ESPECIAL IGLESIAS

TEMPLO Y EXCONVENTO DE SANTO DOMINGO DE GUZMAN OXOLOTAN, TABASCO.

(Mtra. Mirian Judith Gallegos Gómora. fotos by leir)

 

GALERIA DEL EXCONVENTO DE OXOLOTAN  

Oxolotán es un vocablo náhuatl que se traduce como “en el lugar de los jaguares”. La región en donde se fundó el convento de Santo Domingo, durante la época prehispánica estaba ocupada por la cultura zoque, que residía en diferentes asentamientos dispersos por la serranía dedicándose a la agricultura,y en especial al cultivo del cacao. Bajo los cimientos del convento colonial, único en el estado de Tabasco, no se hallaron elementos arquitectónicos de piedra cuya manufactura fuese anterior a la llegada de los conquistadores europeos, y que evidenciaran una ocupación en el sitio. En cambio, durante la excavación arqueológica del inmueble se localizaron cientos de tiestos y navajas de obsidiana cuya temporalidad se remonta al Clásico Tardío y Posclásico, pero que fueron acarreados por las crecientes o trasladados de algún punto cercano a fin de nivelar el terreno para edificar el convento.

 

HISTORIA DEL EDIFICIO.-

 La orden dominica navegó hacia la nueva españa en 1526, año en el que habría de iniciar su trabajo de evangelización. Inicialmente se asentaron en ciudad real-San Cristóbal e las Casas-, y 20 años después organizaron misiones destinadas a trabajar en la serranía de Chiapas y Tabasco. Aquella región había sido evangelizada por dos factores de gran importancia para la orden: en el área no había metales ni piedras preciosas, la población no era abundante y, además, estaba distribuida en localidades dispersas por la sierra. Su acceso era difícil y los zoques que la habitaban hablaban un lenguaje tan complejo que los predicadores no lograron aprenderlo.

 

Sin embargo, la orden dominica requería enlazar sus fundaciones y aumentar el territorio bajo su jurisdicción, ya que el establecimiento más al norte era Tecpatán, Chiapas. Desde 1553 los dominicos realizaron varias gestiones tendientes a cumplir lo anterior, así que alrededor de 1572 iniciaron la edificación del convento de Oxolotán bajo la dirección del fraile Antonio de Pamplona. Su construcción requirió congregar a la población indígena, dando lugar a un nuevo poblado: Oxolotán.

 

En 1578, siendo el vicario de la doctrina fray Tomás Aguilar, la administración de las fundaciones en la sierra se adjudicó a Oxolotán.. Esa época corresponde a la fase de apogeo de la fundación, que entonces tenía como visitas a los pueblos de Amatán, Ixtapangajoya, Solosuchiapa, Puxcatan, Tapijulapa, Tecomagiaca, Teapa y Tacotalpa. Al finalizar el siglo XVI el poblado de Oxolotán tenía cerca de 200 habitantes, y las únicas construcciones hechas de mampostería eran el convento y la vicaria.

 

Hacía 1611 el vicario de Oxolotán era Fray Juan de Bersástegui. Éste adquirió a nombre de la orden dominica el terreno conocido como Raudal de Istatelté, dando inicio a las enormes fincas cacaoteras con las cuales los frailes dominicos se allegaban los recursos necesarios para enfocar sus actividades a la observancia, más que a la evangelización. Desafortunadamente, la importancia de Oxolotán, adquirida con la fundación del convento y la congregación de indígenas, fue decayendo a partir de 1641, cuando los cacaotales de Tacotalpa cobrarón un mayor auge debido a que la población contaba con mejores vías de comunicación y un acceso más fácil que el de Oxolotán.

 

Entrando el siglo XVIII el convento había venido a menos, sin embargo, el poblado permaneció habitado e incluso poseía un cabildo indígena. Entre los siglos XIX y la primera mitad del siglo XX el edificio religioso mostraba una imagen de total abandono donde el paso del tiempo, la pérdida de elementos arquitectónicos, el crecimiento de la vegetación y las inundaciones periódicas propiciaron la destrucción paulatina del edificio, factores a los que sumarían el saqueo y la destrucción intencional en fechas más recientes.

 

Actualmente el convento de Oxolotán vive su segunda historia. La nave de la iglesia y la sacristía funcionan con fines litúrgicos. Su restauración en 1988 dio lugar a la habilitación de varias crujías como museo local, mientras que el resto de los espacios, identificados sólo por enhiestas fracciones de muros, permiten evocar la imagen majestuosa que debió presentar el conjunto durante su apogeo, al centro de una serie de elevaciones naturales de donde surgía como una pesada mole roja y ocre entre el verdor del lugar.

 

Al entrar al pueblo de Oxolotán, desde su cerranía, es posible apreciar la majestuosidad de este singular edificio, pues sobresale del resto de las viviendas. Nos encontramos con el primer tope y giramos hacía la derecha. Luego, se aprecia lo que es el museo y sus accesos, bien cuidados; conforme se recorre el lugar se respira aire del pasado como si el tiempo se hubiera detenido ya que en el museo se exhiben algunas figuras talladas en madera que datan de la época de la conquista.

 

La portada de la iglesia es sencilla, muestra dos cuerpos y tres calles. El vano de entrada corresponde a un arco de medio punto con impostas y jambas molduradas, y poco más arriba se presenta la ventana del coro. Sobre la pared hay diferentes piedras labradas con motivos dominicos. Es posible que en los nichos y algunas salientes hayan existido elementos dibujados que complementaban la iconografía de la fachada. Por la calidad de la talla y la sencillez de los diseños decorativos, éstos pueden considerarse como parte del llamado “arte indiocristiano”.

 

En el interior de la nave, a la entrada, se localiza un cubo con una escalera helicoidal de acceso al coro. Desde el nivel del coro, la escalera continúa hacia el actual campanario. En el extremo contrario de la nave se accede al prebisterio mediante un arco triunfal decorado con motivos dominicos. En los alrededores e interior del conjunto se localizan diferentes piezas de piedra tallada con motivos iconográficos.

 

La orden dominica estableció sus fundaciones hacia la parte media de Chiapas, sobre un corredor que atraviesa de sur a norte la región. Oxolotán parece incluirse en este corredor local, pues su planta arquitectónica  se asemeja a la de los conventos de San Pedro Huiteupan, Nuestra señora de la Asunción de Huiteupan, o la visita de San Esteban Suchiapa; mientras que la fachada de La Asunción de Soyatitan tiene elementos que formalmente son iguales a los de Oxolotán.

  GALERIA DEL EXCONVENTO DE OXOLOTAN

Información General:

Días de visita: de lunes a domingo, con acceso gratuito.

Horario: de 10:00 a 17:00 horas, los 365 días del año.

Esta información se basa en trabajos de los arqueólogos R. Bueno, R. Cruz, M.J. Gallegos, L. Ledesma y A. Peña; y de los arquitectos J. Abundis, P. Chico, y F. Cortés.


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