Historia de Gondegal el rey Perdido
Arabel, durante largos años bajo el dominio de Cormyr, se convirtió durante
un tiempo en el centro del imperio del espadachín. Este espadachín era Gondegal,
el rey Perdido, quien, en el Año del Dragón (1352 CV) intentó crear un reino
para sí mismo centrado en Arabel. Debía extenderse por el norte hasta los Montes
de la Boca del Desierto, al sur y al oeste del Lago del Dragón y de las granjas
limítrofes de la Estrella Vespertina; y por el este hasta el Desfiladero de
Tilver y los pasos de las montañas.
En los años que siguieron, la gente decía que el dominio de Gondegal no iba más
allá que la hoja de su espada. No conseguía mantener ningún territorio ante el
poder de Cormyr, Sembia, el Valle de las Dagas, Tilverton y algunos de los demás
Valles (de los que obtenía la sangre y la ira para conseguir su trono).
Gondegal gobernó menos de una estación, aunque oficialmente reinó ocho días. El
resto de su gobierno lo pasó luchando de aquí para allá contra un enemigo u otro
en las tierras que reclamaba. Sus tropas se componían en gran parte de
mercenarios y su tesoro de bienes incautados era escaso y pronto se acabó. Una
noche, las fuerzas de Gondegal se deshicieron ante el avance de las tropas de
Cormyr, y desapareció. El rey Azoun IV recuperó Arabel esa mañana sin derramar
una gota de sangre.
No se encontró el cuerpo de Gondegal; se sabe que huyó hacia el norte y después
hacia el este por Teshwave, pero desde ese punto su destino es motivo de rumores
encontrados y de leyendas. Algunos creen que sigue vivo con unos veinte o más
fieles seguidores, manteniendo la corte en algún rincón salvaje, convertido en
un bandido cuidadoso y despiadado que se ocupa de no dejar superviviente en sus
ataques que pueda ir contando historias por ahí. Cuando, a veces, desaparecen
caravanas enteras en cualquier lugar entre el Valle Alto y la lejana Impiltur,
los rumores de las tabernas le culpan a él.
Se dice que Gondegal era un guerrero alto, de pelo canoso, de notable habilidad
personal e inteligencia. Su divisa era la cabeza de un lobo gris con los ojos
rojos. Los guardias de las caravanas solían advertir a los mercaderes de que
reforzaran la escolta de una determinada caravana: "...a no ser que deseéis que
vuestro oro sirva pronto para embellecer el trono de Gondegal...". Gondegal era
un espadachín impecable y algo caótico en su declarada neutralidad. Si sigue
vivo, qué magia o tesoros posee y quiénes pueden ser sus aliados, es algo que se
desconoce.
El reino de Gondegal tuvo gran influencia en el rey de Cormyr, que por aquel
entonces se encontraba en su segunda década de reinado. Azoun tuvo que aplacar
una rebelión en su propio país y se vio obligado a prestar más atención a los
temas de fuera de Suzail, para convertirse en el rey de una nación en lugar del
gobernador de una ciudad-estado. Lo que es más, el asalto incruento a Arabel fue
la primera experiencia verdadera de Azoun al frente de su ejército, y la alegría
de "liberar" al pueblo de Arabel siempre la guardará para sí.