Keita "la voz dorada de Mali" nació en Mali, un agosto 25, 1949, en el seno de una familia de condición humilde pese a su condición de noble, descendiente de Sunjata Keita, el fundador del imperio de Mali en 1240. Albino de nacimiento y pobre de visión, Salif sufrió la discriminación de su pueblo que veía en el joven la encarnación de un poder maligno, a tal punto que para no enfrentarse con él escupían al suelo, un método que, según ellos, servía para alejar los espíritus del mal. Él encontró la oposición de su familia cuando les anunció el deseo de convertirse en cantante, ya que sólo la clase inferior de los jalis se dedican a la música. A los 18 años, tomó la iniciativa de dejar Djoliba, su pueblo natal y mudarse a Bamako, la capital. Allí pasó un tiempo como músico callejero, cantando en bares hasta que se unió a la Rail Band, una agrupación patrocinada por el Estado nacional que tenía su sede en el hotel de la estación de trenes de la ciudad. La Rail Band fue, en su momento, una importante plataforma de lanzamiento para muchos músicos de la zona, de los cuales Kante Manfila y Mory Kanté han desarrollado una carrera internacional. El grupo también se destacó por ser uno de los primeros en incorporar el sonido eléctrico a la música mandinga. En 1973 Salif y Kante Manfila dejaron la Rail Band y se unieron a Les Ambassadeurs, que al tiempo se transformará en Les Ambassadeurs Internationales. Pero el clima político y social que se vivía por entonces en Mali y las pocas posibilidades de expansión, obligaron a los músicos a trasladarse al sur e instalarse en Abidjan, la capital de Costa de Marfil, donde tuvieron la oportunidad de grabar y actuar en vivo. Luego de una década, Les Ambassadeurs Internationales se disolvió en 1984 y Salif se mudó a Francia donde dio forma a su carrera en solitario. Tras la publicación de su debut, el clásico "Soro" (1987), Keita firmó para el sello de grabación Island. Dos años después lanzó "Ko Yan", el cual le permitió vincularse al austriaco Joe Zawinul, ex líder de Weather Report. Fue este músico quien produjo su siguiente disco, "Amen" (1991), con la participación de, entre otros, Carlos Santana, Wayne Shorter y varios músicos de Mali y de Francia. Esta grabación le dio a Keita una nominación al Grammy de ese año. Durante la década del '90, Salif y su grupo, con músicos de Mali y de EE.UU.) dieron conciertos en escenarios de todo el mundo. Su disco "Papa" (1999), se grabó en París, Nueva York y Bamako con invitados muy especiales como Grace Jones, John Medeski y Vernon Reid (ex-Living Colour).
** Por vez primera, lo mejor de Keita: 22 piezas (album doble) de su amplia carrera discográfica. * Algunas veces el regresar a lo básico es la mejor forma que
tiene un artista para avanzar. Este, definitivamente, es el caso de Salif
Keita con Moffou. A pesar de haber usado un gran
número de músicos (17, más seis vocalistas adicionales),
el sonido es muy despojado. Hasta el trabajo de la guitarra eléctrica
de Djeli Moussa Kouyaté es tierno y con un tono bajo. La
belleza real radica en la voz de Keita, cuidadosamente construida y utilizando
el efecto máximo. Alta, casi aguda, es un hermoso instrumento que
puede manejar y transformar una melodía, ya sea el dulce arrullo
de "Yamore" o la rítmica pero no alocada
"Iniagige". En general es un disco con un dulce influjo
seductor, uno que perfectamente acompaña el estilo de Keita. Luego
de algunos pasos artísticos en falso, él necesitaba un álbum
como este para reafirmar quién es él y darle a su sonido
una renovada. A pesar de tener raíces fuertes éste, de ningún
modo es un álbum con raíces de Mali, de todos modos esta
nunca ha sido toda su música. Mientras que inefablemente él
es africano del oeste, hay una bonita luz resplandeciendo en la producción
la cual sólo puede ser europea y le sirve bien al sonido, puliéndolo
sin perder nunca el sabor íntimo que está en el corazón
del álbum. Moffou reafirma el estatus de estrella de Salif, y su
reputación como una de las voces más gloriosas. ~ Chris
Nickson, All Music Guide (Trad. Loris G.) |