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La Voz de Los Indios estuvo con el defensor Humberto "Chicho" Roncaglia, quien adem�s de ser importante en Los Indios, est� comprometido para darle reglas internacionales al f�tbol de su querido pa�s. LA FIGURA DEL D�A. Hace un efecto raro, la ca�da del sol en un hermoso lugar de entrenamiento de Los Indios, cercano al Parque Sarmiento. El entrenador Negro Balangeo les dio el lunes d�a libre a sus jugadores y por eso el lugar est� totalmente silencioso, sin jugadores, periodistas e hinchas, que nunca faltan a los entrenamientos para tratar de conseguir el aut�grafo o una foto con el �dolo de turno. El �nico presente, con su sonrisa abierta y sus modales atentos y amistosos, es el indio "Chicho", quien concurri� a este lugar tan s�lo para encontrarnos. La cita est� acordada desde mucho antes y entonces es justo hablar de suerte: de haber elegido un protagonista indio para entrevistar despu�s de una agitada semana de f�tbol, seguramente de haber sabido de su actuaci�n, Chicho hubiese sido la primera opci�n. �Por qu�? Porque en la victoria del mi�rcoles y las derrotas del jueves y del s�bado, Chicho fue, en el bien y en el mal, la m�xima figura de dichos encuentros. En el bien porque Chicho fue el abanderado de la segunda victoria consecutiva en la era Balangero en el predio de Juniors ante un dif�cil combinado. Salt� desde la banca para ocupar un lugar en la zaga de tres hombres que par� en el fondo el DT, y a partir de all� se transform� en un muro infranqueable brindando seguridad al resto de sus compa�eros y etendi�ndose de maravillas con los mismos, en especial con el Flaco Horacio y el Abuelo. Tambi�n sobresaliente fue su actuaci�n del d�a jueves, en tercera ca�da de Los Indios a manos de la escuadra del Contador Sergio. Chicho gan� absolutamente todas y hasta escal� en ataque para contagiar a los delanteros que no pegaban una. Anticip� todas las veces y no perdi� nunca con sus rivales. Fue el mejor de la cancha, pero sus compa�eros en esta oportunidad, estuvieron muy distantes de su superlativo nivel. En el mal, en cambio, porque realmente el s�bado jugando como l�bero, un delantero lo volvi� loco, y si en ocasi�n del primer tanto la responsabilidad fue pura y exclusiva del flojito golero Costamagna, en el resto de los tantos fueron compartidas entre varios, a pesar de la marca del l�bero indio, los delanteros varias veces pudieron controlar y disparar hacia el arco, algo que jam�s se debi� haber permitido (m�xime teniendo en cuenta que en la valla estaba el ciego de F�siko). Entonces, si bien la charla estaba pactada para hablar de cosas que poco tienen que ver con el f�tbol jugado, inevitablemente habr� que arrancar la conversaci�n justamente desde el �ltimo partido del s�bado y los anteriores del mi�rcoles y jueves. -�Est�s m�s contento o m�s enojado? -Seguramente la segunda opci�n: estoy contento por el triunfo del mi�rcoles, claro, y tambi�n por mi actuaci�n, pero est� claro que para nosotros ese resultado ante La Trenza fue una desilusi�n tremenda. Ten�amos una chance perfecta para vencerlos, pero la desaprovechamos. Por eso, para nosotros hubiera sido fundamental ganar, para trabajar en la semana con tranquilidad y mejores �nimos. -Este equipo necesita un psic�logo... -(Se r�e un poco antes de contestar, pero no se ofende por nuestra afirmaci�n ir�nica: es algo que probablemente ellos mismos se dicen, en los vestuarios) Tambi�n hubo un poco de mala suerte. F�siko ven�a jugando bien pero bueno, la vista y sus delicadas manos le jugaron una mala pasada. A partir de ah� el partido cambi�. De no ser por ese error hubi�ramos ganado seguro. Pero fiajte que si la suerte no estuviese tanto a favor de ellos, que pateaban de cualquier lado y la clavaban, el partido lo gan�bamos igual. -�Qui�n se equivoc� en la jugada del tercer gol: vos, Samo, Bergero o el Abuelo? -Bueno, fijate que nosotros cubrimos bien, el delantero enganch� para adentro porque no ten�a espacio para seguir. El problema fue que nadie lo sigui� a Yayo, y entonces pudieron descargar hacia adentro. Luego F�siko sali� a lo bruto a romperlo y no lo encontr�... �Un desastre! -Incre�ble lo que hizo ese pibe Yayo en su primer gol... -Es un jugador extraordinario, realmente: yo lo marcaba de muy cerca, y hasta puse la cabeza por arriba de su hombro para tratar de moverle la pelota, pero �l la control� muy bien, no hubo nada que hacer. -Ya que estamos, te hago la �ltima sobre el equipo: ya volvi� Brachetta. �Vos cre�s que puede jugar con Mattos? -S�, ya lo demostraron, pueden hacerlo perfectamente. Ahora, sin embargo, me parece que la cosa est� mal enfocada: �l que no tiene que salir nunca, hoy por hoy, es el Yerbatero. El es perfecto para jugar con cualquiera de los dos y con su velocidad es un abre-defensas incre�ble. Yo tengo bastante experiencia, pero jam�s conoc� a alguien que se de vuelta tan bien y r�pidamente: es un fen�meno, en los entrenamientos me vuelve loco (l�stima no lo repita en partidos oficiales). Realmente, en nuestro equipo el problema no es la delantera, porque tenemos varias soluciones y todas de alt�simo nivel. Un l�der perfecto: medido, equilibrado, solidario con sus compa�eros menos afortunados y con las ideas claras sobre las necesidades reales del f�tbol indio. Tambi�n en lo deportivo, obviamente. -�Van a estar en la final este a�o? -Yo creo que s�. Finalizamos mal el torneo pasado, pero ahora en la pretemporada estamos yendo de menor a mayor. Los pr�ximos dos partidos, del mi�rcoles y s�bado, ser�n decisivos para todos: yo me tengo una fe b�rbara. Otro Caj�n de Cerveza para el campe�n no me lo voy a perder: la �ltima vez fue muy triste, todos mis compa�eros lloraban y lamentaban la enorme posibilidad perdida... Se nota la importancia que tiene Los Indios para �l y, por otra parte, es normal que sea as�, visto que el t�tulo m�s importante de su extensa y brillante carrera, lo gan� justamente con la camiseta de Los Indios. Desde su llegada a Los Indios las satisfacciones fueron realmente muy pocas. -Bueno, vas a estar en la Chacra. Y con Los Indios, �qu� va a pasar? -Algo este a�o vamos a ganar, vas a ver: estoy seguro de que alg�n trofeo vamos a llevarnos para casa. No puede ser que seamos el �nico equipo grande que a esta altura de nuestra vida tengamos las vitrinas vac�as. Al menos el t�tulo de equipo m�s sucio no se nos escapa. |
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