Mi amor entre tu y ella  
 

Esta noche es maravillosamente hermosa...
El cielo, luego de la magnífica lluvia, se muestra amplio y despejado.
Una brisa fresca y suave acaricia el espacio solitario de las calles, y el tintineo de las hojas en las copas de los árboles hace que las luces de la ciudad parezcan estrellitas.
Ahí esta ella... más esplendorosa que tantas otras veces en las que me permitió disfrutar de su majestuosa opulencia.
No sabes cuanto daría por estar junto a ti esta noche y muchas otras más, para no tener necesidad de escribirte en un mensaje lo que siento, y simplemente poder susurrártelo al oído con mis más espontáneas y dulces palabras; poder hablarte con mí más profunda y sincera mirada;
Poder repetirte una y mil veces con suaves caricias, que eres la mujer de mi vida, y entregarte toda mi alma y todo cuanto siento en cada interminable y apasionado beso...
Mientras en la soledad de mi cuarto, mi alma se escapa por una ventana buscando llegar hasta ti, allí está ella... mirándome, como si quisiera robarme en un suspiro, todos los sentimientos escondidos que pretendo hacerte llegar.
Sentimientos que no son secretos para los que me saben mirar a los ojos...
Cuando camino pisando los enormes baldosones de ese viejo patio te imagino a ti yendo conmigo de la mano, y a ella con todo su esplendor y hermoso magnetismo, dueña del romanticismo que su reflejo brinda a las siluetas de los verdaderamente enamorados.
Hoy, como tantas otras veces ahí está ella, la única testigo de noches abrazando la almohada en espera de tu llegada. Solamente ella sabe cuanto anhelo conocerte.
Aunque las horas crezcan, volviendo al tiempo insufriblemente pesado, yo voy a seguir alerta a tu arribo. Perderé mi esperanza únicamente cuando luego de un ocaso ella no aparezca...
Mientras tanto seré un hombre perdidamente enamorado que desea con firme pasión, hacer eternamente de tus brazos, mi única y más dulce prisión.
Sueño mío algún día tomarás forma y voz de mujer, y quizás ella se ponga celosa. Pero sé que me comprenderá, porque su historia se parece a la mía...
Su eterno amor fue el cielo y para perderse en la inmensidad de su alma decidió convertirse en lo que hoy tu y yo conocemos como... LUNA.

El Lobo Luna
   
 
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