Todavía no había llegado al final del pozo cuando dejo el problema por irresoluble. Para no aburrirse mientras continuaba cayendo se entretuvo cogiendo los objetos que había a las estanterías de las paredes y los iba cambiando de lugar. Pero ¡ay!, todavía no tenía bastante habilidad y pasó lo peor: un jarrón se le escabulló de las manos, cayó a tierra, y se rompió.
- ¡Qué rotura!- dijo cuando llegó abajo. Y enseguida Alícia observó que:
* Cuando agrupaba los trozos de dos en dos sobraba 1.
* Si los agrupaba de tres en tres, también sobraba 1.
* Y lo que se más curioso, el mismo pasaba si los agrupaba de cuatro en cuatro y de cinco en cinco.