Pinkel Delivery rinde un pequeño tributo a nuestros queridos amigos que decidieron viajar en busca de nuevas aventuras.
En memoria de:
Tito
Bonita
Tiffany
Mischa
Los queremos y nos sentimos felices y orgullosos de haberlos conocido. Gracias por alegrar nuestra vida y la de nuestros familiares y amigos. Les deseamos suerte y muchas vidas más, buena cacería y mullidos lugares para descansar.
Siempre los recordaremos:
Tito,
uno
de los primeros amigos de Pinkel
y colaborador de su
Archivo.
Bonita,
una gata sabia
y paciente que sobrevivió a la tragedia de Vargas y esperó el regreso de su
familia.
Tiffany,
hija de Bonita:
Medio siamesa y un poco tímida, antes de irse nos regaló a Tigre, debajo de la
cama.
Mischa,
una gata osada y
con un talento nato para las Relaciones Públicas, caminó con nosotros largas
distancias.
Con amor,
Familia González / Pinkel Delivery
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"Mientras no los olvidemos, no se irán.
Mientras vivan en nuestros corazones, ¡vivirán para siempre!"
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"Una parte de mi corazón le acompañará siempre, no importa adónde me lleve la vida. Se fue muy pronto, quizás, pero me consuela saber que ahora se ha convertido en mi Ángel guardián y me cuida desde el Cielo. ¡Estoy segura de que es la mascota favorita de Dios!"
Amanda Burkhart "To my beloved Oreo"
http://members.tripod.com/~MainstreamMusic/Cats/Oreo.html
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CUENTA LA LEYENDA, que en una ocasión un ángel quiso compartir su existencia con un gato, puesto que quería conocer de primera mano lo que empujaba a los humanos a ser atraídos por tan independiente animal. Y se fijó en un oscuro gato criollo, tal vez negro, aunque imposible de confirmar desde las alturas.
Observó que vagaba en soledad por el mundo, sin humanos que se preocuparan por él, tratando de sobrevivir día a día en la jungla de la ciudad. Le sorprendió observar que aquel gato estaba siendo atacado en ese preciso momento por un grupo de perros, y decidió bajar a buscarlo para llevarlo consigo. Era una decisión acertada, ya que nadie lo echaría en falta, y así conseguiría su propósito de comprender mejor a los humanos.
Pero cuando ya se encontraba descendiendo el ángel, se encontró con un grupo de jóvenes que había detectado el ataque de los perros, llegando a intervenir para salvar la vida del gato, llevándoselo a su casa. Y el ángel no comprendió nada, decidiendo observar más de cerca la vida que le aguardaba a aquel gato, al que pensó que quizás pudiera comprender mejor la naturaleza humana observando las andanzas del animal en ese nuevo hogar.
Aquella familia curó las heridas del gato. Y el ángel observó que aquel gato, cuyo pelaje era tan suave como el de un conejillo, decidió que su nuevo dueño, de entre todos los que le cuidaban, debía de ser una niña asustadiza a la que la horrorizaba encariñarse demasiado con un gato, porque comprendía perfectamente que ese gato era un ser vivo y, como todo ser vivo, algún día la abandonaría para siempre.
Pero el gato se hizo querer por aquella niñita. Se dejó cargar y besar innumerables veces. Hasta cuando le diagnosticaron aquella grave enfermedad no dejó de recibir besitos entre medicamento y medicamento. Y al gato le encantaba sentirse tan querido. Cuando ya se repuso, continúo frotándose en las piernas de su ama, siendo en ocasiones todo amor y en las menos algo grosero.
Y es que al gato le encantaba dormir cerca de su dueña, y si tenía que arañar la puerta del dormitorio hasta despertarla lo hacía hasta conseguir que le permitiera la entrada en la dependencia. Pero a pesar de ello lo seguía adorando y procuraba cepillarlo diariamente con una carda hasta que el gato conseguía dormirse placenteramente.
Y llegó un día en el que le dijeron al ángel que aquel gato había sido llamado al cielo. Pensó que debería hacer algo, para tratar de impedir en la medida de lo posible que aquella decisión rompiera el corazón de la niña. Y consiguió que retrasaran durante unos días la llamada de aquel gato, hasta que encontró a una gatita de la que estaba seguro que haría las delicias de la niña, cuando se encontrara con que su gato se había marchado para siempre.
Y sólo cuando el ángel verificó que aquella niña cuidaría a la nueva gata, fue cuando decidió que había llegado el momento de llevarse consigo al otro gato hasta el cielo. Y el ángel y el gato marcharon tranquilos porque la niña había comprendido que su mundo es temporal y que es la antesala en la que nos preparamos para poder vivir los humanos y los animales en aquella paz celestial.
Y allí sigue el gato haciendo las delicias de todos los ángeles. Ahora duerme sobre una nube y continua recibiendo mimos y besitos. Y el ángel continuará vigilando a la niñita para que no le ocurra nada malo, ansiosa porque llegue el día en el que se reponga de tan amarga experiencia, aunque sin olvidar lo sucedido.
Cuando la niña se vaya a dormir, el ángel le dirá en qué estrella se encuentra aquel gato que se fue para siempre, y cuando cierre los ojos podrá verle de nuevo. Y la niña dijo "adiós" cuando quiso decir "hasta dentro de un tiempo". Porque sabe que algún día se volverá a encontrar con aquel gato, aunque conoce que faltan muchos años de experimentar algunas tristezas y muchas alegrías en esta vida.
Jose Luis http://mx.clubs.yahoo.com/clubs/amorincondicional