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| "Punto de Vista" (la voz de los Hinchas) |
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| "Esta vez no regreso el Toro... Volvio el MATADOR" | |||||||||||||
| El Gol del Campeonato | |||||||||||||
| En el diccionario del f�tbol, "el gol del campeonato" tiene un significado sagrado. No es el m�s lindo ni tampoco el �ltimo del equipo campe�n, sino el m�s importante del torneo, el que despeja el camino a la vuelta ol�mpica, el gol decisivo. En el Apertura 2001 que gan� Racing, por ejemplo, fue el de Gerardo Bedoya contra River. En el Apertura 2002 que consagr� a Independiente, result� el de Lucas Pusineri ante Boca. Y el del Apertura 2003 fue el que Iarley le convirti� a San Lorenzo. Y ahora s�, el del Torneo de La Chacra 2004, fue el del Toro Maxi. Reci�n despu�s del "gol del campeonato", Los Indios se desliza con gracia y sin obst�culos para clasificar a la siguiente ronda. Lo fascinante de esta historia es que fue el primer gol oficial del Toro en Los Indios en 20 a�os de carrera..., pero jugando pr�cticamente en una pierna por sus enormes problemas de rodilla. Su �nico festejo anterior hab�a sido anulado por posici�n adelantada y jugando con la camiseta del Deportivo Julieta, por el Torneo Quilmes. Toda una curiosidad. Cuando al fin pudo hacerlo en Los Indios, consigui� nada menos que un gol decisivo. El Toro ven�a de brillar en los entrenamientos y ahora vive sus d�as m�s felices en Los Indios. |
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| Tras un 2003 marcado por lesiones y frustraciones, el Toro se propuso este a�o volver a ser importante para Los Indios. Ayer empez� a pagar. Y la gente delir� por �l. Sobran fundamentos para explicar ese grito visceral, ese estallido interno que involucra mil sensaciones pero que se reduce a las tres letras m�s populares del f�tbol: Gol. Hay bronca, hay desahogo, pero m�s que nada hay satisfacci�n en ese festejo tantas veces postergado que hace estallar a la Tribu N� 12. Las 18 almas que asistieron en total (incluidos jugadores) a ver a su equipo deliran ante ese gol que fueron a buscar, rindiendo pleites�a ante el regreso de su �dolo; ante la vuelta de ese goleador que, en su loca corrida inicial en el festejo, apunta al cielo con su dedo �ndice, en clara dedicatoria al Loco Canicas para terminar tirado en el pasto sepultado por una monta�a de compa�eros. S�, el s�bado, en la tarde de La Chacra, volvi� M�ximo Jalil. Y su regreso no fue uno m�s, muy lejos estuvo de aquellos retornos frustrantes, de lesiones reiteradas. El s�bado, de una vez por todas, volvi� El Matador. Cada uno de los hinchas indios que poblaron la chacra lleg� al estadio en busca de lo mismo: ese gol del Toro que posibilitara que el reencuentro fuera completo. Y era eso lo que invocaban con el "torooo, toroooo" que inund� el estadio ni bien el Toro salt� a la cancha. Era tiempo de ratificaciones para Maxi, era tiempo de demostrar que El Matador todav�a ten�a mucho para dar, mucho por gritar. Apenas ingresado, ni bien entr�, la pelota se ve que lo percibi� y no lo ignor�, en el acto y en seguida corrieron a buscarse cual novios enamorados uno del otro y se reencontraron en la raya del arco, donde el Toro la beso como s�lo el lo sabe hacer para que descanse en la red. Necesit� apenas de 15 segundos para conquistar el gol, le bast� con tan solo una chance de gol para marcar. Su primer frase pronunciada en el banco fue "poneme que lo aseguro". La segunda ya en cancha fue "D�mela a m�". Cuando el reloj marcaba veintiseis minutos El Matador decidi� que era hora de regresar: Paco inici� una contra que se prolong� en Mattos. El Toro quebr� el offside de Cayejas y recibi� el pase de Pablito, entrando al �rea por la derecha. Levant� la cabeza, inclin� el cuerpo a la derecha y defini� suave de zurda con cara interna, pegando la pelota contra el palo derecho. Ah� estaba el goleador, gritando el gol con alma y vida, de cara al cielo, antes de quedar sumergido bajo la alegr�a de sus compa�eros, antes de dedic�rselo al Loco. Ah� estaba el hincha indio, gritando un gol del Matador, como en uno de aquellos domingos de sonrisas. Ah� estaba el reencuentro m�s esperado, el que se posterg� durante meses, el que hizo del s�bado un d�a distinto, casi hist�rico para el Mundo Indio: El Toro volv�a a ser �dolo. El resto del partido dej� chispazos de su talento y un par de pisadas y enganches sobre el costado del campo. Mostr� su inteligencia y lo metido que estaba en el partido para no participar de una jugada que lo sorprendi� adelantado, pero que con su actitud pasiva permit�a el ingreso de un compa�ero. El estuvo despierto pero lamentablemente el arbitro no. Finaliz� el partido y el Toro dej� la cancha envuelto en un ensordecedor "miren miren que locura/ miren miren que emoci�n/ ese el Toro Maxi/ que volvi� a Los Indios para ser campe�n". Se fue con los brazos en alto. Hab�a demostrado que estaba entero, vigente. En una palabra, que estaba de vuelta. |
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| "Mano a mano con el Toro" entrevista a fondo con el hombre mas famoso de Los Indios (continua en la pagina 2) |
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