Y Alícia volvió al País de las Maravillas. Y encontró que algunas cosas no
habían cambiado, y otras no las recordaba de aquella manera, eran diferentes.
Seguramente el motivo era que ella era mucho más experta y se fijaba más en todo lo que lo rodeaba. Y vio que no sólo era el país de las maravillas, sino que también era el país de las matemáticas. Así que, Alícia entró.