| A L.�.G.�.D.�.G.�.A.�.D.�.U, | |||||||||||||||||||
| S.�.F.�.U.�. | H.�.� Agin Hart | ||||||||||||||||||
| L.�.Joaqu�n V. Gonzalez; Nro. 431 | |||||||||||||||||||
| Valdismo y Masoner�a Italiana en el R�o de la Plata: una emigraci�n con m�stica republicana y libertaria | |||||||||||||||||||
| �Octubre� 2002 (e.v) | |||||||||||||||||||
| ����������� Es ya muy conocido que en el per�odo de emancipaci�n de las j�venes Rep�blicas de Sudam�rica� la Masoner�a tuvo un rol protag�nico. Basta recordar la Logia Lautaro, creada por San Mart�n, Alvear y otros argentinos, quienes con hermanos Chilenos, como O'Higgins y de la Gran Colombia, como Miranda, el mismo Bolivar, y luego Andr�s Bello y otros calificados militares y estadistas, las independizaron de Espa�a y luego sentaron las bases republicanas de nuestros pa�ses. | |||||||||||||||||||
| ����������� Durante los dos decenios del gobierno de Rosas, numerosos� intelectuales, podr�amos decir en general , la pl�yade mas educada y europeizante de la Argentina, debi� emigrar a Chile y a la Banda Oriental, estableci�ndose un foco de resistencia anti-rosista en Montevideo. Como consecuencia, esta ciudad sufre un sitio de casi 10 a�os por fuerzas rosistas, que estuvieron� al� mando principalmente del general� Oribe. En Montevideo� se produce entonces� un singular fen�meno sociol�gico y cultural, pues esa ciudad , sitiada por tierra, recibe por v�a mar�tima, de franceses, ingleses� e italianos no solo v�veres, alimentos y municiones sino todos los remezones� culturales e ide�logicos del terremoto social que est� sucediendo en diversos lugares de� Europa en la decada� del 40'. Recordemos que es la �poca en que Marx y Engels est�n haciendo conocer� sus revolucionarias ideas , que constituyen una de las respuestas� al proceso de Restauraci�n de los desp�ticos reg�menes mon�rquicos de la era post -napole�nica. En especial llegan a Montevideo� muchos� italianos que est�n sufriendo y huyendo de las represalias� que intentaban reprimir� el movimiento nacionalista denominado "Il� Risorgimento", que comienza a levantarse en contra de la dominaci�n Austr�aca al Norte y los Borbones al Sur , Imperios que estaban en alianza t�ctica con el Estado de la Chiesa , esto es el Poder Temporal del Vaticano. En Italia, las terribles represiones y persecuciones� catapultan� la aparici�n de diversos� grupos secretos� de c�frades y hermanos,� como los carbonarios y otras� incipientes organizaci�nes anarco-sindicalistas, entre los cuales estaban actuando , aunque dispersos, grupos mas�nicos y� de italianos� de religi�n protestante,� como veremos luego. | |||||||||||||||||||
| ����������� En ese contexto� hist�rico llega al r�o de la Plata el inmigrante italiano Giuseppe Garibaldi, temerario joven militar, imbu�do de un fuerte esp�ritu libertario y antidictatorial. Luego de una estad�a al Sur del Imperio Brasilero, donde contrae matrimonio con una joven� sudamericana, la legendaria "lagoese" Anita, se establece en la Banda Oriental. Se relaciona con� uruguayos y argentinos, entre ellos con Bartolom� Mitre. En esos momentos, la Masoner�a era muy activa en Montevideo , donde estaban operativas varias Logias impulsadas principalmente por lusitanos, ingleses, franceses y otros extranjeros que ve�an un terreno f�rtil donde sembrar los principios Mas�nicos entre los ilustrados, rom�nticos y entusiastas j�venes sudamericanos entre ellos casi toda la "generacion del '37" , liderada por� Esteban Echeverr�a. | |||||||||||||||||||
| ����������� Giuseppe Garibaldi es iniciado en la ciudad de Montevideo , en la Logia "El Asilo de la Virtud" en 1844, cuando ten�a 37 a�os de edad; era esa una Logia irregular, un desprendimiento de� la Masoner�a Brasilera, no reconocida por las Logias de Inglaterra ni Francesa. . Sin embrago, en el mismo a�o ya regulariza su situaci�n formando parte ahora de la Logia "Los Amigos de la Patria", que estaba bajo la obediencia del Gran Oriente de Francia. Luego de participar activamente , al mando de una legi�n de italianos, en las sangrientas luchas contra Rosas y de ser un activo y comprometido Mas�n, regresa a Italia� pero luego�� parte hacia otro de sus tantos exilios,� primero en Estados Unidos, en el per�odo 1853-54, donde toma contactos con logias de Nueva York y luego en Inglaterra con otras logias de Londres. | |||||||||||||||||||
