X FORO DE MINISTROS Y RESPONSABLES DE POLÍTICAS CULTURALES DE AMÉRICA LATINA Y DEL CARIBE.
DÍAS 4 y 5 DE DICIEMBRE DE 1998,
 BRIDGETOWN, BARBADOS.
 

INFORME SOBRE EL ESTADO DE SITUACIÓN DE LA CONVENCIÓN DE SALVAGUARDA DEL PATRIMONIO CULTURAL SUBACUÁTICO.
 

A cargo de Dr. Luis O. Brea Franco,
Vicepresidente Técnico del
Consejo Presidencial de Cultura,
Presidencia de la República Dominicana


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Antecedentes de la República Dominicana en lo relativo al tema.

             Fruto de las decisiones tomadas durante el IX Foro de Ministros y Responsables de Políticas Culturales de América Latina y el Caribe, celebrado en Cartagena de Indias, Colombia, del 28 al 30 de mayo de 1997, se designó a la República Dominicana como sede de la 1ra. Reunión de la Comisión Técnica de Patrimonio Subacuático. Este país solicitó encabezar dicha Comisión en base a la profunda experiencia e intensa labor que ha venido realizando en esta área desde hace casi dos décadas.

En efecto, en el año de 1979, por disposición del Poder Ejecutivo se crea la “Comisión de Rescate Arqueológico Submarino” (CRAS), cuyo objetivo principal  es el de rescatar, conservar y exponer los bienes culturales de carácter patrimonial que se encuentran en las aguas territoriales o zonas marítimas de influencia económica de la nación.

 Además, este organismo tiene a su cargo la identificación de los sitios arqueológicos, otorgar permisos de exploración, supervisar su ejecución y llevar un inventario minucioso de todos los bienes encontrados en el proceso de explotación, lo que se realiza a través de nuestra Marina de Guerra y, debe velar también por que las piezas rescatadas sean tratadas y conservadas utilizando los métodos más adelantados científicamente. Para ello la C.R.A.S., cuenta con un laboratorio especializado cuya responsabilidad es la  de clasificar e inventariar las piezas rescatadas, así como velar por su conservación y restauración, para, posteriormente, exponerlas al público mediante una museografía adecuada, para servir a los fines didácticos de su proyección y  al turismo cultural, para el deleite de los dominicanos y de los extranjeros que nos visitan.
 

Cuenta ese organismo con dos museos a su cargo: el Museo de las Reales Atarazanas y el Museo de Arqueología Submarina del Faro a Colón. Además, tiene piezas de gran valor en exhibición, a título de préstamo, en las colecciones de otras entidades museísticas nacionales, tales como: el Museo de las Casas Reales, Museo de la Porcelana, Museo Numismático del Banco Central de la República Dominicana y en el Acuario Nacional, y cuenta además, en la actualidad, con varias exposiciones itinerantes en el extranjero, compuestas con piezas únicas,  específicamente en España, en Portugal y los en Estados Unidos.

 La Comisión durante los 19 años de su existencia ha autorizado múltiples excavaciones e investigaciones, y en algunos casos las ha realizado directamente,  en pecios situados en las costas del territorio dominicano entre los cuales podemos citar los siguientes, considerados los más relevantes:
 


             Por contar con esa experiencia, República Dominicana solicitó ser la sede de dicha Comisión.
 
 

Interés de la UNESCO para lograr una convención sobre el tema.

Estaba además en conocimiento de la República Dominicana, al momento de  solicitar la sede de la Comisión Técnica de Patrimonio Subacuático, que había por parte de la UNESCO la disposición a convocar, si se lograba cierto consenso, a una reunión abierta sobre el tema. Y, efectivamente, la resolución marcada como 21, fue aprobada por la Conferencia General de la UNESCO en su 29ª reunión, en el otoño de 1997, a solicitud del Director General, quién había propuesto inicialmente designar a seis países para que enviaran a sus expertos sobre el tema para conformar un grupo restringido, que fue constituido por Colombia, Dinamarca, Filipinas, Mozambique, Polonia y Túnez, a fin de examinar el proyecto de Convención sobre la Protección del Patrimonio Cultural Subacuático preparado conjuntamente por la UNESCO y la División de Asuntos Oceánicos y del Derecho del Mar de la Oficina de Asuntos Jurídicos de las Naciones Unidas (DOALOS), con el asesoramiento de la Organización Marítima Internacional (OMI).

