Escribo para no olvidarme. Para leerme y sentirme que estoy allí, aquí, leyéndome, recreándome con tinta y papel, mirando a través de la ventana el patio llovido, lloviendo, cayendo gotas en mi cuaderno. Pantalón de mezclilla secándose al sol mojado. Árboles quemados por la lluvia. ¡Pinche lluvia ácida! Vecinos trajinando en sus traspatios llenos de humedad. Terrenos baldíos vacíos de lagartijas y hormigas que perforan las paredes y recorren sus recovecos. Geranios rojos y geranios secos mal plantados. Uñas de gato trepando por la pared y gatos cogiendo en la azotea. Perros ladrando. Yo fumando un cigarrillo, mirando nubes, leyendo que escribo para no olvidarme; para sentirme escribiendo y mirando las nubes desgajarse a través de la ventana.