Diario de Lelyn
No esperaba el cansancio de la marcha, el horror de las matanzas, el olor de
la muerte por todas partes. ¡Juro que disfruto! Matamos tantas sombras y lobos
negros que mi cerebro se volvió tan insensible como mi brazo. Estoy cubierto de
sangre, pero ni siquiera tengo fuerzas para lavarme.
Si no fuera por Mazzy, creo que me volvería loco. Es una constante fuente de
ánimo y nos recuerda a los inocentes que estas bestias han matado, que debemos
apartar cualquier miedo para salvar a la gente que no puede defenderse. Mazzy es
la heroína, no yo.
La batalla sólo ha comenzado. Hoy llegamos a la entrada de un templo en ruinas.
Estaba repleto de sombras. Si no fuera porque Mazzy pensó rápidamente,
seguramente estaría muerto. Eran demasiadas para luchar contra todas, pero Mazzy
utilizó las vidrieras del templo para reflejar la luz que teníamos, iluminando
la entrada y enviando las sombras al infierno. Mientras las vidrieras reflejaron
la luz, fuimos capaces de mantenernos a salvo. Cualquier sombra que se acercaba
era destruida por la luz.
Mañana intentaremos entrar en el templo, y en la oscuridad. Nunca he sentido
tanto miedo. Intento ser un valiente como Mazzy, pero no puedo. Siento el deseo
irreprimible de huir y, cuando comience el combate, sólo espero no estar allí.