No os lo creeréis, pero Alícia bebió del bidón equivocado dentro la casa del conejo blanco. Y volvió a crecer hasta el techo. Cómo que ahora era más grande, había crecido más y ocupaba la totalidad de la casa: La rodilla ante la puerta, la nariz enganchada a la ventana.... Aquello que no quería el conejo blanco había pasado, Alícia había vuelto a crecer. " Suerte que ya sé que tengo que hacer para volver a ser pequeña, los diré que me echen piedras y las convertiré en un pastel, que me reducirá a mi tamany normal" pensaba.
- Echáis piedras, de aquellas de la otra vez, - dijo gritando y rompiendo al mismo tiempo todos los vidrios de la casa.
- Guillem, tira tú las piedras - ordenó el Conejo Blanco escondido detrás de un árbol.
Pero Guillem, que todavia recordaba la patada que le dió, le tiró una moneda.
- Si conviertes la MONEDA en DINERO, podrás volver a tu medida normal, si recuerdas cual era -y dicho esto Guillem marchó corriendo. - ¿Cómo puedo convertir la única y miserable moneda que he visto en el País de las Maravillas, en dinero, esto no se puede hacer - dijo Alícia gritando y poniéndose a llorar.
- Escucha -dijo el Conejo Blanco abriendo el paraguas- en nuestro país, esto es un juego de palabras, tienes que convertir la palabra MONEDA en la palabra DINERO, cambiando una letra cada vez.
Y Alícia se puso a pensar.