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Alexander Missal
BERLÍN / DPA.- El popular cassette no es un objeto
bonito: una cajita de plástico con dos agujeros en
el medio. Además, ya está entrado en años.
En la Exposición Internacional de Radiodifusión
(IFA) de Berlín, el cassette celebra su 40 cumpleaños.
Sin embargo, para sus fans, que muchas veces son apenas
un poco más jóvenes, el sistema de dos bobinas
de una cinta magnética gana con amplia ventaja la
competencia de popularidad al brillante y bien formado compact
disc (CD).
Aún es demasiado pronto para jubilar al cassette.
En 1990, fue superado por el CD, pero cada año siguen
vendiéndose decenas de millones de cassettes y desde
1999 esta cifra no cae.
El cassette sobrevive en nichos, en colecciones de los aficionados
a la música popular y en las habitaciones de los
niños, por ejemplo, sigue teniendo un lugar fijo.
El "compact cassette", como se llamó originalmente
la cinta magnética grabable, fue creada por el consorcio
electrónico holandés Philips y presentado
al público en 1963. Su reducido tamaño posibilitó
la construcción de grabadoras y reproductores portátiles,
alimentados con pilas.
ÉPOCA DE GLORIA
Durante muchos años fue el formato usado por la industria
musical para presentar sus producciones, junto al disco
de vinilo. El cassette vivió su época de gloria
como misionero del rock and roll a través de grabaciones,
no del todo legales, de conciertos en vivo o de discos.
Más adelante, comenzó la era de la radiograbadora
y de las copias caseras. La industria musical no se alegró
mucho por el éxito del cassette grabable, pero no
se desesperó. Después de todo, la calidad
empeoraba con cada copia e incluso el sistema de reducción
de ruido Dolby tenía sus límites.
En la era digital, en cambio, la música puede copiarse
en segundos a un Compact Disc (CD). Las discográficas,
ahora sí preocupadas, recurren por eso a redadas
policiales para confiscar las copias ilegales. El cassette
no tenía esos problemas. Será feo, pero, de
alguna manera, era inocente.
Recordemos que también fue un elemento imprescindible
en la popularización de la informática doméstica
en la década de los 80. Computadoras de 8 bits, como:
Spectrum, Amstrad, Commodore y MSX
(entre otras) lo utilizaban como medio de almacenamiento
y los juegos llegaban a los usuarios en ese formato. La
llegada del floppy y de nuevos equipos con mayores prestaciones
(Atari ST, Amiga, MSX-2) arrinconó
a estos equipos y el intercambio de cintas replicadas en
los aparatos de doble platina.
La llegada de la era digital y la popularización
del CD como formato "estándar" de la industria
ha relegado a la cinta a nichos muy determinados. Destaca
aún como soporte más extendido entre los autoradios,
colecciones educativas y de aprendizaje de idiomas, cuentos
infantiles y por supuesto en las colecciones de los aficionados
a la música pop & rock.
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