Historia de Sembia


El país de Sembia fue colonizado por humanos que venían al Mar de las Estrellas Caídas desde el sur y fue elegido originalmente por el tamaño y la calidad de sus maderas de iliyr, tan preciadas en la construcción de barcos. Sin embargo, como los bosques iban mermando con los años, los leñadores entraron en conflicto con los elfos, que temían la pérdida de todo su bosque. Esto habría ocurrido indudablemente si las tropas mercenarias reunidas apresuradamente de la tierra de los pajaritos hubiesen sido derrotados por los elfos en Flechas Silbantes (884 CV). Esta batalla convenció a la lejana Chondath para que abandonase sus propiedades en la región y permitiese a los inmigrantes de Sembia establecer su independencia (aunque era más parecida al Mar de la Luna o a la Inmensidad actuales que a una agrupación de ciudades estado rivales). También preparó el terreno para la aparición del Cuervo.

El joven país se reforzaba a medida que las granjas prosperaban en las tierras recién despejadas. Los artesanos llegaron del sur para aprovechar la oportunidad de adquirir tierras y riquezas, trayendo consigo sus comercios. Rauthauvyr el Cuervo unificó las ciudades estado y los pueblos en presencia de la continua "amenaza élfica", e insistió en mantener un ejército permanente, el cual mantuvo en práctica patrullando los límites de Sembia y mejorando sus caminos. En todo este tiempo (913 CV), Sembia se convirtió en una verdadera nación.

La riqueza mineral del Mar de la Luna (Mar del Dragón) fue descubierta por los humanos por esta época, y comenzó a crecer la presión por conseguir una vía comercial a través del bosque de los elfos para hacer de Sembia la entrada mundial a todos estos ricos. El Cuervo fue solo como enviado a la Corte de los Elfos y pidió a los ancianos del Consejo que autorizasen un camino libre para los humanos que uniese Sembia con las costas del Mar del Dragón (un camino anterior había sido destruido durante el conflicto y estaba ya totalmente cubierto de vegetación). El Cuervo propuso que los elfos eligiesen la ruta y conservasen su control y el bosque circundante, de modo que no se produjesen talas de árboles o asentamientos de humanos. Los elfos ya habían llegado antes a acuerdos con la Gente del Valle, por lo que no tuvieron ninguna dificultad con el concepto de tal acuerdo. Sin embargo, los habitantes del Valle de Velar (ahora Valle de la Rastra) se negaron a la propuesta, pues no querían ni necesitaban tal camino en
ese momento (curioso, ya que más tarde un gobernador del Valle de la Rastra mandó crear el funesto Sendero de la Semihacha). Los elfos, por no querer ofender a sus eternos aliados, rechazaron la petición del Cuervo.

Totalmente desairado, el Cuervo amenazó entonces con exterminar a los aislados elfos de Amothoi, último reducto de los elfos en Sembia, si la Corte de los Elfos no cooperaba. No obstante, si se construía el camino, serían libres para comerciar, o no comerciar, como ellos quisiesen. Bajo esta presión los elfos accedieron, y el futuro financiero de Sembia quedaba asegurado. Colinas Lejanas, a orillas del Mar del Dragón, se convirtió en un enclave de reuniones comerciales entre humanos y elfos, como pasó con el Arbol de los Elfos. La ruta que escogieron los elfos pasaba por la base de la Roca Erguida, como recuerdo de pasados y menos hostiles acuerdos entre humanos y elfos. Con los años, los elfos de Amothoi vinieron al norte para unirse a sus hermanos o se marcharon en busca de Siempreunidos, dejando que su bosque desapareciese poco a poco.

Sembia se enriqueció bajo la dirección de los sabios mercaderes, tales como Saer (por quien se dio nombre a Saerb) y Selgar (por quien a Coro Adusto se le cambió el nombre por el de Selgaunt). Antes de su muerte, Rauthauvyr el Cuervo vio que estos mercaderes tenían un fuerte consejo permanente de mercaderes ancianos para asesorarles y garantizar que ningún gobernador se aferrase al poder por medio de las armas. Entonces este hombre clarividente, creador de una nación, ahora medio ciego y enfermizo por viejas heridas de guerra, partió hacia los bosques de los elfos y desapareció. Nadie sabe qué le aconteció ni dónde yacen sus huesos, excepto quizás algunos elfos ancianos.

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