Alicia no intentó resolver la cuestión sobre los animales y los pájaros, ni preguntó nada más sobre historias extrañas. Siguió su viaje con la esperanza de no encontrar a nadie que le planteará enigmas inquietantes. No habia caminado 100 metros cuando encontró al Dodó sentado en el suelo.
- ¿Que haces dodó?- preguntó Alicia.
- Pienso. - Contestó el Dodó .
- ¿En que piensas? - volvió a preguntat Alicia.
- En pensamientos, claro -contestó malhumorado el pájaro.
- ¿EN QUE PENSAMIENTOS? - ordenó Alícia con un tono de voz bastante elevado..
- Mira, la última vez que viniste construimos una piscina para guardar las lágrimas que habias dejado. Pero con las que has derramado ahora, resulta que la piscina se nos ha quedado pequeña. Necesitamos doblar su superfície manteniendo la forma cuadrada, pero no sabemos como hacerlo, porque no queremos cortar los 4 árboles que hay a su alrededor -le dijo el Dodó mostrandole el dibujo de la piscina en cuestión. .
YAlicia decidió ayudar al Dodó.