos por separarnos del deporte�.Tras su complicado paso por en selecci�n absoluta su imagen f�sica cambi�, ya no llevaba melena, m�s el don que le leg� el destino continu� a su lado, vivir y hacer del f�tbol un arte. Despu�s de un a�o alejado de las canchas, regres� en 1997 para dedicarse al basquet y obtener as�, el campeonato local con Barrio Parque, siendo su figura emparentada tanto por su f�sico como por su modo de jugar, con la de Donald Chester Jones, �dolo de atenas. En su vuelta al f�tbol nacional no le preocupan sus 27 a�os. �F�sicamente ser�a est�pido afirmar que con esta edad voy a poseer el estado de forma de hace siete u ocho a�os atr�s, pero la t�cnica es la misma, es una virtud que no he perdido y por la que creo poder ayudar al f�tbol indio en esta campa�a�. L�der goleador de los pasados campeonatos internos del Colegio Santo Tom�s, aunque sus planes no giraban hacia la idea del pr�ximo torneo de La Chacra, su entrada al conjunto de la tierra aborigen que participara en la Segunda Fase del Torneo de La Chacra, se debe a su amor por la camiseta india y amistad con los jugadores. �Los Indios es un equipo bastante joven, de mucho toque y una enorme combatividad. Si se le comparase con el de 1993 y 1995 a�n se encuentra muy distante. Aquellos eran equipos que pod�as darte lujo de sacar a un jugador del campo y su sustituto lo har�a igual de bien. No exist�an diferencias. No obstante este es un grupo fenomenal y estoy seguro de llevarnos una presea en el pr�ximo torneo�. Jugar al lado del Toro Maxi y bajo las �rdenes del Tirano marca el final de un sue�o.  �Faltar�an las palabras para poder explicar lo que siento. Es uno de los puntos m�s fuertes que me empujaron a aceptar el regreso. Dentro de la cancha le trato como a un compa�ero de equipo, m�s al salir de la cancha, intento darles los buenos consejos que un padre podr�a darle a su hijo �.
As� de sencilla ha mantenido Cerquatti su imagen de futbolista y de humano. Consagrado a su familia y al deporte, su carrera ha vivido de momentos tristes y grandes desilusiones, sin embargo, el respeto de los que le admiran son los que han mantenido en la memoria su estampa de jugador t�cnico capaz de desaparecer el bal�n en sus pies, tal como un mago de clase.
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