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Naci� en Gualeguay, provincia de Entre Rios, en la Argentina en 1977. Hijo de un polic�a, los relatos de la �poca (anteriores a la televisi�n) lo se�alan como el hombre orquesta, que armaba el juego, recuperaba la pelota trabandola en el mediocampo (una especialidad tal vez sin sucesores) y defin�a con las dos piernas (no indistintamente, sino juntas, jam�s pudo sincronizar el movimiento individual) y la cabeza (su remate m�s mortal por sus dimensiones). Muchos lo recuerdan saliendo a la cancha como el rey que era, ergido como una espiga (seg�n las malas lenguas por estar clavado por detr�s), pasando la pelota jugando �nicamente por derecha y bien pegado a la raya que tanto le gusta y que si se la quitan se cae (jam�s pudo superar el temor a jugar por izquierda y con pierna cambiada, se anulaba solito), gambeteando sin ning�n tipo de elegancia, nunca estratega pero s� malabarista para acostar de a dos o tres rivales al mismo tiempo con una s�la murra (todo un r�cord), capaz de tacos (altos preferentemente, sobre todo de noche y por ca�ada), sombreros y cualquier otra fantasia (con la que sol�an gastarlo sus rivales y que se com�a con facilidad, pero los retribu�a agradecido por el papel�n con su mejor patada no aleccionadora sino m�s bien lesionadora), sacando la pelota entre sus dos pies de una cancha rebosante de lodo, para ser, al fin del partido, el �nico jugador de los 22 que no hab�a manchado su ropa con fango (por lo amanerado de su juego y no por su calidad), cabeceando como uno de los cabeceadores m�s grandes (repetimos por las dimensiones de su marote) de la historia, en saltos que podian emular a los de un enano por los escasos cent�metros que se despegaba del suelo. El f�tbol y las noches de C�rdoba tenian para "Chipaca" Bergero una familiaridad que sus detractores no encontraban. Ante esos reproches innumerables reproches por sus madrugadas de baile, mujeres y alcohol, el 4 de la defensa de los Indios, argumentaba a favor de esa combinaci�n: "�Sab�s que lindo entrenamiento son la salsa y el tango para los jugadores...? Tienen ritmo, manejo de perfiles, trabajo de cintura , piernas.. En una de esas yo ando bien en el f�tbol por bailar tanto de noche... En 1999, despues de perder 4 campeonatos y finalizar �ltimo con Cambaceres y de un sudamericano con la seleccion Argentina de "chicos con capacidades diferentes" (discapacitados), Bergero pas� al Banco (pero no para cobrar, de eso se ocupaban los hinchas cuando lo visitaban por su hogar, sino para descansar all� eternamente manteniendo un lugar entre los suplentes del que jam�s lo han podido desbancar). Y alli brill�, tanto como masajista como aguatero y utilero del equipo, tanto fuera de las canchas como en las tribunas, donde alentaba sin parar a sus amigos con mejor suerte y dotaci�n para el deporte del f�tbol... Como en "Fly", un club nocturno bailable de la docta donde lo apodaron "Travolta", por su apego al baile descontrolado al comp�s de la m�sica... En las mesas a media luz se lo vio junto a Percudani (su primer gran amor), Silas, Boquita roja (tambi�n conocida como Gaby), Lourdes, el Cerdo Ignacio Acosta -uno de sus m�s estrechos compa�eros de correr�as-, y finalmente Fey, qui�n precisamente hoy es su mujer a la que le ense�� a bailar... Luego de su temporada en M�xico, donde sali� campe�n en el consumo de Tekila superando a un mejicano que hasta entonces fue 5 veces consecutivas campe�n, al que destron� y dej� internado en coma alcoh�lico, regres� a Los Indios en el 2003, en un partido amistoso donde convirti� 3 goles... en contra. El p�blico lleno las tribunas para ver de cerca al �dolo, y poder as� agredirlo mejor tanto verbal como f�sicamente, en una demostracion admirativa del odio que puede tenerse a una persona y que quiz�s no tenga parang�n. La gente rompi� las alambradas para linchar a Bergero, pero 10 mil personas no pudieron entrar, expres� un cronista de la �poca y fue una realidad estricta... Despues jug� f�tbol en la PC, el PlaySatation y dem�s s�mils en los que tampoco pudo coronarse pero marc� el hito de ser el jugador m�s expulsado en la historia de los videojuegos. Actualmente, ya retirado, se limita secundar a su amigo F�siko, el otro gran limitado para el f�tbol, obligados ambos a ocupar un puesto en la cancha por pedido de hinchas y familiares, cansados del asedio de los fan�ticos primero y de los ruegos luego porque larguen el f�tbol, al menos en cancha. Cuenta la historia que en un momento aprovechando la ausencia de F�siko, no pudo m�s y orden� su propio ingreso, posibilit� dos goles del rival y con poesterioridad, como si fuese poco se hizo expulsar, fue su �ltimo partido... casi tran triste como su carrera. Admirado por su est�mago y no por su f�tbol, fue espejo para nuevas generaciones... |
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