Historia de Dambrath


La nación de Dambrath se formó a partir de un reino bárbaro hace casi medio milenio tras una poderosa alianza entre las sacerdotisas de Loviatar y los elfos oscuros de la ciudad de T'lindhet.

En el año 211 CV, huyendo de la destrucción de la patria por parte de los entonces grandes reinos de Unther y Muhlorand, cuatro tribus de bárbaros entraron en Dambrath. Hallaron una costa en la que los delfines danzaban y llanuras en las que la hierba era alta. Recorrieron la frontera de los Muros de Halruaa hacia el este hasta la actual frontera de Estagund. Pronto fueron conocidos como los Arkaiun o gente del viento.

En el 545 CV un gran guerrero, Reinhar, se alzó para dirigir a las tribus. Los medianos de Luiren fueron rápidamente esclavizados y varias de las ciudades costeras de Durpar tomadas o arrasadas. Estagund cayó bajo su dominio y después Reinhar centró su atención en Halruaa.

Un ejército de 40.000 jinetes y una flota de 50 barcos lanzaron un ataque coordinado, y aunque Reinhar fue capaz de llegar más allá de los Muros de Halruaa y ocupar las ciudades de Mithel, Galdel y Zalsuu, sus magos demostraron no tener rival para sus invasores. Reinhar fue finalmente derrotado en una gran batalla en Sulaziir por el archimago Mycontil y su tropa de hechiceros.

El hijo de Reinhar, Reinhar II, tomó el mando del ejército y hubo de batirse en una retirada por tierra que duró dos meses. Volvió a casa con mil de sus hombres supervivientes y sin chamán. Reinhar II demostró ser tan buen gobernante en la derrota como lo fue su padre en la guerra. Consolidó sus fuerzas y pudo traer a casa a casi todas sus tropas, pues sabía que la derrota los convertiría en una presa tentadora para los asaltantes y monstruos invasores. Esta acción preveía la seguridad para su pueblo.

En el tiempo en que el noveno Reinhar era rey hacia el año 802 CV, los Arkaiuns eran gordos y perezosos. Reinhar IX, comúnmente conocido como Reinhar el Loco, insistió en expandir su nación para conseguir más oro que financiase sus campañas militares. Ordenó la explotación de muchos ricos filones de plata y electro en las montañas del Vigilante Gnol, pero antes de que sus planes de expansión pudiesen comenzar, los mineros se encontraron con los elfos oscuros de T'lindher. Los elfos oscuros fueron ultrajados e iniciaron una firme serie de incursiones y ataques sobre las fortalezas de Arkaiun. Aldeas enteras fueron destruidas por la noche y no pudo encontrarse ningún rastro de los invasores.

Reinhar IX cometió la temeridad de atacar a los elfos oscuros en venganza. Aunque los Arkaiuns se las arreglaron para introducir una fuerza en la ciudad de los elfos oscuros, esta acción sólo consiguió unir a los normalmente caóticos elfos oscuros. Por una vez, todo el poder de una ciudad de elfos oscuros se volcaba contra un enemigo.

La batalla rápidamente se trasladó a la superficie. Los invasores de Reinhar fueron aniquilados, dejando a Reinhar con sólo una pequeña parte de su ejército original. Esto no fue suficiente para los elfos oscuros, quienes exigían la total esclavitud de toda la nación de la superficie. Los Arkaiuns resistieron valientemente y la guerra continuó durante tres décadas con un tremendo número de bajas por ambas partes.

Finalmente, los elfos oscuros consiguieron acorralar a las fuerzas de Arkaiun en Malduir. Ya casi sin esperanzas, los defensores vieron con satisfacción cómo un grupo de semielfos peregrinos hacían acto de presencia. La suma sacerdotisa, Cathtyr Shintar, ofreció la ayuda de sus clérigos para defender la ciudad y Reinhar tomó esto como un presagio de los dioses. Una sacerdotisa acabaría acompañando a casi todas las compañías.

En diez días los elfos oscuros atacaron. Las sacerdotisas demostraron ser de gran ayuda, excepto para los elfos oscuros. Las sacerdotisas se volvieron contra los Arkaiuns y la misma Cathtyr mató a Reinhar. Los elfos oscuros estaban aún debilitados por la batalla y solo la presencia de las sacerdotisas les permitió ganar. Cathtyr, consciente de la ventaja única que poseía, propuso un trato que los elfos oscuros no dudaron en aceptar: sus sacerdotisas gobernarían el territorio y, a cambio, ellas les proporcionarían acceso a la superficie para comerciar con armas, esclavos y víveres.

