1.- Me quedé
sin batería
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Hasta hace poco, al quedarse sin batería, lo que se solía hacer era arrancar
el coche empujando y con la segunda marcha puesta; pues bien, con los modelos de
hoy en día podemos deformar la estructura interna del catalizador.
Si al empujar el coche, éste se niega a arrancar a la primera, lo mas probable
es que una cierta cantidad de gasolina pase por el motor sin quemarse. Este
combustible quedará retenido en el catalizador. El problema comienza cuando el
motor cobra vida, ya que en ese momento el combustible almacenado en el
catalizador se quemará de golpe elevando la temperatura de éste por encima de
los 1.000º C. Demasiado calor si tenemos en cuenta que la mayoría de los
catalizadores solo soportan temperaturas máximas de 700ºC. Este exceso de
temperatura puede destruir o deformar en pocos segundos el catalizador de
nuestro vehículo.