Mujer. Fonéticamente son curvas y senos. El olor a naranja recién
cortada flota en el aire cuando enunciamos ese vocablo. Entra a los oídos
y se resbala por la piel como gotas de agua. No creemos que existe hasta que se
pronuncia y crea atmósferas inconcebibles. Es llanto de risa. Es nostalgia
olvidada. Mujer envuelve todo con la j y lo enreda con su cabellera de serpientes.
Mujer evoca en los labios sus labios y muslos. Es la noche de viento fresco que
rompe ramas. Nunca se olvida esa palabra. Mujer fantasmal de sueños. Cuentos
de la abuela. Tormenta de agosto y lluvia de marzo. Pronunciar Mujer es decir
la historia en una palabra. Es también la silueta que cruza una ventana
y el crujir de de una puerta cuando se cierra. Nunca deberá compararse
su cara con la luna ni sus ojos con profundos estanques. Temperamento de mar y
hoguera donde mis huesos se consumen. Articular mujer es gritar en el desierto
y callar en una plaza en día de feria. Es caminar a orillas del abismo
con los ojos vendados. Una hoja, una pluma, el bosque, una tumba de brazos abiertos
donde se puede descansar toda la eternidad.