Solo sabia volver algunos días

por que la mayoría me confundía,

me cambiaba de vida,

me hacia otro:

con su vida, con sus sueños

en los brazos de ellos

arropado.

Queria ser diferente

y lo logre fuera de mi

mas sueños, mas infiernos, mas dolor.

A menudo dormía en otros

volaba a otras tierras sobre puñales

por las nubes.

Estuve contigo, nos despedimos

fui de viaje al país de la luna

y allí sentí que volvía,

sobre corrientes de agua que queman

me deslice.

Vi paz y luz, el azul

sonreía al pasar.

Despertaba de vuelta

perdida

y mi mente

de otras mentes salía

y entonces solo sabia ser yo de nuevo.

Ahora siento un frío que me golpea

y necesito

que mires mis ojos teñidos de gato;

que me llames a gritos, luchando

con los tambores que cruzan el cielo,

para ser oído

hasta desgarrar el suelo que pisas;

que me busques en la noche

siguiendo mi sendero por otras mentes

por otras vidas, por otros sueños

y no me encuentres;

que temas perderme, para poder quererme

y asi gane tu luz

y mueran mis sombras.

 

 

eltiopaco

Hoy quiero contarte un sueño en diferido. Yo era tú y tú eras yo. Yo me levantaba temprano y ponía el desayuno y se me iba la leche entera y abría la boca y exclamaba o dios mío. Luego encendía la radio por si acaso y corría por la casa en zapatillas, por la cocina, por el baño, la rutina y el periódico y miraba el reloj y lo volvía a mirar y salía con prisa y volvía, salía-venía despacio, comía, reía, soñaba. Como si todo fuese exacto al día anterior y al otro. Como si al mundo le importara un sueño que dos de sus innumerables inquilinos cambien sus papeles. Como si ese afán de soñarse en otras vidas nos ayudara a poner precio a nuestra vida. ¿Que validez tienen los sueños si su estructura es casi de cristal, si nos desatan de la realidad y nos entregan a un exilio, voluntario o no, del que nunca sabemos salir con éxito?¿Qué parte de nosotros confiamos al sueño?¿Qué otra parte guardamos para no hacernos daño si se rompe un arnés?¿Cuál es la cifra exacta de la realidad?¿Con qué escafandra y con que oxigeno pueden los ebrios y los tristes bajar al fondo de los sueños? Yo era tú y tú eras yo. Y salía a la calle con los ojos cerrados. Y compraba castañas asadas. Y me comía un gusano, como si nada me importara. Como si no supiera con certeza que el tiempo le dará la vuelta a todo. Y luego salía un rato del sueño e iba a por tabaco y pasaba de nuevo al interior de la historia y habían fregado. Y luego caminaba hasta la facultad. Y abría el periódico. Y estabas tu, despierto, al fondo a la derecha, repasando la vida y el silencio. Y me hablabas de un sueño dentro de otro sueño. Y de un sueño sin rastro ni memoria. Y de un sueño que no consiste en nada. ¿Quién se atreve a soñar en medio del abismo?¿Quién se juega la vida en lo que sueña?¿Quién simula su historia con los ojos cerrados?¿Quién no saca patrones de los mapas del sueño? Yo era tú y tú eras yo. Y me abrías los ojos con un beso de cuento. Y te hablaba  del sueño de las plantas y del sueño dorado y del sueño de las liebres y del sueño eterno. Y tú me acomodabas en tu realidad, tan diferente a todas. Y espantabas mis ojos. Y ya no me querías más, ni tan siquiera en sueños.

