PIQUE - Universalidades

Historia Dos


Siempre fui fan�tico de los animales. Tuve muy pocos en casa, en parte porque no pod�a prestarles la atenci�n que necesitaban, y en parte porque no quer�a tenerlos viviendo encerrados. Siempre tuve esa afici�n, pero nunca la tuve bien en mente debido a mi otra afici�n: la esgrima. De chico, un d�a, cuando estaba con mi hermano mayor viendo "Los Tres Mosqueteros", �l me ret� un duelo. Yo acept�, animado, y �l agarr� la pala y yo el atizador, y nos pusimos a pelear en juego. Al principio, �l ten�a la ventaja. Me toc� un par de veces, hasta que retroced� y con un envi�n, salt� y choqu� mi espada contra la suya, y con un giro en la hoja, y un poco de fuerza, la suya cay� de su mano, haciendo un ruido estridente. "Tuviste suerte. Ahora vas a ver", dijo, y yo le respond� "Jaja, dale, no me hagais esperar". Seguimos jugando animadamente durante dos horas, hasta que nos cansamos, y le dije "�Te rend�s?", y el me respondi� "Bueno, pero s�lo por hoy. Ma�ana te voy a hacer cagar".
Ya pasaron cinco a�os, y desde hace tres que voy yendo a clases particulares; particip� en doce torneos con nueve premios del primer lugar. En serio, no exagero.
Como ven�a contando, me gustan los animales, y un d�a que ven�a volviendo de mi pr�ctica, ser�n las ocho de la noche, escuch� un andar detr�s de m�. Algo estaba caminando aproximadamente a treinta o cuarenta metros de m�. Dobl� la esquina y apur� el paso. Estaba en una avenida bastante concurrida, pero de alguna forma sab�a que todav�a me segu�an. Estaba a diez cuadras del lugar de entrenamiento y a cinco de mi casa. Tres cuadras despu�s dobl�, y al ritmo casi de trote, cruz� y me dirig� a la esquina de la vuelta de mi casa. Justo antes de doblar, di un gran giro, y me di vuelta, esperando ver a la criaura que ven�a siguiendome. El adem�n fue inesperado, por lo que trat� de agudizar mi vista por unos segundos antes de girar de nuevo. Pude ver una sombra que se escond�a atr�s de una fila de autos. V� algo. Quer�a saber qu� me segu�a, por lo que fui hasta los autos y di una vuelta pero no encontr� nada. Me alej� y me agach� para ver si hab�a una sombra abajo de los autos. Nada. Lo �nico que se percib� fue un olor. Ol�a a un animal, parec�a de perro, pero perro sucio. Pero al mismo tiempo no parec�a. Era horrible. Ese olor me dio asco, y me fui a mi casa tratando de sacar ese aroma de mi mente.
Cuando entr� a mi casa, colgu� mi campera y me puse a pensar en qu� pod�a ser. Si un animal me hubiese seguido por diez cuadras quer�a decir que estaba extraviado, o peor, que era callejero. Si un animal me hab�a seguido quer�a decir que hab�a encontrado en m� algo; como la seguridad de que le simpatizara, o que era de alg�n familiar m�o, y por ende ten�a olor conocido. Me sent� mal, y en ese momento me ilumin� y se me ocurri� una idea de lo mejor. Iba a dejar un plato con carne y leche en la puerta de mi casa, y cuando ese animal viniera a comerla, iba a saber de qu� se trataba.
Fui a la cocina, y mi vieja estaba cocinando. Sacaba todo tipo de ingredientes de la heladera, los usaba, y los volv�a a poner. Ten�a que ser precavido y disimulado para sacar lo que quer�a sin ser descubierto. Estuve media hora esperando a que se alejara de la heladera, y cuando por fin me decid� a salir y sacar lo que quer�a de forma impune y sin importar lo que me preguntara, me vio y grit� "Preparate, que en media hora comemos.�Ah! tengo que ir al ba�o!" y fue a hacer lo suyo por llamado de la naturaleza. Yo me v� libre de hacer lo que quer�a, y saqu� la carne, la leche y los puse en dos platos. Fui a la puerta, y en la vereda, al lado del cord�n, puse los alimentos, y, detr�s de la puerta, me puse a esperar, expectante. Estuve un rato mirando, imaginando que raza de perro ser�a la que me segu�a, hasta que un grito atraves� la casa: "��La cenaaaaa!!��Todos a cenaar!!" No le prest� atenci�n. De repente, sent� un amasijo de dolor que ven�a de mi oreja. "No nos vas a hacer esperar para cenar, ahora ven�", dec�a la voz dominante de la vieja. "Ssi" alcanc� a murmurar.
