Debajo del puente.
Camino por un puente y el vacío me llama. Justo en medio, me detengo
y me recargo en el barandal. Observo los carros y veo la basura que se acumula
en la calle y la gente en la banqueta. Gente que espera el camión,
o algo; platicando muda ante el ruido del tráfico. Observo sus gestos
y veo el pavimento que me invita a dar el salto. La tarde se pierde en la
noche y los pájaros se ocultan en los árboles. Los autos prenden
sus luces, me cegan y pienso que el pavimento no está tan lejos después
de todo.
Una pareja cruza el puente sin mirarme. Estoy solo, no le pertenezco a nadie
y nadie me pertenece. El barandal se burla de mi temor.
Saltar a un mundo gris, buscando la línea que guíe mis pasos.
La línea aguarda abajo; el pavimento aguarda abajo. No noté
que la gente se dispersaba, que el tráfico desaparecía y que
la basura se reproducía en la calle. En medio, el camellon guarda el
pasto seco arraigado entre los árboles; tratando de conquistar un espacio
más de calle. A lo lejos ya no se escucha nada; aquí, mi respiración
es lo único audible. Suelto el barandal y cruzo el puente. Sigo mi
camino hacia ningún lugar; pensando que mi futuro aguarda allí,
justo debajo del puente.