| Nuevamente Garibaldi regresa a Italia rodeado de un halo de Libertador de Sud�merica y con incontrastable capacidad militar, casi considerado invencible. Era justamente lo que necesitaban� los italianos nacionalistas . Entre sus incontables peripecias, desembarca en Sardegna, participando en la conquista de Palermo, en la Sicilia. El movimiento nacionalista italiano� desea llevar a cabo la Unificaci�n Italiana teniendo como principal adversario el Estado de la Iglesia, el Imperio Austro-h�ngaro y otros localismos italianos como Ducados ,� Condados y el aun poderoso Reino Borb�nico Insular� y Peninsular de las 2 Sicilias. Rapidamente se pone a la cabeza del movimiento de la unificaci�n italiana la Casa de Saboya, con vastos y ricos territorios en la actual Francia y en el Piemonte Italiano. La Casa Saboyarda apoya activamente las propuestas de la Grande Italia so�ada por el gran estadista, Camilo Benso, Conde de Cavour, que era hijo de Mas�n. El movimiento unificador Piemont�s� tiene como estratega militar a Garibaldi quien , despues de la conquista de Palermo en 1860, es elevado al grado de maestro Mas�n, cuando ya tiene 51 a�os de edad. En 1862 es ascendido a la condici�n de Gran Maestro, pero ya en el Rito escoc�s, alcanzando el Grado 33. Garibaldi abraza globalmente la Masoner�a como el� instrumento unificador y canalizador mas id�neo de la propuesta nacional y militar de la unificaci�n, que concretar� a� trav�s de la legendaria gesta Dei Mille (o de los Mil) y luego la marcha sobre Roma que concluye en 1870 con la ca�da de Porta P�a del Vaticano. Tanto el ala democr�tico-populista� (o garibaldina) como la constitucionalista -mon�rquica (o cavouriana)� de los integrantes de la Giovanne Italia�� reciben el fuerte apoyo ideol�gico, econ�mico� y log�sticos de los protestantes italianos , quienes tienen flu�das relaciones con influyentes y ricos� masones-protestantes� anglicanos. Cavour bien se aprovecha de esos "contactos" con Inglaterra. Cabe preguntarse ahora: �qui�nes eran los protestantes italianos? | |||||||||||||||||||
| ����������� Para responder la pregunta se debe recordar que a lo largo del alto medioevo se va generado progresivamente una gran descomposici�n en los habitos �ticos� y de comportamiento de las altas jerarqu�as de la Iglesia de Roma, presididas por Papas venales, corruptos� y que son acervamente criticados por la parte mas independiente e instru�da de los feligreses, en general los ricos mercaderes burgueses europeos. Por otra parte distaba� el catolicismo de ser la �nica ex�gesis cristiana y se encuentra, en ese per�odo, inmerso en severa confrontaci�n con otras interpretaciones del cristianismo como son� los movimientos arrianos y c�taros , entre otros. En 1170, en Lyon capital de la Provenza francesa, un joven y rico mercader, Pierre Vaudoix, o Pietro Valdo seg�n lo llaman� los italianos, comienza a efectuar una pr�dica de los principios cristianos, con un enfoque mesi�nico, con pr�ctica estricta de la pobreza y con evangelizaci�n itinerante basado en la libre interpretaci�n de la Biblia. Este movimiento se propaga rapidamente en las dos versantes del Ducado de Savoia, del lado franc�s, en lo que se llama La Languedoc , especialmente en Ebrum y Estrasburgo y del lado de Italia, en los valles del Pinerol�se del actual Piemonte. Tal es la convocatoria de este movimiento religioso contestario, denominado "valdismo" en castellano y� valdesimo en italiano, que los disc�pulos de Valdo son convocados a Roma para ser interrogados y examinados por los Doctores de la Iglesia Romana. Contemporaneamente, a inicios del siglo XIII, a aparecido tambi�n con gran fuerza en Assisi un movimiento semejante de pobres cristianos testimoniales liderado� por un joven que tambien renuncia a sus riquezas, llamado Francisco. Ambos grupos son examinados teologicamente por los Doctores , someti�ndolos a extenuantes interrogatorios. En tanto que los seguidores de Francisco de Asis quedan a duras penas incluidos dentro de la grey cat�lica , los seguidores de Valdo, toscos e ignaros monta�eses, son declarados her�ticos y comienza entonces la persecuci�n con el exterminio f�sico de estos �ltimos. En el siglo XIII, angustiado el Papado por las herej�as mencionadas,� encarga la creaci�n y� las crueles funciones de la Inquicisi�n a la orden de los dominicanos. | |||||||||||||||||||