Comimos bifes con arroz con provenzal y papas con salsa criolla. La comida estaba rica, pero me pareci� que dur� siglos. Despu�s de que la novia de mi hermano sacara la mesa (tiene que congraciarse, la pobre), fui hasta la puerta, y me encontr� que ambos platos estaban vac�os, y ni rastro de quien se alimento de ellos. Me pareci� sospechoso, y despu�s de pensarlo una buena parte de la noche, decid� volver a hacerlo al d�a siguiente. El martes primero de octubre me levant� temprano y estuve hueveando y viendo tv todo el d�a. Mas tarde fui a lo de un amigo, y de all� a la pr�ctica. No pens� en el plan durante todo el d�a, y obviamente tuve los mismos problemas que el d�a anterior. La noche pas� volando, y con sabanas nuevas, tuve sue�os extra�os. So�� que estaba en un campo rodeado de ardillas que me insultaban. No las ve�a ni las o�a, pero sab�a que eran ardillas y que me estaban insultando. Estuve pensando durante todo el d�a siguiente en ese sue�o. No tuve en cuenta el plan, hasta la noche, por eso decid� prepararme. Puse la carne y la leche en dos platos, lo m�s ocultos posibles en la heladera, todo preparado. Al otro d�a no pas� nada significativo, y pude pensar en el plan, por eso, a las seis, cuando sal�a para la pr�ctica, saqu� los platos y los dej� abajo de mi cama. La pr�ctica fue normal, salvo por un mal movimiento que casi me provoca un esguince, pero nada serio. Cuando volv�, entr� a mi casa y dej� la puerta entreabierta - porque hace un ruido tremendo al cerrar- y me escabull� sigilosamente por los pasillos de mi casa y casi sin problemas entr� y sal� de mi cuarto con el bot�n y lo deposit� enfrente de la puerta de mi casa. Me puse a observar, y me sent� inc�modo. Un calor en la espalda y de repente el cuerpo fr�o. Un par de ojos me estaban mirando, era mi vieja. "Conque ac� se fue mi vajilla" dijo, y qued� paralizado del miedo. Pese a sus gritos me fui recuperando de a poco, y empec� a contestar lo que pod�a, hasta que de alguna forma la hice -no digamos tanto, pero- entrar en raz�n. Mis viejos me prohib�an muchas cosas, pero no a tener mascotas. Se ve que ellos tambi�n ten�an la misma afici�n que yo. Finalmente, para terminar la charla, ella me dijo "Hace mucho que no ten�s una mascota, pero que teng�s una ahora, no me gusta mucho la idea". Cuando terminamos de charlar, eran las nueve y cinco, los fideos explotaban y los platos estaban vac�os.
Despu�s de comer, pens� en el asunto y d� un giro "No tengo que ir a la pr�ctica completa, puedo salir antes. Adem�s me esguinc�" y blablabla. La cosa es que, al d�a siguiente, mi vieja compr� un pedazo de carne especial para la ocasi�n, lo sason� y dej� todo listo para llevar a la puerta. Me puse la campera y sal� para la pr�ctica. Estuvo divertido, el pibe nuevo no es tan de madera como parece. Me entretuve, y me fui diez minutos despues de lo que habia predicho. Ten�a veinte minutos de ventaja todav�a. Llegu� a mi casa, saqu� los platos, y casualmente mi viejo me dio un video para devolver en el videoclub del barrio. Sal� como una sombra -lo m�s disimulado que pude- y camin� a ritmo normal hasta la esquina y a la cuadra que sigui�. Una vez que estaba entre el tumulto de gente, me apur� hasta la otra esquina, y despu�s segu� corriendo, alocadamente y sonriendo, hasta la otra esquina de mi casa. Mientras me acercaba a esa esquina, iba aligerando el paso, hasta llegar finalmente a hurtadillas. Enfoqu� mi vista hacia mi casa, y vi una sombra aliment�ndose all� enfrente. "Es chico. Espero que no se asuste" pens�, y me escabull� atr�s de un arbol que estaba a medio camino. A cada paso, la exitaci�n crec�a en m�. Cada vez me acercaba m�s, y la sombra parec�a no darse cuenta de que estaba siendo acechada. Estaba a diez pasos, y trat� de contenerme, y hasta llegu� a temblar por el nerviosismo. Estaba cada vez m�s cerca, y no pod�a notar qu� era, hasta que la luz de un auto pas� a mi izquierda y pude ver claramente qu� es lo que era. Qued� plasmado, duro, y me llen� de sudor fr�o. No pod�a ser. Estaba temblando nervioso, hist�rico, no sab�a nada, hasta que me dijo:

"�No tiene un poco m�s, se�or?"


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