          No obstante, habida cuenta del gran interés manifestado por muchos otros Estados de participar en este pequeño grupo, el Director General amplio su petición y propuso, que en la señalada resolución, se invitara a expertos de todos los Estados Miembros, y Miembros Asociados de la UNESCO, así como a Estados Miembros de las Naciones Unidas, a fin de que participaran en una reunión abierta sobre el tema.

         Más adelante, el Consejo Ejecutivo, en marzo de 1998, operativizaba dicha convocatoria al  aprobar los procedimientos que regirían para dicha reunión, de conformidad con el Artículo 58 del Reglamento del Consejo Ejecutivo.

         En consecuencia, se convocaba a la celebración de una reunión de expertos, a ser llevada a cabo en la Sede de la UNESCO, en París. La reunión de Expertos Gubernamentales, congregó a un grupo restringido de representantes de los seis países antes mencionados, el 29 de junio, y a un grupo más amplio del 30 de junio al 2 de julio de 1998.
 
 

La reunión de Santo Domingo.

           La República Dominicana, luego de realizar consultas con las naciones comisionadas en torno a los temas y a las posibles fechas de su realización, convocó la  reunión para celebrase los días 15 y 16 de junio del presente año.

          Se contó con la participación de todos los países que manifestaron su interés de participar en dicha comisión durante el  IX Foro, tales eran: Argentina, Barbados (país que ocupa la presidencia de la Secretaría Pro tempore del Foro de Ministros de Cultura), Colombia (país sede del IX Foro de Ministros de Cultura), Cuba, Ecuador, Haití (sede del próximo Foro de Ministros de Cultura), Honduras, Jamaica, México, Panamá, República Dominicana, Trinidad y Tobago, y Uruguay.  Fueron invitados, como observadores, la GRAN, entidad a que hicimos referencia anteriormente, y la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), así como algunos especialistas e investigadores dominicanos y extranjeros relacionados con actividades del Patrimonio Subacuático.

Los ejes temáticos sobre los cuales giró la reunión fueron los siguientes tres puntos básicos:

1. Legislaciones vigentes en los países representados, y los éxitos alcanzados en cuanto a la reglamentación de la búsqueda, investigación y protección del Patrimonio Subacuático en sus respectivos países.

2. Breve historial de las instituciones nacionales, en cada uno de los países representados, dedicadas al manejo de todo lo concerniente al Patrimonio Subacuático y su efectividad en la investigación y protección del Patrimonio Subacuático.

3. Articulación de propuestas para el establecimiento de un marco legal institucional de carácter regional y global para la protección y manejo de los recursos patrimoniales subacuáticos, con miras a establecer una posición común para la conferencia de París sobre el tema.

Como documentos base fueron tomados en cuenta las propuestas de ICOMOS para la elaboración de una Carta Internacional para la Protección y Manejo del Patrimonio Cultural Subacuático, y el documento UNESCO CLT-96/Conferencia 202.5, abril 1998, que serviría de base al encuentro de expertos gubernamentales para la elaboración de una Convención de Protección de la Herencia Cultural Subacuática convocada en París del 29 de junio al 2 de julio de 1998.

 Después de intensos debates, en los que se analizaron los puntos fundamentales para todas nuestras naciones, a fin de poder articular una convención universal sobre el tema, se llegó a acuerdos que se emitieron en la Declaración de Santo Domingo, la cual reza de la siguiente manera:

 “El patrimonio Cultural Subacuático es propiedad del Estado en el cual se encuentra y a través de éste, es patrimonio de la Humanidad.

 La búsqueda, investigación e intervención en este patrimonio debe ser realizada únicamente por los especialistas y con objetivos científicos.

 Los países participantes coinciden en el diagnóstico sobre sus dificultades económicas y técnicas, para un correcto abordaje de este patrimonio, por lo que ven necesario recurrir a la cooperación recíproca para atenuar estas circunstancias.

 Es necesario que las autoridades culturales de los países procedan a la mayor brevedad a la promoción y suscripción de convenios en esta temática.

 Asimismo, organismos como UNESCO, ICOMOS, están llamados a cumplir un papel fundamental en la transferencia de asistencia técnica y apoyo logístico en general para que estos países puedan desarrollar un conocimiento arqueológico subacuático en las mejores condiciones.

