AYER, MAÑANA Y HOY

Existen cada semana dos días de las cuales no tendríamos que preocuparnos jamás; dos días que tendrían que estar exentos de temores y pesares.
Uno de ellos es ayer; con sus errores y sus inquietudes; sus faltas y sus yerros; sus males y sus penas. Ayer se escapó de nuestras manos; se ha ido para siempre. Todo el oro del mundo no podría hacer revivir el día de ayer. No podemos borrar uno solo de nuestros actos; no podemos quitar una sóla palabra de las que hemos pronunciado. El ayer no está más.
El otro día que no tendría que preocuparnos es mañana; con sus adversidades posibles; sus cargas; sus lindas promesas y sus pobres realizaciones. Mañana también está fuera de nuestro alcance. Mañana el sol se levantará con todo su esplendor o detrás de una pantalla de nubes pero se levantará; hasta el instante no tenemos poder sobre el mañana; porque aún está por llegar.
Nos queda un sólo día; hoy. Todas las personas pueden librar un combate en un sólo día. No son las pruebas del día las que enloquecen al hombre, es el remordimiento o el rencor que nos ha dejado ayer y el temor de lo que nos pueda traer el mañana. Vívamos pues un día a la vez.
Autor desconocido (Recopilado por El Lobo, http://www.geocities.com/lobocueva "La Cueva del Lobo") 1
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