…hasta cuando el campesino se dio cuenta que la princesa vivía en un mundo distinto e inalcanzable. A veces tan cerca pero siempre tan lejos. El campesino no podía vivir sin ella. Tanto le dolía la soledad, que un día le pidió a su corazón dejar de latir. El débil corazón del campesino no latió más, y su fiel cachorro tuvo que cavar una fosa junto a la pequeña parcela y el pequeño corral donde ahora el campesino sueña eternamente, mientras la princesa duerme en su castillo de mano de su príncipe azul.

 

Fin 1

Hosted by www.Geocities.ws

1