 

El poeta es un árbol con la sangre talada. El poeta es un ruido con perfume de beso. El poeta no sueña. El poeta decide. El poeta ama a una mujer y esta le ayuda a conocer el habito de la felicidad. El poeta ama por encima del odio. El poeta descubre con los ojos despiertos. El poeta se ata a unos ojos usados. El poeta se lanza por el patio de luces. Mama: yo de mayor quiero ser medico o poeta. Entrar en el amor como un bañista. Forzar los sueños y los corazones, llorar a gusto. Tu no te preocupes, hijo, que se pasa. No te asustes, no cedas, que un día, sabe Dios, descubrirás que existe un nombre para casi todo y solo hay que arañar en el minuto exacto para ver el mar. Duerme tranquilo, no lo pienses. Y deja que el sabor del sueño te alimente el animo. Y deja que la noche te sostenga. Y te lance muy alto, por encima del mundo, con la piel erizada. Yo de mayor quiero ser padre de familia. Quiero desenterrar el sueño de los enterradores. Quiero que los poemas nos obliguen a aplazar las cifras y los sábados. Yo de mayor quiero inventar un juego de palabras y hacerlas a la brasa como mandan los cánones. Yo de mayor quiero robar los sueños y las lagrimas, organizar las risas, los fracasos, el amor hecho hueso y las preguntas. Tal vez, el poeta sea una imaginación mía, un peatón, un ángel exterminador, el hombre de la fruta, un cadáver abierto, el señor que reparte la partida del tiempo, el que oye luces, el que abriga sus paginas. De mayor quiero ser ascensor, o poeta, o autónomo. Y malgastar los verbos. Y desordenar las horas y los días y las letras. Y comerme la sopa. Y envolver tu recuerdo con papel de pinocho. Y sentarme a la sombra con un libro vacío. O puede que el poeta sea el hombre que nos sobra. El que no paga impuestos ni recoge la mesa. El único capaz de amarte por sorpresa. El ultimo plantígrado. Cualquier espantapájaros. De mayor quiero ser poeta, o chofer, o escapista.

 

Cuando me siento solo, me refugio en el canto apagado de la almohada, siento el frío que me estremece, que me dilata con el fluir de alguna herida. Me ahogo entre las sábanas y pienso en todo lo que no hice, el las vidas que perdí jugando a ser yo mismo, en las horas que borré sintiendo el clamor de las agujas. Cuando me siento solo me escondo entre sueños, que solo son sueños, en esperanzas truncadas en el espera, en despropósitos de una vida mejor que ya no consuelan a un llave que no encaja. Cuando me siento solo me cubro de angustia, me refugio en las sombras y en silencio me desquito: no grito, pero creo que lo hago; no lloro, pero palpo cada lagrima. Y cuando ya no siento nada, me secuestra la inconsciencia, me ama entre su pecho y me olvida con el alba.

 

Ahora ya no hay palabras encarnadas ni pavesas azules en los ojos. Solo  unos finos copos de saliva y una música extraña que despierta el latido de los fósiles. Muy lejos, tras los árboles, duerme la sierra entre las ruinas blancas de las nubes y el desván de la casa de enciende ajeno y amarillo. Todo se muere un poco en este día que invento la noche. Todo, menos el ronco aliento de un gramófono inútil. Y en medio de la estancia un ladrón de `palabras detona los silencios. Y el pájaro del frío hace su nido en el piano que un mal día decidió olvidar. El futuro se extiende ante nosotros como un mapa. La vida hoy esta en lo alto de tus ojos. Y las arañas rojas de las manos se hunden sigilosas en las teclas del tiempo. Y recuerdan el jumo de un amor, entonces brujo, que cruza las maderas para empañar de bourbon nuestras lagrimas al fondo del espejo. Y en el oscuro reino de la poesía cantan los cocodrilos blancos. Y los negros de Harlem, con los ojos cerrados, ladran a coro sus miserias: ¡oh libertad de piedra que amenazas al mundo con tu indiferente antorcha. Oh Nueva York oscura y siempre sucia que apenas ya dormiste el sueño que te falta! Ya las niñas del parque, misteriosas y tiernas, se operaron los labios, y las hojas de Whitman se llenaron de muerte. Ya las cometas rojas dibujaron la potencia exacta de los astros. Ya nunca, nunca, la muerte fue tan blanca. ¡oh blues azul que rompes los cristales y salpicas de leche el corazón del sueño, tierna raíz de los antiguos bosques, esperanza del loco y el suicida! ¡oh blues azul que escoges todo el agua, regálame la tinta de tus balas y dile a Federico que regrese una noche de septiembre. Dile que nos descifre el polvo de este mudo piano con sus falanges tristes! Que lluevan semifusas en la huerta donde mueren las rosas del verano. Y que friten afónicos los niños en sus lapidas. Y las abejas tontas. Y los geranios ciegos. Y las palomas negras. Y los geranios muertos de la Alambra. Ahora yo no hay letras encarnadas, mi pavesas azules en los ojos, solo unos finos copos de saliva y una música extraña que empapo mi recuerdo y dejo un frío charco en esta página.  