Los elfos oscuros estaban encantados con esta descarada oferta de un habitante de la superficie. Reinhar había sido asesinado y la ofensa vengada, y tras 30 años de guerra los elfos oscuros no estaban interesados especialmente en Dambrath. Pero, sin embargo, insistieron en coger a los mejores varones capturados como esclavos. Cathtyr lo aceptó rápidamente, pues veía a los varones como un obstáculo a su propio poder.

Cathtyr gobernó durante 205 años. Cumplió su promesa de hacer de Dambrath, o "la Nación del Dolor", un bastión del mal en los Reinos. En su tiempo, Cathtyr vio el sacerdocio de Loviatar expandirse a miles, y la fe en los Señores de las Bestias, antes venerados por los Arkaiuns, fue prácticamente erradicada. Muchos de los Arkaiuns pudieron escapar de sus nuevas señoras y huir a Swagdar. Allí prosiguieron su casi olvidada vida nómada.

Las sacerdotisas de Loviatar continuaron disfrutando de las buenas relaciones con los elfos oscuros, e incluso algunos de ellos formaron parejas, creando así una raza de semielfos oscuros. Estos semielfos oscuros eran conocidos como los Crintri o los "nobles". La mayoría son sacerdotisas de Loviatar, aunque muchas son también magas. Consolidaron su poder, aprendiendo mucho sobre la zona de Shebali, o los "bajos", como se denomina ahora a los Arkaiuns. La capital de Dambrath se estableció en Cathtyr, levantada tras la muerte de Cathtyr y llamada así en su honor. Su muerte se produjo a manos de su hija, Filina, que se había cansado de esperar a que su madre muriese. Sin embargo, Filina gobernó sólo durante cinco años antes de que su propia hija, Cathakay, asumiese el trono de la misma forma. Cathakay gobernó durante 54 años, entrando finalmente en guerra con un dragón de oro. Murió sin descendencia, por lo que el trono lo asumió su sobrina Melanith.

Melanith se enfrentó a una población creciente y desasosegada entre los varones que deseaban que se les devolviese su antiguo prestigio. Melanith no les devolvió su anterior estatus, pero sí hizo uso de ellos. Temiendo que las grandes naciones de Mulhorand y Unther pudiesen alzarse de nuevo, decidió que las tareas mundanas, tales como la defensa del reino, serían llevadas a cabo por los hombres. Ella fue la primera en nombrar a un varón para el puesto de jefe guerrero. Sadalar, un Crintri, se convirtió en rey consorte. Su etapa como jefe guerrero estuvo caracterizada por el soborno y la corrupción. Sin embargo, fue responsable de devolver muchos privilegios a los Arkaiuns. Tras el mandato de Melanith, los Shebalis fueron considerados ciudadanos de segunda clase en lugar de esclavos.

Aunque a los varones se les otorgó más poder durante su mandato, Melanith solidificó la división entre los sexos. Los gobernantes de Dambarth habían sido féminas durante más de dos siglos, pero fue más una cuestión de competencia que de género. Melanith, sin embargo, decretó que los varones no podían tener ninguna autoridad excepto sobre otros varones. La jerarquía matriarcal de Loviatar no tardó en apoyar esta causa.

Muchos de los mejores y más valientes varones del reino perecieron en las incursiones sobre Estagund, Durpar, las tribus de bandidos de Veldorn y contra los gnols que habían regresado a las montañas del Vigilante Gnol. Incluso algunos lucharon en el bando de los elfos oscuros en su batalla con la ciudad svirfneblina de Aventine. Los insondables gnomos fueron aniquilados, aunque también lo fueron los Shebalis. Los elfos oscuros y los Crintri apenas tuvieron bajas, y como ayuda, los Crintri fueron recompensados con un cierto número de elfos oscuros varones para cruzarlos con su raza. Melanith tomó a un elfo oscuro varón como consorte para reemplazar a Sadalar, que había perecido en el conflicto. El elfo oscuro, Nym Inthigg, fue padre de tres hijas y un hijo. Fue en este tiempo cuando Melanith inició una política de aislamiento que se mantiene hoy día en Dambrath.

Melanith gobernó durante 156 años y su hija Ausitil durante 125. Se dice que la actual reina de Dambrath, Yenandra, conocida como la "Reina Pirata", navegó hacia el sur hasta Zakhara en incursiones de saqueo. Yenandra lleva gobernando 71 años y comienza a dar muestras de envejecimiento. También tiene tres hijas, llamadas Luatharyn, Meltruil y Hasafir. Aunque aún sigue siendo muy popular, especialmente para los Crintri, los hijos de los dirigentes de este territorio no se conocen por esperar pacientemente su turno.

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