| Comienza entonces la etapa furtiva y secreta de los c�frades valdeses. Una de sus primeras acciones del primer periodo es encargar la primera traducci�n de la Biblia del latin y del griego a formas vern�culas de franc�s , provenzal y patois, confeccion�ndose algunas decenas de ejemplares (recordemos que estamos a mas de 2 siglos antes de Guttemberg!).Son Biblias manufucturadas que son trasladados sigilosamente como verdaderos tesoros de pueblo en pueblo por los Pastores Valdeses. Estos recibieron el nombre de "Barbas", viajaban distancias inconmensurables que recorr�an usualmente� de a pares, disfrazados de mendigos (de alli que en el idioma italiano"i barboni" es la denominaci�n para los pordioseros), ocult�ndose y mimetiz�ndose entre los cat�licos. Se identificaban entre s� y con sus feligreses por medio de toques, palabras� propias de c�frades y se alojaban en la casa de los mismos feligreses. Cuando eran sorprendidos por los cat�licos miembros del gobierno Savoiardo, estos� los quemaban� vivos en la Plaza p�blica del pueblo mas cercano si no abjuraban, siendo c�lebres las hogueras que ardieron en Torino a lo largo de lo siglos hasta bien entrado el siglo XVII. Periodicamente y para� desviar la atenci�n de los s�bditos de sus propias carencias, la Casa Savoiarda organizaba verdaderos progroms en los altos valles Alpinos contra estos protestantes montaraces, medularmente libres, fuertemente aguerridos y arcabuceros de excelente punter�a. Jamas se rend�an, viv�an en la monta�a , siendo las cumbres de los Alpes italianos, franceses y ginebrinos sus refugios naturales. Del lado franc�s un variedad de estos protestantes recibir� el nombre de Hugonotes, quienes ser�n cruelmente masacrados en la triste noche de San Bartolom� , en 1567. Durante casi 3 siglos, expresaron una f� cristiana inclaudicable, rara vez abjuraban y eleg�an la muerte antes de ceder. Conformaron naturalmente una sociedad secreta, inici�tica, unida entre s� por estrechos lazos de sangre, pues se casaban casi exclusivamente entre ellos y deb�an disimular su condici�n religiosa para poder trabajar y sobrevivir entre los cat�licos. Este proceso de rechazo a la integraci�n y la endogamia creciente se acentu� progresivamente hasta que constituyen finalmente un Pueblo-Iglesia donde se enraizaron definitivamente� tres componentes indisolubles: la Religi�n, la Etnia y su Cultura, semejante a lo que sucedi� a lo largo de los siglos con el pueblo jud�o. | |||||||||||||||||||
| Recien en 1517 Mart�n Lutero hace sus famosas "Proclamas" en� Alemania, con una fundamentaci�n �tica, metaf�sica y religiosa muy semejante a la que con 350 a�os de antelaci�n sosten�a este pu�ado de her�ticos� ya que nunca superaron unas cuantas decenas de miles . Luego del enorme crecimiento que impulsaron Lutero en Alemania� e Italo Calvino en Suiza muy naturalmente, en un S�nodo protestante , llevado a cabo en Chanfor�n, en 1532 en los Alpes Piemonteses italianos, los Valdenses se integran, de alli en mas a la llamada Iglesia Reformada�� | |||||||||||||||||||
| Si bien el� Jefe del Reino del Piemonte, Vittorio Emanuele II� en 1848 decret� una suerte de libertad de cultos que releg� al olvido las persecuciones perpretadas por siglos contra los Valdeses, las sequ�as, las pobres cosechas y el hambre est�ban haciendo estragos en los Valles piemonteses� impulsando la emigraci�n a mejores tierras , allende los mares. Contemporaneamente, en la segunda mitad del siglo XIX tanto en Argentina como en Uruguay se han impuesto gobiernos Liberales, Europeizantes, laicos y relativamente tolerantes que est�n propiciando la inmigraci�n europea, como los de Latorre en Uruguay o� los de Derqui, Mitre, Avellaneda, Sarmiento y otros ilustres Hermanos en Argentina, con� caracter�sticas ideologico-pol�ticas� que coinciden� mucho con el modo de sentir de los protestantes Valdenses. Los mismos cuentan a su favor, para la ideolog�a sudamericana preponderante, fuertemente antiespa�ola , franc�fila y angl�fila, un "valor agregado" pues ellos�� hablan franc�s y provenzal y cuentan con� el padrinazgo moral, pol�tico y econ�mico de los anglicanos del Imperio Brit�nico y de la creciente corriente religiosa (e ideol�gica) de los Metodistas Estadounidenses. | |||||||||||||||||||