No sé. De veras. No sé si tus ojos me siguen susurrando la risa de niños jugando en el parque. No sé si tu boca sigue invitándome a salir de mi piso húmedo donde el hastió sobrevive bebiendo poco a poco mi alma. No sé si al caminar por la calle pensaré en ti, si te recordaré cada vez que vea el cartel de esa modelo.. si mi almohada se empapara cada noche mientras pienso si decirte lo que nunca te diré. Tampoco sé si tus manos me abrazan cuando no estas cerca, si amanece tu sonrisa cuando te acuerdas de la ultima tontería que te dije para arrancarte una risa. No sé si a mi corazón le falta cariño o le sobran penas, si al decirte lo que nunca te diré se romperá el hechizo que nos une, si esa magia que traes con tu presencia no se derretirá, si esa ultima carta que guardé se perderá entre la propaganda de comida rápida, si la servilleta que firmas significa ahora lo mismo que ayer... Sé que con dos palabras basta, que no necesitas mas, que el tiempo no se apiada ni de ti ni de mi... pero no puedo. No sé. Contaras con mi abrazos, mi complicidad, mis susurros a las tantas de la noche, mis guiños canallas, mis silbidos de proletario aburrido... tendrás mi teléfono abierto, miii coche, el bar de siempre, mi facultad, mi vida... No sé, pero yo seguiré arrepintiéndome cada segundo de lo que debí decirte y no te dije, continuare paseando por las calles buscando en los bolsillos un euro para llamarte en cualquier cabina empañada por la lluvia, pasara otra noche y seguiré tomando mi croissant mientras e café amargo se funde con el despertar del día. Me levantare a por dos cucharillas de azúcar deseando que un timbrazo del portero automático me sobresalte, que mi móvil escupa dos pitidos agudos o que el estruendo del teléfono fijo despierte al vecino de la lado. Mientras espero que traigas tu cariño sin condiciones... y me robes, como una intrépida ladrona, ese beso que no me atrevo a quitarte. Envolveré en mil palabras mis ganas de tenerte junto a mi, desafiaré al viento que toma mi valentía en cuanto apareces, y aunque finja que no lo sepa, aunque me oculte un poco cada día para buscarte a escondidas, aunque apueste doble o nada contra mi... en la clandestinidad de mi rincón seré incapaz de olvidarte. Mi cabeza conseguirá, seguro, engañarme cada día. Pero venderás en cada clase, aunque me concentre en tomar apuntes o intente escuchar a la morena que se sienta a mi lado. Buscare cobijo en las guaridas de la amistad, en la radio, en los libros... conoceré nueva gente y seguiré sin hacer caso a los amigos de siempre que mas me conocen. Conseguiré no pensar mas en ti algún día, y sin embargo, me perseguirás en cada canción de Sabina, venderás para quitarme la venda que no me deja mirarte a los ojos de verdad y la quemarás par a siempre; romperás las cadenas queme obligan a impedirte conocerme mas de los que yo mismo me conozco y me animaras, con tu silencio cómplice, a dar el salto juntos y perdernos para siempre en este mar de sueños corrompidos y utopías lejanas, en este planeta que no distingue entre locos y cuerdos. Te olvidaré, sin ninguna duda, y saldré cada viernes a buscarte por ese antro al que se que regresaras algún día. Entonces te admirare aun mas, te abrazare aun mas fuerte, te taparé con una manta caliente mientras tus párpados van cayendo y cuando estés dormida, solo cuando vueles por tus sueños frágiles y dulces – como los de la niña que siempre fuiste- me acurrucare junto a ti, te abrazare por enésima vez y re diré, esta vez si, lo que nunca te hubiera dicho.

