Caída libre.
Todo mundo sabe que es realmente fácil matarse al dejarse caer de una distancia considerablemente alta. Lanzarse a una alberca con, o sin agua es exactamente lo mismo; vencido el miedo a dar el salto, lo demás es cosa sencilla.
Lo realmente difícil es mantenerse consciente durante el trayecto o caída. Saltar, por ejemplo, de un edificio de siete pisos, tardaría aproximadamente 1.88 segundos. Tomando en cuenta que cada piso tiene una altura aproximada de 2.5 metros. Es un tiempo relativamente corto; uno salta y al instante siguiente ¡plaf! ya estás en el suelo.
Mas, ¿Qué pasó en todo ese tiempo?
¿Estabas conciente del viento que acariciaba tu rostro?, ¿de
la basura que probablemente entraría en uno de tus ojos?. ¿Acaso
sentiste como tu corazón se aceleraba? O ¿notaste que tus pupilas
se dilataban al ver acercarse la acera?, tal vez cerraste tus ojos; tampoco
escuchaste el grito de la anciana que te observaba desde la esquina, en la
calle (tú siempre tan sordo). No tragaste saliva o en otro caso, no
paladeaste al sentir tu boca seca. Tampoco sentiste el viento arremolinarse
entre tus dedos. Lo mas seguro es que hayas cerrado tus manos.
¿Viste a la pequeña que salía de la tienda, sorbiendo su inocencia en un helado de limón?. ¿Te percataste que movías tus pies con una libertad que nunca tuviste? (te veías realmente ridículo desde la acera de enfrente) ¿Viste la cara de asombro de la secretaria del quinto piso que le coqueteaba al gerente, siempre a espaldas de la ventana?
Indudablemente no te importó entorpecer el tráfico, que a tu causa un chofer de microbús dejó de leer su periódico de la nota roja, doblándolo entre el tablero y unos casetes de cumbias.
Nunca te interesó vivir esos 1.88 seg. intensamente a sabiendas que eran los últimos que tendrías. ¿Recordaste alguna etapa de tu niñez? de seguro no. Sólo te interesaba salir en el periódico. Ser el comentario del día siguiente. Nadie recordaría tu nombre, sólo comentarían: ¿supiste lo del tipo que se aventó?, minutos después regresarán a trabajar, reirán con los chistes enviados por email.
Ni siquiera escribiste una carta. No te recriminarían, tal vez no hubiese motivos, solamente saltar por gusto.
No te volteaste a ver las nubes, el sol o el piso anterior, mucho menos diste atención a los barandales.- lástima, se veían tan bonitos recién pintados. No boleaste tus zapatos, vestías una camisa arrugada y unos jeans de mezclilla.
¿Sentiste el golpe seco de tu cráneo contra la banqueta? ¿Notaste
cómo tus huesos seguían la inercia del movimiento, despedazándose
a la velocidad final?. Hice el cálculo era de 18.52m/s. Por último,
nunca fuiste considerado de los barrenderos que, por una miseria de sueldo,
tuvieron que limpiar todo el desmán que provocaste. Quisiste llegar
puntual a tu muerte, pero llegaste 1.88 seg. tarde , los mismos que tardaste
en bajar.