M u s i g r a f í a s


Vitín Avilés
Un puertorro polifacético
Víctor Manuel Avilés Rojas nació en Mayagüez (Puerto Rico) un septiembre 30 de 1924 y su carrera musical comenzó en 1943 con la Orquesta Hatuey. Al año siguiente se trasladó a San Juan para unirse a la agrupación del trompetista Miguelito Miranda y en 1945 viajó a Nueva York, donde se consagró como uno de los intérpretes más polifacéticos en la era del mambo.

Vitín, grabó en la 'ciudad de los rascacielos', New York, con las orquestas: Le Cuona Cuban Boys, Enrique Madriguera, Tito Puente, Tito Rodríguez, Charlie Palmieri, Sexteto La Playa y Xavier Cugat, entre otros.  «Era bueno en todo, completamente polifacético, un magnífico cantante, con una voz de seda. Empezó antes que Tito Rodríguez y nunca fue su imitador», recordó Víctor Gallo.

Recordado por éxitos como 'La televisión', 'La hija de Lola' y los boleros 'Temes' y 'Por qué ahora', su consagración definitiva se registró en 1974 cuando Joe Cain le produjo, con arreglos de Tito Puente y Charlie Palmieri, el álbum 'Canta al amor', basado en boleros de Tite Curet Alonso y Bobby Capó.

Pasado el segundo lustro de los 70, la popularidad de su carrera descendió y fue olvidado por las disqueras y los productores. «La voz la mantuvo hasta el final. Estuvimos en actividades y cuando cantaba se quedaba con el show. Se había dedicado a cantar con pistas», comentó desde Nueva York el compositor Mike Amadeo, quien le compuso canciones como 'Son las 12' y la guajira 'No me dejes'.

Aparentemente, Vitín no cuidaba su salud, a pesar de su obesidad y la diabetes crónica que le aquejaba. «No estaba cuidándose, le gustaba la bohemia y cuando se llega a cierta edad, el organismo ya no funciona igual. Ya no era el chamaco que terminaba a las 3 a.m. y seguía amaneciéndose. Él creía que podía vivir con la misma energía», destacó su amigo Amadeo.

Previo a su deceso, Vitín salía de su casa en la Calle 42 en una silla de ruedas y visitaba las compañías de discos en busca de atención y reconocimiento ya que, como otros artistas de su generación, nunca entendió cómo pudo ser relegado al olvido a pesar de su exitosa trayectoria.

«Tenía mucha dificultad con el caminar. Tuvo muchos problemas en la vida y llegó un momento en que no pudo más. Pasó por aquí a buscar una música la última semana de diciembre 2003. Lo hizo batallando en un silla de ruedas porque el pobre ya no daba más», indicó Víctor Gallo, gerente de Sonido Inc., compañía que custodia los catálogos de Alegre, Tico y Mardi Grass, los cuales contienen parte de su obra.

Con la muerte en Nueva York de este bolerista y guarachero puertorriqueño se registró la primera baja musical del 2004. Vitín Avilés es y será recordado como un caballero y un buen hombre que no se metía con nadie. Falleció en el Hospital San Vicente (Manhattan) debido a complicaciones relacionadas a sus múltiples quebrantos de salud, tenía 79 años. Conforme a su voluntad sus restos fueron cremados.

Más info. en camino...


REFERENCIA: * El Nuevo Día ~ Jaime Torres Torres / Enero 3, 2004.
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