Una Leyenda

Cuenta una vieja leyenda africana que hace mucho tiempo existía un poblado en la sabana africana, no era muy grande sin embargo estaba rodeado de una gran belleza . Tal era su belleza que la gente de los alrededores pensaba que era producto de algún tipo de magia divina; magia que aun residía entre sus habitantes. Y precisamente por esa magia todos lo temían y lo respetaban.

Los habitantes del poblado eran en general gente sencilla, trabajadora la mayoría solo pensaba en como ganarse la comida de cada día y no le daban importancia a lo que de ellos y su pueblo se contaba. Pensaban que todo era una invención de alguien pero que a ellos les venía muy bien porque así no tenían más problemas por los que preocuparse y que podían trabajar y prosperar.

Tan acostumbrados a ver la belleza que les rodeaba y tan ocupados con su trabajo que no eran capaces de apreciar aquello que veían los demás.

En ese pueblo nació una niña, en una familia sencilla como el resto de las del pueblo. Ella era la única hermana de seis hermanos varones y la más pequeña. Fue una niña feliz con los problemas de cualquier niña y con una imaginación portentosa, sorprendente para los que en ese lugar vivían incluso a veces molesta para su familia.

Era una niña que siempre estaba soñando, llegaba tarde a casa porque se quedaba por ahí contemplando aquello que le rodeaba y soñando, imaginando. No fueron pocos los castigos que recibió porque cuando le mandaban a casa de alguien con algún encargo llegaba  tarde o se olvidaba de lo que tenía que hacer. Y cual solía ser el motivo, tonterías que le decían en su casa unas veces se quedaba mirando el vuelo de unos pájaros e imaginaba cual podía ser el paisaje que ellos veían otras veces seguía a una mariposa que le había recordado a una de esas hadas de los cuentos que a veces le contaba su abuela.

La niña creció y seguía soñando en su casa la tomaban por vaga, algunos decían que estaba loca que decía y hacía cosas raras ¿ Qué era aquello de contemplar los atardeceres? Si todos eran iguales, ¿Qué cosas contaba acerca de un gran árbol cercano? ¿Árbol? no había ninguno más allá de las granjas donde trabajaban. Y qué más da un árbol por grande que fuera si no daba frutos.

Un año el clima que hasta entonces les había sido favorable se volvió en su contra, y toda la cosecha se echó a perder. Aquello parecía un castigo. Todos los habitantes estaban apenados y no sabían muy bien que hacer. No tenían mucho que comer y pocas cosas que hacer ya.

Entonces la niña que había salido fuera del poblado y había visto otros poblados y otras zonas convenció a los jefes del poblado para organizar distintos grupos de caza y pesca que hasta entonces no habían hecho falta porque tenían todo lo que necesitaban en el poblado.

La gente tuvo que salir de su poblado donde se sentían tan seguros y tranquilos y buscar cosas más allá de lo que les era conocido. Tuvieron que relacionarse con otros poblados establecer comunicaciones y vieron que había muchas más cosas que el trabajo de cada día en su granja. Aprendieron a apreciar y disfrutar lo que siempre habían tenido y lo que les venía nuevo.

El pueblo prosperó creció y siguió manteniendo aquella belleza mágica que ahora si se podía encontrar también en sus pobladores.

Inicio

Relatos cortos

Hosted by www.Geocities.ws

1