 Expresan su beneplácito ante la inminente aprobación de la Convención sobre la Protección del Patrimonio Cultural Subacuático, esperando que en la misma se recojan las sugerencias emanadas de estas sesiones.

 Por último dejamos constancia de que nuestros países entrarán en un período de transición jurídica entre la legislación vigente en base a la cual se otorgaron contratos de búsqueda y rescate de pecios y la que deberán adoptar una vez aprobada la Convención.”

 Conjuntamente con esta declaración los países participantes lograron acordar criterios comunes en lo referente a 4 temas fundamentales:

a) El art. 1 párrafo 2 del Borrador de la Convención debe incluir un nuevo literal c que se lea de la siguiente manera: “El concepto de abandono no se aplica al patrimonio cultural subacuático que se encuentra en las aguas sobre las cuales el Estado Parte ejerce su jurisdicción”

b) la exclusión de los buques de guerra como objeto de reclamación por parte de los países bajo cuya bandera navegaban dichos barcos.

c)  lo referente a la exclusión en la Convención sobre Protección del Patrimonio Cultural Subacuático, de cualquier mención sobre los rescatadores o salvadores así como de cualquier posible incentivo económico con motivo de hallazgos o rescate de patrimonio cultural subacuático, y

d) se recomienda que las modificaciones a la Carta de ICOMOS deberán regirse por lo previsto en el artículo 22 de la Convención y no por el procedimiento previsto en el artículo 24 de la Convención.

Otros puntos importantes que fueron tratados en esta reunión y sobre los cuales hubo consenso fueron: conceder al Estado Parte en el cual se ha retirado o excavado patrimonio cultural subacuático sin la autorización de éste la autoridad para tomar todas las medidas que considere necesarias para protegerlo; agregar a las sanciones previstas en el Borrador de Convención las sanciones civiles, así como la eliminación de diferentes artículos y/o párrafos de determinados artículos.

En esta reunión se acordó que la República Dominicana representaría al Grupo Latinoamericano y del Caribe (GRULAC) en la Reunión de Expertos Gubernamentales sobre Patrimonio Subacuático, auspiciada por la UNESCO, que se celebraría en París del 29 de junio al 2 de julio.
 
 

Nuestra posición como GRULAC en la reunión de Expertos Gubernamentales en París

Con el propósito de presentar  en París  lo  acordado en Santo Domingo,  el
representante de la República Dominicana, Dr. Luis O. Brea Franco, Vicepresidente Técnico del Consejo Presidencial de Cultura, fue invitado por la UNESCO a participar en la reunión de París. Este funcionario dominicano fungió, además, como portavoz del Grupo Latinoamericano y del Caribe. Durante el curso de esta Reunión algunos países presentes, ante la posibilidad de que no se llegaría a ningún acuerdo en ella, propusieron la celebración de otra reunión en los próximos meses. La UNESCO anunció la no disponibilidad de recursos para tales fines, por lo que algunos de estos países sugirieron la posibilidad de financiar, con fondos propios, la celebración de la citada reunión. Esta posibilidad fue rechazada de plano por el Grupo Latinoamericano y del Caribe (GRULAC) que emitió una declaración dentro del marco de la Conferencia ratificando sus puntos de vista:
 

Grupo Latinoamericano y del Caribe

Los países del Grupo Latinoamericano y del Caribe, presentes en la Reunión de Expertos Gubernamentales para la Preparación de la Convención para la Protección del Patrimonio Cultural Subacuático y los constituidos como Comisión Técnica por el IX Foro de Ministros de Cultura y Encargados de Políticas Culturales realizado en Cartagena de Indias en mayo de 1997.

1 . Reconocemos y apoyamos el interés y los esfuerzos realizados hasta la fecha por la UNESCO tendientes a elaborar un proyecto de Convención para la Protección del Patrimonio Cultural Subacuático.

2. Consideramos que el estudio del proyecto de Convención debe continuar dentro del ámbito de la UNESCO y seguir los lineamientos de las resoluciones de la Conferencia General y de las decisiones del Consejo Ejecutivo de la Organización.

3. Instamos a la Secretaría de la UNESCO y a los Estados Miembros a agilizar la búsqueda de consensos con base en el texto propuesto por la Secretaría de la UNESCO.

