Monika recostada en un sillón rojo, dormida,
abrazando un cojín violeta mientras uno verde sostiene su cabeza. Pálida,
está vestida de mezclilla azul y botas negras. No sé lo que sueña, podría no
soñar nada en absoluto, o al contrario, tantas cosas. También podría simular
que duerme, se siente observada y la observo, veo su cabello caer ondulante
sobre su mejilla izquierda y sus labios retocados con brillo. Su ceja
derecha ligeramente arqueada.
No dejará de abrazar el cojín. Se le
entreven un poco los dientes y parecerá que no respira. Está quieta, muy
quieta, como si estuviera muerta. ¿Soñará que escribo, que la describo, que
estoy enfrente de ella, observándola, sintiéndose observada mientras duerme.
Con una pulsera de piel en su muñeca
izquierda. Y yo cruzaré mis piernas y las descruzaré y me levantaré por una
taza de café, se enfriará en la mesa y allí también dejaré mis lentes,
querré fumar pero he prometido fumar sólo dos cigarrillos al día y ya me he
fumado uno y si fumo otro es seguro que fume un tercero y a Monika le
llegará el olor a tabaco y se despertará y yo desapareceré y sólo quedará
este escrito y una estela de humo en el cenicero como algún vago recuerdo de
su sueño cuando durmió en una sala beige abrazada de un cojín azul, mientras
arqueaba la ceja derecha y fingía dormir y soñar con un tipo que la
describía sentado enfrente de ella con unos lentes y una taza fría de café
sobre la mesa.