Un couturier de estándares intransigentes, Christian Dior se refería a Cristóbal Balenciaga como «el maestro de todos nosotros».1 Sus faldas de burbujas y sus siluetas extrañas, femeninas pero «modernistas», se convirtieron en las señas de identidad de la firma.2 La casa Balenciaga cerró en 1972 y fue reabierta en 1986 con un nuevo propietario: el grupo Kering