Biografías Musicales


Juan Formell y Los Van Van
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Juan Formell, un enamorado de Benny Moré y del son cubano, nacido en el barrio habanero de Cayo Hueso en agosto 2, 1942 tuvo en su padre a su primer maestro de música, que sin embargo intentó apartarle de la música. Después vinieron Odifio Urié, Socarras y Orestes López, padre. Él pronto comprendió que su destino había sido marcado por un veneno mucho más poderoso que cualquier consejo sensato. Desde los 13 años interpretó música popular con un septeto juvenil. Comenzó tocando el bajo en un grupo de amigos a la vez que oye a Pérez Prado y The Beatles, a Moré y a Elvis. A los 16 años ya se dedicaba a la música de forma profesional, siguiendo los pasos de su padre (profesor de música). Con 17 años entra en la Banda de Música de la Policía Nacional Revolucionaria, y poco después trabajó con orquestas de radio y televisión que también acompañaban espectáculos de cabaret. A partir de 1960 inicia su carrera, primero como solista en las orquestas de Rubalcaba, de Peruchín y de Carlos Faxax, el Son cubano no estaba lejos de la música que componía, pero el Twist, el Go-go y el Shake llegados a Cuba de la América anglosajona influyeron en el joven compositor, especialmente el Shake combinado con sonoridades cubanas. En esos momentos el mismo se integraba en todos los ritmos cubanos que estuvieron de moda por los 60 como el Pilón, el Mozambique, el Pa'cá, el Guaguá, el Mozanchá, el Chiquichaca y el Guapachá. Luego de un par de años al lado de Elena Burke, en 1967 llega su gran oportunidad, al integrarse en la Orquesta de Elio Revé, en su época ellos popularizó el Changüi 68, una versión moderna del tradicional ritmo del oriente cubano donde estaba presente el Shake.
Formell ha compuesto música para comedias musicales y películas, es un maestro en la creación de temas humorísticos y costumbristas. Él no se limitó nunca a la creación e interpretación de los tradicionales ritmos caribeños, muy al contrario bebió las fuentes de todos los ritmos que impactaban mundialmente en cada momento.
El origen de Los Van Van -cuyo nombre procede de una frase que por entonces repetían mucho: "esto tiene que ir ... que esto va ... que Van Van"- se dio cuando Formell y otros músicos decidieron abandonar la Orquesta de Revé, para formar su propio grupo, con una orientación más moderna y abierta a nuevos géneros musicales. La orquesta que hoy es una institución, debutaba por vez primera delante del público un 4 de diciembre de 1969.
Pero lo que Formell quería cuando dejó la Orquesta Revé era revolucionar el mundo de la música de baile cubana, y desde luego lo consiguió al crear un nuevo estilo.
Junto a ellos, él sigue su línea vanguardista bebiendo, por un lado, en los trabajos de Benny Moré y la Aragón, y por otro en el rock, la música brasileña y The Beatles. Así nace el Songo, ritmo que caracterizará a Los Van Van basado en el viejo Son con timbres melódicos y armónicos diferentes. El mismo consistía en una evolución del son tradicional, a través de su fusión con elementos extraídos del rock y del jazz, y su integración con otros ritmos caribeños. Para ello, Los Van Van utilizan una fórmula absolutamente novedosa en cuanto a su formación, que consiste en una renovación de la típica charanga cubana: una majestuosa y elegante sección de violines amplificados, una sección rítmica poderosa, un piano que conduce el sonido, una arrolladora sección de viento, una abundante percusión que retoma el carácter polirrítmico de la música africana y un juego de voces espectacular. Transformaron el sonido de los instrumentos clásicos como el violín o la flauta, y poco a poco añadieron otros nuevos; primero la guitarra eléctrica, nunca utilizada antes en la charanga, luego los trombones y los sintetizadores. Así es como ellos logran convertirse en una imparable máquina del ritmo, que deja sin respiración al público que acude a bailar y escucharles.
El factor que ha permitido esta popularidad se debe a que todas las canciones de Los Van Van dicen algo al gran público, cuentan una pequeña historia del día a día o tratan un tema social de la vida cotidiana. Otro factor determinante en su trayectoria ha sido el de mantener una formación estable. Pedrito Calvo, el carismático cantante, logra siempre comunicarse con el bailador, el pianista lo es César Pedroso, mientras José Luis Quintana "Changuito" impone la tradicional percusión cubana con inigualable maestría, ellos han sido siempre, junto al propio Formell, la base de un grupo que no tiene rival a la hora de hacer bailar. «Me he dejado influenciar por todo lo bailable del mundo entero, desde el jazz al rock and roll, pasando por la música brasileña. Piensa que Cuba está a un tiro de piedra de EE.UU. y con un aparato de radio puedes sintonizar cualquier emisora. Me he dejado influir por todos los ritmos, pero todos ellos tienen al negro en la base, la cultura africana está implícita en todos ellos», asegura Formell.
Curiosamente Los Van Van nunca utilizaron el término Salsa para definir su música, ya que ellos siempre interpretaron Música Caribeña de vanguardia, mucho antes que la industria angloamericana la definiera como Salsa. En la década de los 90 Los Van Van continúan siendo una orquesta de baile cubana, sin haber entrado en el juego comercial de la Salsa, ellos interpretan Songo, Conga, Son, Bolero y otras combinaciones de ritmos de la Música Caribeña. (Antonio Mora en "De Orilla a Orilla" - 1992)
Todo ello los ha convertido en una orquesta exportable que sin salir de la isla, so pena de volver, se ha dado a conocer en el resto del mundo, llegando a grabar a finales de los ochenta en Londres para la multinacional "Island".
