Cortinas y ventanas
Imaginemos que, Carlos es un escritor, que está sentado frente a una
mesita, con un montón de hojas en blanco. Frente a esta mesita hay
una ventana y afuera se vislumbra un edificio de apartamentos.
Decenas de ventanas se despliegan a la vista de Carlos, cientos de historias
por escribir, por ejemplo, podría escribir acerca de la chica del cuarto
piso, la de la ventana de cortinas floreadas, las que ahora están abiertas;
la chica podría pasear desnuda en su habitación y él
la vería, Carlos no encontraría algún detonante para
su historia, vería a la chica y él se imaginaría que
se llama Aidé.
Pero Aidé vive en otro edificio, desnuda, tiende su cama y no le importa
que sus cortinas translucidas estén abiertas y le excita que la miren,
ella imagina que el hombre de en frente, que está sentado junto a una
mesita con un montón de hojas, mirando hacia su ventana, es un escritor
y éste escribe una historia acerca de ella.
Carlos, cansado de no saber que escribir, sale de su habitación y camina
por las calles. Al llegar a una esquina, ve un edificio y en una de las ventanas
ve unas cortinas a rayas.
Carlos saca su libretita y empieza a escribir acerca de una mujer de nombre
Leticia, que gusta tender la cama desnuda, su ventana tiene cortinas lisas
y en frente vive un escritor que no se le ocurre nada que escribir. Pero Leticia
es muy recatada, en su habitación las cortinas siempre están
cerradas, en frente su vecino mira televisión y bebe una cerveza.