Historia de
Durpar y Var el Dorado
Durpar y Var el Dorado tienen una historia en común. Hace unos tres mil años,
ambos países estaban dominados por el gran reino de Raurin. Cuando Raurin cayó
en 2488 CV, los países de Durpar y Var sobrevivieron a la destrucción a duras
penas.
Los disturbios, la destrucción en masa y el odio estaban a la orden del día y
los dos países se vieron sumidos en la barbarie durante dos milenios.
Finalmente, cuando casi todas las tribus bárbaras fueron expulsadas por el gran
imperio de Mulhorand, surgió un líder. Satama, a simple comerciante, recibió una
revelación divina y formuló una nueva filosofía. Todo en el mundo estaba
conectado, formaba parte de un mismo espíritu creador y todos los dioses de los
Reinos eran parte de un solo ente. Muy pronto todas las Tierras Brillantes
abrazaron las enseñanzas de Satama y se esparcieron las semillas de la
civilización en lo que se ha venido a llamar Tierras del Unico.
Como las Tierras del Unico disponían de muchos recursos naturales, el comercio
con Mulhorand y Luiren se convirtió en un modo de vida. Los mercaderes eran los
más respetados. Por un tiempo, el Marajá de Durpar y el Rajá de Var fueron
reemplazados por un Consejo de Mercaderes. Durante ese tiempo el país sufrió
asaltos ocasionales de las amazonas de Dambrath y mantuvo muchas escaramuzas con
los países vecinos de Estagund y Ulgarth.
En 1023 CV, tras lograr una paz armada con Ulgarth, el consejo de mercaderes
decidió que se debía hacer algo con los asaltadores de Estagund que perjudicaban
el comercio con otros países. La guerra era un inconveniente, pero interrumpir
el comercio significaba una amenaza para la vida.
A Jeradeem, el mercader más rico de la zona, se le había concedido poder para
negociar un acuerdo. Durante las negociaciones demostró ser, al menos a los ojos
de los durparianos, el comerciante maestro que parecía. Estagund había realizado
un loco intento de invasión de Dambrath. Las vengativas jefas de esa tierra
acabaron con prácticamente todos los hombres que enviaron. Los monstruos de
Veldorn estaban dando problemas y Estagund estaba sufriendo una hambruna.
Fue en ese momento cuando Jeradeem demostró su fino instinto de mercader. No
podía dejar pasar una oportunidad así y emprendió la negociación más terrible de
todos los tiempos. Se reunió con los jefes de Estagund, un rey timorato y sus
nobles, y les explicó las ventajas del modo de vida durpariano y de la filosofía
del Adama, la unicidad de todas las cosas. Negoció durante días hasta que el rey
aceptó el trato. Compró toda Estagund para los países de Durpar y Var al precio
de 24 gemas. Prometió también protección y ayuda para la integración al modo de
vida durpariano. Así se formaron las Tierras Brillantes.
Durante cien años, los tres países compartían un mismo modo de vida, y con la
fuerza y los recursos de Estagund conjuntos, los mercaderes durparianos
aumentaron sus posibilidades de negocio. Llegaron por el este hasta Kara Tur,
por el norte hasta el Mar de las Estrellas Caídas y por el oeste hasta Dambrath
y Halruaa. Actualmente, con las recién descubiertas tierras de Maztica y
Zaakhara, el futuro se presenta prometedor.