4. Instamos igualmente a la Secretaría de la UNESCO a establecer mecanismos que permitan superar las divergencias sobre las cuales no ha habido acuerdo entre los Estados Miembros participantes.

5. Reiteramos nuestro apoyo a la Declaración de Santo Domingo e instamos a la Secretaría a tomar atenta nota de las recomendaciones y sugerencias allí contenidas.

6. Seguiremos promoviendo activamente la elaboración y la aplicación de normas jurídicas nacionales, así como el establecimiento de mecanismos de carácter regional, tendientes a lograr la protección de nuestro patrimonio cultural subacuático, considerando que no es renovable.
 

Finalmente, momentos antes de cerrar la última sesión se logró un consenso en torno a la apremiante necesidad de una Convención en el ámbito que nos ocupa, pero se consideró, asimismo, que se precisaba de más tiempo para resolver algunas complejas cuestiones de fondo y otras de orden jurídico.  Se convino en que se debería organizar una segunda reunión de expertos gubernamentales en el primer semestre de 1999, a fin de que se pudiera elaborar un informe pormenorizado de los variados planteamientos presentados de esa reunión, para someterla a la consideración de la Conferencia General en su 30ª  reunión, prevista para celebrarse en los meses de octubre y noviembre de 1999.  Algunos expertos propusieron la posibilidad de recurrir a una financiación extra presupuestaria por parte de sus naciones para que esta reunión pudiera tener lugar en los términos previstos.

       En respuesta a tal recomendación de los expertos en patrimonio cultural subacuático, el Director General ha propuesto, siempre que se consiga financiación extra presupuestaria que se convoque a una reunión de categoría II ­“reuniones de carácter intergubernamental distintas de las conferencias  internacionales de Estados”, según señala el reglamento de la UNESCO. La fecha ha sido fijada del 19 al 24 de abril de 1999, en la sede de la Organización, en París.
 
 

Perspectivas para nuestras naciones en la próxima reunión de París

Nuestras impresiones acerca del estado actual de la negociaciones sobre este tema, con miras a esta nueva ronda de negociaciones, se pueden resumir brevemente de la siguiente manera:

1. Se puede afirmar que la reunión de expertos celebrada en París evidenció que no existen discrepancias mayores entre los países de diferentes regiones con respecto a los aspectos estrictamente técnico/científicos de la protección del patrimonio cultural subacuático ­es decir, aquellos vinculados a la elaboración de criterios y directrices para determinar si un determinado patrimonio cultural está adecuadamente protegido.
2. En cambio, se producen diferencias ­a veces muy importantes- al abordar los aspectos jurídicos/políticos del anteproyecto de Convención ­en particular, aquellos vinculados con las normas de derecho internacional vigentes en materia de Derecho del Mar.
3. Es con respecto a estos aspectos jurídico/políticos en los que se requerirá una estrecha coordinación entre los sectores competentes de nuestros países (es decir, las Cancillerías y/o los Ministerios de Cultura o entidades a cargo del tema), a fin de intentar consensuar una posición común para la región.  En función de lo observado en la Reunión de Expertos, podría considerarse que tres de estos aspectos son particularmente delicados y exigirían, en consecuencia, una atención prioritaria, a saber:

a) El ámbito de aplicación espacial  de la futura Convención ­y, en lo que interesa particularmente a nuestra región, la posibilidad de que la misma reconozca la jurisdicción que, de conformidad con la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, corresponde a los Estados ribereños ejercer sobre el patrimonio cultural situado en sus aguas adyacentes.

b) El ámbito de aplicación personal o subjetivo de la futura Convención ­y, en lo que interesa particularmente a nuestra región, la posibilidad de que, bajo el tradicional argumento de la “inmunidad soberana”, no se excluya de la protección que otorga la misma al patrimonio constituido por buques y cargamentos hundidos hace más de 50 o 100 años ­aún cuando dichos buques constituyeran técnicamente “buques de guerra” o “buques de Estado” al momento del hundimiento.

c) El papel de los sectores público y privado en la implementación de la futura convención ­y, en lo que interesa particularmente a nuestra región, la necesidad de que sean los entes gubernamentales competentes lo que tengan a su cargo la aplicación, interpretación, actualización y/o revisión de los criterios y directrices técnicas de protección del patrimonio cultural subacuático.

