Egocentrismo.


Estaba enamorado de mi, un día me cansé y me dije:
Oye, tenemos que hablar muy seriamente.
Yo, me puse pálido, sabía a lo que venía, sabía que mis palabras iban a romperme el alma.
Yo te quiero mucho, pero creo que esto ya no está funcionando. Mi amor se ha vuelto rutina, las lecturas que hice, la vez que fui a Durango, la noche que pasé viendo la lluvia de estrellas son cosas que nunca olvidaré.
Yo respondí:
No estoy siendo sincero conmigo, habla claro y ve al grano, mientras brotaban de mis ojos un par de lágrimas que recorrieron mi cara para caer al suelo.
No llores, me dije mirándome a los ojos y me abracé. Seguiremos siendo amigos. Yo me rechacé y me dije: no, ya no puedo ser mi amigo, mientras enjugaba una lágrima, sentía como mi bilis se derramaba y mi corazón se partía con las palabras que me decía.
Puse la cara seria y me dije: perdóname, nunca quise herir mis sentimientos, tengo que partir. Giré y me fui y allí me quedé solo viendo cómo me alejaba, cómo me perdía entre las sombras de los árboles, maldiciéndome y pensando que todos los momentos que había pasado conmigo fueron en vano. Caminé hacia mi casa y cuando llegue me encerré en mi habitación, y me quede pensando ¿dónde estaré en estos momentos?, mientras yo me tomo unas cervezas con mis amigos y les alardeo de cómo me quedé con cara de idiota en una plaza mientras me alejaba.

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