| El mundo tropical y el que no
lo es también, pudo llorar cantando, la desaparición
de su guarachera eterna. Casi de sorpresa se nos fue, a pesar
que la sabíamos delicada por sus varias operaciones.
Su espíritu, su alma, su fortaleza, no debían
fallarle en el momento en que más los necesitaba, pero
el destino ya había determinado que viviera para siempre.
Celia se nos fue, pero nos deja un recuerdo enorme
a los que la conocimos y a los que sólo la escucharon.
Ahora, ya nos pertenece a todos, no importa que nacionalidad
tengamos, pues llevó su arte y su dulzura al mundo
que canta y baila, aún a los que no lo supieran hacer.
Después de Celia, no deberá quedar nada ni nadie
que no sepa lo que es dulzor, pues en todo lo bueno que hagamos
y de vez en vez, algo no tan bueno, tendremos a Celia, desde
el cielo, gritándonos ... ¡AZUÚUUCAR!
<<< Aun cuando recibo, muy a menudo, llamadas sorpresivas,
la del pasado martes fue todo un premio, pues un señor de Puerto
Rico quería verme en persona, ya que en la Isla de Taboga alguien
le dijo que con quien tenía que hablar de música popular
era conmigo. Por supuesto que eso es una exageración, pero el Licdo.
Carmelo Olivero Henríquez, que casi acababa de llegar de Cuba,
había ido a Taboga con su esposa Hannah y su nenita Fabiana,
para conocer la inspiración de Ricardo Fábrega, como ‘Isla
de las Flores’. De verdad, me dijo que no vio ninguna, cosa que creo, pues
en mi última visita, tampoco vi ninguna.
<<< Carmelo es un fenomenal coleccionista y desde Cuba se trajo,
además de varios CDs, un paquete de 25 discos de 78 rpm, frágiles,
difíciles de cargar y pesados. Lo invité el sábado
pasado al programa radial y, al terminar este, nos fuimos a ver a Meñique
Barcasnegras excelente cantante panameño que tenía más
de 30 años de no cantar en este su país. Mi hermano del alma,
Diógenes Iván Riley, nos acompañó a
ver la presentación de Meñique, a quien una magnífica
banda nacional acompañó al cantar, no menos de 25 piezas
variadas. Aunque no se quedó hasta el final, Carmelo disfrutó
en las conversaciones con Luis Gooding, Elían Torrero Jr., y cuantos
amigos pasaron para saludar, así que sí conversó el
hermano portorro.
<<< Me confirmó el Lic. Olivero que todos los años,
en el primer domingo de mayo, se celebra un festival de los coleccionistas
de discos, no importa el carruaje en el cual se haya hecho la grabación.
Hace algunos años fui invitado, pero algo antes de la fecha éste
se canceló, creo que la única vez que se ha hecho y me quedé
con el paquete de discos LP que llevaba para cambiar, donar, regalar o
trocar, además de listo y alborotado. Ya incluí en
el presupuesto de viajes del 04, una visita al Nuevo San Juan, sin dejar
de revisitar a “Mi viejo San Juan”, que compuso Noel Estrada, cuando hizo
servicio militar, acantonado en una base militar en aquella, ya superada,
Zona del Canal.
<<< Pareciera que en lo de bautizar calles y avenidas,
con nombres de países, quien lleva la preferencia es el sur de nuestra
América, pues existen éstas: Perú, Brasil, Argentina,
Uruguay y Ecuador, que son las que recuerdo. A ver si alguien me recuerda
alguna otra, sin incluir la de México que existe, igual que la de
Cuba, así como dos allende en nuestro continente, Italia e Israel.
¿Qué pasa, las demás no merecen el honor, o qué?
Todavía recuerdo aquello de que en México una calle no muy
decente, más bien tirada a la perdición, se llamaba ‘Panamá’
y hubo protestas, y mal humor. ¿Habrá seguido con la
misma nomenclatura o la rebautizaron, acaso? Y ya que estoy, muchos amigos
me han preguntado si acaso sigue activa aquella morenita que cantaba muy
bien y que se fue a vivir México, María Luisa Trujillo.
Llegué a verla en un cabaret llamado Café de Artistas, pero
¡nos perdimos!
<<< Yo no entiendo cómo un empresario pueda tildarse
de honesto y emprendedor, y se quede sin darle al Seguro Social el dinero
que debe entregar como su cuota patronal. Tiene en su poder la cuota de
los empleados, pero al no entregarla está cometiendo, primero un
dolo y segundo un acto de mala fe con los empleados, con su empresa y con
el país. Y que no se haya hecho la legislación que prohiba
esta deshonesta práctica, sólo puede indicarnos lo mal que
andamos al nivel de legislación. |