         Debemos resaltar que una de las principales divergencias entre los países desarrollados, especialmente los europeos y E.U. de A. y los países del GRULAC es en lo tocante a los restos de "Buques de Guerra " o "Buques del Estado". Los europeos y estadounidenses pretenden introducir dos nuevos principios en la propuesta de Convención:
a) Que los países bajo cuya bandera estuvo el barco naufragado, tienen algún tipo de derecho sobre los pecios aunque se encuentren en alta mar o en mares jurisdiccionales de otra nación;
b)  que los buques, de guerra o propiedad del Estado, no pueden ser objeto de rescate por parte de otras naciones aunque estén en las aguas jurisdiccionales de éstas.

        Sobre estos puntos, entendemos que la posición del GRULAC es casi o totalmente unánime en rechazarlos. Resumimos lo que podrían ser nuestros argumentos en defensa de esa posición:

i). Si se utiliza el concepto de "Bandera" en lo tocante a los derechos sobre un pecio,  resultaría que casi todos las naciones que fueron colonias europeas desde los siglos XVI al XIX dejarían de tener derechos  sobre esos rescates, aunque se encuentren en sus aguas jurisdiccionales, pues en la época de los naufragios, esas naciones no existían, y sólo había en los mares "banderas europeas".

ii). El concepto de "mares territoriales" o "mares patrimoniales" debe permanecer como uno de los puntos básicos en toda convención sobre el tema.  Es en ellos donde se encuentran la mayoría de los naufragios, y de su rescate es que se enriquece el patrimonio nacional de los países que esos mares rodean.  Además, nuestros países son, en su mayoría, tercermundistas, por lo que no cuentan con los recursos, y las tecnologías avanzadas para realizar por sí solos los rescates y conservación, por lo que necesitarán siempre ayuda de otros (países u organismos internacionales), pero no en base a ofrecerles los objetos rescatados, que si bien son patrimonio de la humanidad, también constituyen valiosos y reducidos tesoros nacionales, para ser exhibidos y estudiados en las naciones en cuyos mares se hallaron.

iii). En  cuanto a los  buques de  guerra, también  la posición  europea  y estadounidense es perjudicial para los países de GRULAC.  En los siglos XVI al XVIII, por lo menos, no existía una  gran diferencia entre buques de guerra y buques mercantes. Por razones de que la mayoría de las expediciones y exploraciones eran propiedad o patrocinadas por un Estado europeo, podemos decir que todos, o casi todos, los buques que cruzaron el Atlántico hacia y desde  América eran buques de Estado, o lo que podíamos llamar hoy buques de guerra.  Es más, la mayoría de los buques de la llamada "Carrera de Indias" eran, o del Estado español, o alquilados o confiscados por éste y estaban armados para protegerse de corsarios o buques de naciones enemiga. Por lo tanto, muy pocos buques (y por tanto muy pocos naufragios) en los siglos XVI y XVII pueden clasificarse como mercantes.  Bajo la propuesta europea, gran parte de los naufragios en los mares que rodean el Mar Caribe, serían de buques a cargo de los gobiernos de España, Francia, Holanda, Inglaterra, etc..  En otros casos, hay naufragios de buques corsarios, que si bien eran propiedad de particulares, tenían “patente de corso" de los respectivos gobiernos europeos.  En esas circunstancias, si excluimos los buques, de guerra o de Estados, de los derechos sobre rescates, lo que va a suceder es que los países de América casi no tendrán derecho a rescatar naufragios de los siglos citados.  Por ejemplo, los buques "Scipion", "Tolosa", "Concepción" y "Guadalupe", explorados con permiso de la autoridades dominicanas, en aguas jurisdiccionales dominicanas, eran buques de guerra españoles y franceses, o dirigidos por capitanes o almirantes, designados por la corona española o la francesa.  Por lo tanto, todos serían "buques de guerra " o "buques del Estado" sobre los cuales (de acogerse la excepción que propugnan los europeos) los dominicanos no hubiesen tenido ninguna jurisdicción.  Es comprensible que ya a partir del siglo 19 y sobre todo en el siglo 20, cuando se definieron más claramente los conceptos de buques de "guerra" y "mercantes", se puede hacer ya una distinción.  Por ejemplo, el rescate de "Graff Spree" buque de guerra alemán hundido en la segunda guerra mundial en la bahía de Montevideo, por razones obvias requiere un tratamiento donde las autoridades alemanas tengan alguna injerencia.  Lo mismo ocurre con los submarinos y otros, naufragados desde 1914 en adelante aunque sea en aguas jurisdiccionales de naciones de América, que requieren una consideración especial, entre otras razones, porque contienen los restos humanos de personas con familiares aún vivos y porque contienen documentación histórica que interesa al país de  bandera.

