| Esa ni�a llamada "Maricel" (1� parte) | ||||
| Luego de numerosas charlas donde nuestro seductor amigo F�siko logro enamorar como es su costumbre a la ni�a v�a chat, se program� el encuentro y la diosa del momento (por llamarla de alg�n modo) cit� a F�siko a encontrarse en el "Sitio". Conocido after de Cba. por lo oscuro y antro que resulta, donde se junta toda la resaca de la ciudad que no pueden entrar ni a Rancho, ni a Potrerillo ni mucho menos a Consecuencia. Luego de la introducci�n lo dejaremos con el meollo de lo acontecido al amigo F�siko donde se narrar� lo m�s jugoso de esta nueva historia. Corr�a mediados del a�o 2003 cuando para despuntar el vicio antes de acostarse a F�siko de le ocurri� ingresar al chat y ver que presa consegu�a. En seguida y casi sin quererlo pic� "ella" tras el irresistible ansuelo que suele utilizar en estas ocasiones F�siko. La ni�a llamada "maricel" tenia entonces 19 a�os de edad, viv�a en Barrio los naranjos y seg�n pudo demostrar su foto no estaba nada despreciable (como ven de todo se aprende y en esta ocasi�n F�siko no cometi� el error de citar a una mujer antes de verla a trav�s de una fotograf�a. Va aprendiendo). Pero es m�s... Nos extra�a que esta vez que F�siko haya conseguido algo bonito contrariando su fama e historia. Pero bueno, siempre hay excepciones y esta fue una de ellas. Al parecer era un bomboncito y una oportunidad inmejorable de F�siko para redimirse ante su p�blico. Hechos los contactos y luego de chatear apenas un par de veces mas, llego el tan ansiado ruego de la ni�a para que se encontraran y dieran rienda suelta al feeling que se notaba existia entre ambos (por no decirle calentura). Luego de hacerse rogar y aparentar ser estrella, F�siko acept� los pedidos de Maricel y se procedi� a elegir lugar y hora del encuentro. Cabe acotar que esta ni�a era bastante traviesa (por no decir atorranta), puesto que se encontraba de novia hacia ya dos a�os y esta claro que el pobrecito del gorro, perd�n, digo novio, no tenia la menor idea de toda esta situaci�n. Maricel pidi� a F�siko que se encontraran un viernes por la noche, que le era m�s factible librarse de su novio, pero sabido es que para nuestro amigo los viernes son sagrados por lo que se rehus� al encuentro en esa fecha. As� se dispuso juntarse el d�a s�bado por la noche. Sorprendido nuestro amigo pregunt� si ello no le generar�a problemas, pero ella con mucha cancha respondi� (textual): "vos tate cargadito y listo el s�bado que yo al gorri�n este lo mando a vol� temprano pa las casas" (como notar�n si bien era preciosa f�sicamente sin exagerar y su lomo impresionaba, no lo hac�a tanto les aseguro como con el lenguaje que de solo o�rla pronunciar un par de frases daban ganas de cortarle la lengua y desear que se quede muda). Maricel impuso como lugar para el encuentro ecum�nico al boliche "El Sitio" (after pesad�simo abierto las 24 hs. y donde la cerveza se vende en porr�n y sin vaso, solo vale chupar del pico). La hora pactada fueron las 06 hs, bien tempranito en la madrugada. Aprovechando el horario el amigo Fisiko hizo doblete y se junto con los muchachos y luego de paso, antes de retornar a casita se dio una vuelta por el Sitio a ver que pasaba... Ingresa nuestro amigo F�siko al citado lugar en un estado bastante avanzado de la mam�a que se hab�a agarrado esa noche y con toda la alegr�a producida por el alcohol ingerido. Estado que r�pidamente le desapareci� cuando se dio cuenta de la gente que frecuentaba el lugar y de los "nenes" que all� acud�an. En seguida se puso fresco y empez� a andar con cautela buscando no tocar nada, ni si quiera mirar demasiado fuerte a nadie. Busco cuidar la espalda y dud� varias veces estando a punto de convencerse en volar de ese lugar. Ya le estaba ganando el cagazo y el ambiente fulero a F�siko que se predispon�a a irse cuando decidi� aguantar unos segundos m�s y tomar coraje para arrimarse a la barra y pedirse un fernet, a los fines de juntar valor y embeberse. Llegado a la barra de donde sal�an sin cesar los porrones, pide el fernet a lo que el barman le inquiere: "Branca o del otro". Claramente F�siko evit� el veneno y por su salud pidi� Branca como corresponde. Cuando abona con $10 recibe como vuelto la suma de $7. Por lo que F�siko vuelve a manifestarle al barman que le hab�a solicitado Branca y no del otro a lo que este contesta: "si ya se. Te voy a preparar Branca que sale $3. El otro esta a $1.50 (vayan calculando de que podr�a estar hecho... Sin palabras). Con su trago en mano y la vista vigilando los monos del lugar, F�siko da el siguiente paso y se dirige a la supuesta "pista" (que era tan peligrosa como cualquier villa de noche o como internarse en una selva del �frica solito) donde estaba la segunda barra y donde Maricel dec�a que sol�a estar siempre. Aclaremos que no fue el deseo de encontrarse con Maricel lo que lo motiv� a moverse hasta all� (a esa altura poco y nada importaba la mujer sino salvar la vida), sino la necesidad incontrolable de ir al ba�o. Una vez salido del ba�o milagrosamente ileso F�siko se aprestaba a marcharse de ese lugar sano y salvo, cuando repentinamente divisa un tumulto de negros que se tiraban en avalancha sobre un par de mujeres que por ah� pasaban. A la cabeza de esa fila de mujeres denota una figura voluptuosa vestida para el infarto y cuya vestimenta coincid�a con la descripci�n formulada por Maricel a F�siko para ubicarla r�pido: morochita (como bien lo indicaba la foto) con remerita amarilla (como para no verla) bien escotada (teniendo bastante por mostrar), pescadores blancos bien ajustados que transparentaban todo (como no pod�a ser de otro modo tanga negra abajo) y sandalias de taco alto tipo Pradon (si amigos. Un gatazo. Acertaron). La cara del amigo F�siko se ilumin� y los negro quedaron a un segundo plano. Una vez que super� el asedio de la multitud se acerc� F�siko y se aperson� present�ndose y poni�ndose al descubierto. Buena fue la respuesta y la primera impresi�n ya que se fundi� en un fuerte abrazo con la ni�a, lo que pronosticaba una gran e inolvidable noche (que finalmente seria solo esto �ltimo pero no por las razones imaginadas por F�siko). Una vez juntos se produjo la habitual charla a trav�s de la cual F�siko le tiraba todos los perros y la afilaba mal, sin que la ni�a pareciera incomodarse en lo mas m�nimo sino muy por el contrario se mostraba a gusto. A todo esto el grupo de amigas que la acompa�aban (una banda de indias en serio de lo mas peligroso que he visto) no se cansaban de hacer desfilar los porrones que chupaban del pico y se bajaban como si fuesen agua. |
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