Fieles a Fidel y a su gente -no olvidar que en el Festival bilbaíno forman cartel junto a la "traidora" Albita-, la banda de Formell se ha nutrido para sus textos de la cotidianeidad del machacado y vital pueblo cubano con la ironía y la sutilidad que requería cada momento, y en muchos casos sus estribillos han pasado a la jerga de la calle. Él tiene su explicación para no haber salido de Cuba pese a las posibilidades técnicas y económicas que le ofrecía el exterior. «Era muy tentador salir y vincularse al hecho comercial, ganar mucho dinero y todo eso... Te llegaban noticias de éste o el otro músico, y decían que si tenía tres carros o una gran casa con piscina, pero yo también veía como la contrapartida es que se quedaban anclados en su época, la de su partida. La pérdida de contacto con su público natural les ha impedido evolucionar; es como si para ellos se hubiera detenido el tiempo. Ni siquiera el público formado por los cubanos en Miami les ha servido de referencia, porque, como emigrantes que son tienden a la nostalgia y a anclarse en el tiempo». Para inmediatamente añadir que en su caso nada les haría perderse el devenir histórico de su país. «Sé que tienen que producirse muchos cambios, no porque se haya demostrado que el socialismo no tiene razón, sino porque un país no puede llevar la contraria al mundo entero». (Revista Bilbao Tropikal 96 - 1996)
Los Van Van son, sin duda, una de las grandes instituciones de la música cubana actual y los pioneros de la Hipersalsa o Timba, en definitiva, una música que funde el son de las orquestas típicas con la salsa contemporánea, con resultados arrolladores en la pista de baile. Formell, el alma de Los Van Van, además es uno de los mejores y más prolíficos compositores de la música latina. Sus composiciones han sido cantadas por El Gran Combo de Puerto Rico, Harry Belafonte, Rubén Blades, La Típica 73, Roberto Roena, Vicentico Valdés, Ray Barreto, entre muchos otros.
Continuadores de las tradicionales charangas cubanas, Los Van Van son todavía la orquesta de baile más popular y querida de la isla. Ellos han hecho bailar, durante muchos lustros, a todo el pueblo de Cuba y a miles de personas en todo el mundo, al margen del boom industrial salsero de la Fania. Su hegemonía en la música bailable es considerable, dada su amplia discografía, pues han grabado más de 15 álbumes, todo un récord si consideramos el bloqueo comercial que sufre la música cubana. Destacan: "¡Qué pista!", "La Habana, sí", "Eso que anda", "Al son del Caribe", o sus discos para el mercado internacional, como "Sandunguera" (Messidor, 86) o "Songo" (Island, 89), que incluían algunos de sus grandes éxitos como "Muévete", "La titimanía", "Recaditos, no", "Sandunguera", "La Habana no aguanta más", "El baile del buey cansao" y tantos otros. Es por entonces que Los Van Van graban también un tema junto al gran músico zaireño Ray Lema, una versión de Yma Sumac. Y ya en los 90, ha continuado la carrera de éxitos de Los Van Van con nuevos discos como "El negro no tiene ná", "Aquí el que baila gana", "Azúcar", "Lo último en vivo", "25 años", "¡Ay Dios, ampárame!", "Me pone la cabeza mala" y tantos otros que los han convertido en los mejores embajadores de la música cubana. Inclusive en uno de sus discos adoptan influencias y ritmos bailables realizando un tema de Lambada. Ciertamente se conectan muy fácilmente con la sensibilidad de la calle y de encontrar esas frases certeras, que se pegan al oyente de forma instantánea: "Eso que anda", "Por encima del nivel", "Aquí el que baila gana", que se entienden muy bien cuando se conoce la realidad cubana.
Ellos fueron la pieza principal de ese magnífico rompecabezas de la timba o hipersalsa que es el Team Cuba, una macrobanda que reúne en su seno a algunos de los más destacados artistas de la música cubana bailable contemporánea como Manolín "El Médico de la Salsa", Paulito, Adalberto Álvarez, la Charanga Habanera, Issac Delgado o NG La Banda.
Antonio Mora, Presidente de la Fundación Cultural Son Al Son, desde la zona de prensa, aupó a Lucrecia al escenario del Palacio de los Deportes de Madrid cuando Manolín y "El Tosco" la invitaron, como auténticos soneros cubanos, desde el escenario con un guiño. Manuel González Hernández y Lucrecia compartieron su actuación conjunta en el concierto organizado por la Sociedad General de Autores y Formell, director del espectáculo denominado Team Cuba, que acabó tremendamente cabreado por el cambio de guión «Cuando el Director sale del escenario, nadie se queda, cuando el Director sale, todos salen», argumentaba Formell y es que "El Tosco" se quedó y formó tremendo final de fiesta, tremendo broche de oro para la gran noche, con una Lucrecia arrebatadora demostrando que en la actualidad su cálida y sabrosa voz, resonando impresionantemente en el Pabellón, y su ¡Agua! están en la elite de la música cubana.
En el 2000 Juan Formell hace el contrato de su vida, más de 100 millones de dólares le ofrece su nueva discográfica norteamericana y con el primer disco de esta nueva etapa obtiene el Grammy al mejor disco de Salsa.
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