|
Cuando
por las mañanas...
al asomarme a la ventana,
viendo mi paisaje...
de verdes árboles
...y aguas destelleantes,
pienso por mis adentros;
¡Lleida mía, cuanto te quiero!.
Arraigada
estoy a mis raíces
hasta la médula yo te presiento...
no te cambio por ninguna...
aunque a veces, sola me siento.
Eres
pequeña pero... grande !
aquí nací, y aquí moriré...
no quiero irme de tu lado
tu, que me has visto crecer.
Seo
Vella,
Catedral de los Imperios Romanos,
majestuosas resplandeces...
dando la bienvenida
a todo el que a ti vienen,
ofreciéndole tus brazos
sin importarte razas ni color...
eres un genio hermosa mía,
con todo tu esplendor.
Ciudad
de mis amores...
tu , que me has visto nacer...
no quiero ni por un momento...
separarme de ti.
Por esto Lleida mía... deseo...
que mis cenizas ...
en el fin de mis días,
quiero... que contigo estén,
no puedo hacerme a la idea...
de irme ... sin despedirme de ti,
quiero dejar una huella,
para que te acuerdes de mi.
|