Y Alícia hizo mutis tan silenciosament como pudo. Pero un perro apareció ladrando con un palo a la boca.
Oh no!! - exclamó Alícia. Ahora apareces tú, en qué momento!.
Aquel cachorro había crecido , ahora era un perro enorme.
Sientate, -gritó Alícia, para evitar que el animal se le echara encima.
Obediente, el animal empezó a hacer vueltas, todas aquellas vueltas que hacen los perros antes de estirarse, hasta que lo hizo.