| Desde 1860 comienzan a llegar al R�o de la Plata y lo har�n a lo largo de 70 a�os,� primero a Uruguay y luego a Argentina. Lo hacen en forma compacta, por contingentes� de familias principalmente� y bajo las gu�as de sus Pastores, muchos de ellos Masones, o pertenecientes a familias Mas�nicas Piemontesas, conformando lo que Augusto Comba y otros estudiosos han denominado� "il Maso-Evangelismo". Para corroborar esta apreciaci�n es interesante el repaso y cotejo� de� los apellidos de los Hermanos Masones que figuran como parte del� otrora fuerte sost�n ide�logico , pol�tico y� econ�mico al movimiento de unificaci�n de Italia a cargo de Cavour y Garibaldi que se mencion� previamente� , con los de los inmigrantes que aparecen en Sudamerica. As� nos encontramos� con apellidos tales como Gay, Pons, Comba, Charbonnier, Armand- Ugon, Salvagiotti, Tron, Ricca, Albarin, Berth, Beaux, Cambaceres, Comba, Combes,� Geymet, Geymonat, Benech, Mal�n, Peyrano, Peyrot, Roland, Ribetti, Rognoni, Rostan, Rostagno, Salvini, Soulier.Venturi y Vinay,� entre otros | |||||||||||||||||||
| En Uruguay se establecieron cerca de Colonia do Sacramento en lugares como Tarariras, Florida, Nueva Helvecia, Ombues de Lavalle, Colonia Valdense y muchos otros. | |||||||||||||||||||
| En Argentina� se afincaron en Entre R�os, Santa Fe, Chaco y� La Pampa ; los pueblos que fundaron , o donde se alojaron, fueron Alexandra, La Paz, Rosario del Tala, Colonia Belgrano, San Carlos , El Sombrerito, Calchaqui, San Gustavo , Colonia Iris, San Francisco y otros. | |||||||||||||||||||
| En el Uruguay, con el apoyo expl�cito de los� Presidentes Latorre y luego de M�ximo Santos y del Ministro reformador y laicista Jos� Pedro Varela, crean la Primera Escuela Secundaria para Mujeres� (el Liceo) y numerosas escuelas apoyando todo emprendimiento a favor de la cultura, manifestaciones art�sticas y en general propiciando la educaci�n laica, racionalistica, del libre-pensamiento con un fuerte enf�sis en la separaci�n de la Iglesia del Estado. Por una natural coincidencia ideol�gica, en Argentina los Valdenses militar�n principalmente en el Socialismo y progresivamente en el Radicalismo, mientras que en Uruguay lo har�n preferentemente en la rama "Batllista"�� del Partido Colorado. | |||||||||||||||||||
| Conclusiones | |||||||||||||||||||
| Asi como la Masoner�a Rioplatense acun� y ayud� a la gesta libertaria de Giuseppe Garibaldi, una vez en Italia �ste y los seguidores del Risorgimento recibieron el apoyo de los maso-protestantes de los valles Valedeses del l Piemonte italiano, quienes completando un c�rculo hist�rico inmigraron a su vez al Rio de la Plata, trayendo consigo los principios compartidos de la Masomeria y el Valdismo, esto es el libre pensamiento, el af�n libertario, la autodisciplina, la uni�n en� la fraternidad, solidaridad , amor republicano y el constante repudio a todas las dictaduras.� | |||||||||||||||||||
| Bibliograf�a | |||||||||||||||||||
| Conti, F. Garibaldi e la massoneria. Hiram, Rivista dell'Grande Oriente d'Italia , pp 57-62, 2, 2002 | |||||||||||||||||||
| Comba, Augusto Valdesi e Massoneria, due minoranze a confronto, Claudiana Editrice, Torino, Italia, 2000 | |||||||||||||||||||
| Vinay, Valdo� Storia dei Valdesi. Tomi 1, 2, 3. Claudiana Editrice, Torino, Italia, 1980 | |||||||||||||||||||
| Dalmas, Marcelo� I Valdesi nel R�o de la Plata� Bollettino n.150, 2ndo semestre, 1981. Editrici "Societa di Studi Valdesi" Torre Pellice, Torino, Italia | |||||||||||||||||||
| Machado Carlos Historia de los Orientales. De la Guerra grande a Saravia. Tomo II, ediciones de la Banda Oriental, Montevideo, 1997 | |||||||||||||||||||
| Machado Carlos Historia de los Orientales. De Batlle a los '70. Tomo III, ediciones de la Banda Oriental, Montevideo, 1997 | |||||||||||||||||||