 

Aunque la soledad llene mi vida una vez mas, no importa que mi corazón y mi alma mueran si tu mueres con ellos. No importa tu recuerdo si lo olvido. No importa tu presencia sin tu recuerdo. No me recuerdes, no me escribas, no me olvides, no me llames. Deja que no te escriba, que no te llame, que te olvide. Déjame limpiar los cristales, destintar mis ojo, sanar mi alma herida. Termina con mi llanto. Devuélveme la vida.

 

Quiero acercarme un día de estos a algún mar,  analizar las olas (una a una)  con la emoción del naufrago, contarle  a un capitán porque te fuiste un día de tormenta y hurtarle a los pelícanos su compra. Quiero que pase de una vez esta distancia innecesaria y triste y que me escribas una carta en singular con plastilina dentro. Dime el lugar adonde huiste, que yo te buscare entre las butacas para entregarte un beso o un cuchillo. Explícame como es tu nuevo hogar y dime si hay fabricas de nubes y neveras, si hay tocadiscos, y pájaros azules y tranvías llenos, si llevan camisón las alemanas, si hay fuegos de artificio y funerarias. Aquí no quedan pájaros, ni lluvias, ni ascensores. Todos se fueron tras el día y la costumbre, por el rincón del sol, detrás de los naranjos. Dime que un día de estros volverás con el deseo lleno de magnolias, que dormiremos con la luna en los establos y cazaremos sueños y robaremos todas las bombillas de tu casa. Dime que al acunar el sueño entre los ojos lloraste de verdad como lo haría un niño sin juguetes. Que al derribar la puerta de esta carta , derramaras suspiros y preguntas sin que nadie lo sepa. Que habremos de llegar un día al infierno. Después, con la imaginación, iremos juntos a la calle para seguir a las hormigas rojas y destruir sus cráteres de arena. Solo te pido eso y un balón y una foto sin ropa y tres pestañas y un oso de papel y una porción de frío y de nostalgia para pasar las tardes del domingo. Yo mientras tanto esperare dormido en cualquier parte, con las sandalias llenas de sorpresas y la mirada puesta en los anuncios. No tardes, por favor, que el tiempo ya no espera. Que pronto moriré entre los apuntes y la prisa. Que quiero reunir tus letras perfumadas. Elegirlas con pinzas como insectos azules. Que quiero que me cuentes como odiarte. Quiero acercarme un día de estor hasta el mar. Y escribir en tu espalda una caricia. Y tumbarme a tu lado. Y soñar en abierto. Y anotar tu destino. Y contar hasta siete. Y entregarme a tus manos. Y a tus miedos. Y a tus labios. Y a tus cartas.

 

 

Esto es:

Para los gordos, para los flacos, para los altos, para los bajos, para los que ríen, para los optimistas, para los pesimistas, para los que juegan, para las familias, para los reyes, para los magos, para los responsables, para los comprometidos, para los náufragos, para los de allá, para los que trabajan, para los de acá, para los románticos, para los que te quieren , para los que no te quieren, para los que te quieren mucho, para los que te quieren poco, para los bronceados, para los nudistas, para los supersticiosos, para los originales, para los calculadores, para los pelados, para los que leen, para los que escriben, para los astronautas, para los payasos, para los que viven solos, para los que viven juntos, para los vuelteros, para los que besan, para los primeros, para los últimos, para los hombres, para los precavidos, para ella, para los músicos, para los transparentes, para los que disfrutan, para los fuertes, para los que se superan, para los que participan, para los que viven, para los que suman, para los que no se callan, para nosotros, para  todos

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