iv). Consideramos que la posición del  GRULAC es probablemente la misma que la de los países africanos que fueron colonias europeas en los siglos XIX y XX y, por lo tanto, podríamos constituir con ellos, un frente importante para contrarrestar las pretensiones de los países europeos, Estados Unidos y Australia. Mientras más convergencia tengamos con naciones de otros continentes, más fuerza tendremos frente a las naciones desarrolladas. Si triunfara la posición europea, y la Convención la adoptara, probablemente no tendríamos, en lo adelante, ningún o muy poco derecho sobre rescates de buques en nuestros mares jurisdiccionales.  Esto debemos evitarlo a toda costa.
 
 

Recomendaciones:

          La República Dominicana recomienda a los Ministros de Cultura de América Latina y el Caribe presentes en Bridgetown, Barbados en ocasión de la celebración del X Foro de Ministros de Cultura y Responsables de Políticas Culturales, tomar las siguientes medidas:

1. Acoger y ratificar la Declaración de Santo Domingo en torno al tema del patrimonio cultural subacuático y acoger, igualmente, la Declaración del GRULAC en la reunión de París. Enviar copia de esta resolución a la UNESCO, y solicitar a ese organismo internacional que haga llegar a todas las partes copias de ella.

2. Constituir un Comité Técnico de Seguimiento sobre Patrimonio Cultural Subacuático, dependiente del Foro, con miras a coordinar las acciones del GRULAC frente a la próxima conferencia de París. Para ello, la República Dominicana se ofrece para ser la sede y sugiere que podría estar constituida, además  por  Haití (que estará a cargo de la secretaría pro tempore), Colombia, como nación que ocupa una de las vicepresidencias de la Conferencia, Argentina (nación que se ocupa de la coordinación del GRULAC para estos asuntos, en la sede de la UNESCO) y Barbados (como país presidente de este X Foro). Este comité se podría reunir en la Rep. Dominicana en la tercera semana del próximo mes de marzo para analizar la situación y sugerir una estrategia común para la conferencia de París. La estrategia planteada deberá ser comunicada a las naciones que componen este Foro para los fines de su conocimiento y que puedan manifestar su apoyo tales gestiones  y de ser posible, hacerse representar en la reunión de abril en París.

3. Que  los Ministros de Cultura de las naciones que aún no han subscrito la Declaración de Santo Domingo hagan gestiones ante las respectivas Cancillerías para que antes del 15 de febrero podamos contar con una respuesta en torno a su adhesión y que las naciones que así lo deseen presenten un informe técnico con su opinión en torno a los problemas que hemos planteado en este informe.
 

4. Igualmente exhortamos a los señores Ministros de Cultura que haga gestiones ante las respectivas Cancillerías para que se refuerce el núcleo de trabajo sobre el tema que sesiona entre los delegados permanentes de nuestros países en la UNESCO, núcleo que, como ya señalamos, en estos momentos está coordinado por los representantes de la hermana República de Argentina.

5. Finalmente, recomendamos que se fortalezca el intercambio de información entre nuestras naciones y se hagan más intensos los esfuerzos que se realizan  para establecer parámetros legislativos comunes con miras a modernizar nuestras legislaciones nacionales para que puedan servir efectivamente a la preservación, rescate, conservación, exhibición y puesta en valor de nuestro rico patrimonio cultural subacuático para el disfrute y deleite de nuestros pueblos y de la humanidad en su conjunto.

               Antes de concluir queremos expresar nuestro agradecimiento a la misión Argentina ante la UNESCO, por haber aportado valiosos puntos de vista y opiniones sobre el tema que nos ocupa. También va nuestro agradecimiento a la excelentísima señora ministra de Educación, Asuntos de la Juventud y Cultura de Barbados, Honorable Dra. Mia Amor Mottley, por habernos gentilmente cedido la palabra y a los distinguidos ministros por la paciencia de escucharnos.
 

 

 
 

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